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No hay tierra de Israel sin la Nación de Israel

Dr. Michael LaitmanLa Torá, “Levítico”, 25: 1 – 25: 5: “Y el Señor habló a Moisés en el Monte Sinaí, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Pueden sembrar sus campos durante seis años, y durante seis años pueden podar sus viñas y recoger sus frutos, pero en el séptimo año la tierra tendrá un descanso completo, un Sábado para el Señor; no sembrarás tu tierra, ni podarás  tu viña. Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu viñedo no vendimiarás: año de holganza será para la tierra.”

En primer lugar, nos encontramos con el concepto de “la tierra tendrá un descanso completo, un Sábado para el Señor” en la sección semanal de la Torá, Ba’har, ya que no hay Sábado de la tierra. Pero cuando una nación que obedece las leyes espirituales vive en esa tierra, todo por debajo de esa nación, el mundo de lo inanimado (la tierra), vegetativo y animado comienzan a adquirir los atributos de esa nación y su efecto.

Por lo tanto, no hay tierra de Israel sin la nación de Israel. Cuando se reúnen en ese lugar, hay un fenómeno que corresponde con la nación de Israel en la tierra de Israel. Las leyes que operan en el país son una réplica de las leyes espirituales de la gente que vive en él.

Esto significa que las costumbres de las personas que viven allí son aplicables a su entorno y, en particular, a su día de descanso, el Sábado. No se trata de unas vacaciones, un día de descanso, sino de un día lleno de esfuerzos, un estado espiritual especial ya que hay correcciones muy especiales hechas el Sábado que las personas no pueden hacer en cualquier otro día.

Cuando los estados espirituales de una persona se replican a los niveles más bajos del inanimado, vegetativo, y animado (o partes de nuestro mundo), todo cambia y se define de manera diferente. Por ejemplo, una semana, se convierte en un año. Porque la tierra es un año de prosperidad, un año especial cuando nos es absolutamente prohibido trabajar la tierra. Es un año de Shmita.

En la antigüedad, este mandamiento se observó en Israel hace más de 2.000 años antes de la destrucción del Templo. Los cultivos del sexto año fueron suficientes para los tres años siguientes, que parecían calmar a todos, “No te preocupes, tendrás suficientes cultivos para varios años por venir hasta que haya una nueva cosecha.”

Comentario: Pero  la mente humana objeta  ésto diciendo: “Tienes que recoger las cosechas de cada año, ¡¿Cómo puedo tomar un descanso ?!”

Respuesta: Estamos hablando sobre el estado espiritual de toda una nación en la que no se aplican las leyes de nuestro mundo.
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De  Kab TV “Secretos del Libro Eterno” 13/8/14

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Da – ¡Para que encuentres la fuente de la felicidad en tí mismo!

Dr. Michael LaitmanEn las Noticias (de Psychologies): “”La felicidad para nosotros se mide, habitualmente, por el capital. Nosotros acumulamos en forma de cosas, ganándolas  y recibiéndolas como regalo. Esta felicidad mesurable puede mostrarse a los demás y ser evaluada.

“Pero cuanto más nos enfocamos en las cosas que nos dan placer, más rápido se desvanece esa sensación y pierde su valor. Una de las mayores paradojas de la ciencia de la felicidad es una condición en la que una persona da y al mismo tiempo siente la máxima satisfacción.

“Estudios demuestran que al ejercitar  regularmente la bondad hacia la gente, nuestra visión de la fuente de la felicidad cambia. La encontramos dentro de nosotros mismos. Esta sensación de poder, la capacidad de influir en el mundo que nos rodea y así llevarlo al bien,  nos empuja a hacer el bien una y otra vez.”

Mi Comentario: Esto es cierto y simple: da, y luego encuentra la fuente de la felicidad en ti mismo!
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La mitad del vaso esta lleno.

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿El hecho de que yo corrijo mi percepción de la realidad me ayuda a tener éxito en la vida y estar sano?

Respuesta: En primer lugar, nos ayudará a comprender la razón por la que no tenemos éxito. Este es un gran logro. Sin embargo, lo principal es que al corregir nuestra percepción de la realidad a la percepción correcta, cambiamos nuestra vida entera. De esto trata la sabiduría de la Cabalá. Nos enseña cómo descubrir la verdadera realidad y un nuevo mundo. No necesitamos nada más allá de eso porque descubrimos un mundo de perfecto otorgamiento, lleno de Luz , en el que no nos falta nada.

Esta corrección no tiene la intención de cambiar nuestra vida corporal y ayudarnos a hacer más dinero, por ejemplo, o para mejorar nuestra salud y nuestras relaciones familiares, pero en realidad si para cambiar toda la realidad de un extremo al otro. Gracias al cambio de nuestros atributos internos, también cambiamos el mundo exterior debido a que el mundo que vemos es la huella de nuestros atributos internos.

Pregunta: llego a casa y mi esposa empieza a gritarme.¿Qué debo cambiar en mi interior para que ella no me grite, sino que me de una cálida bienvenida?

Respuesta: Debemos cambiar nuestros atributos internos. No hay nada más que debamos cambiar. Entonces, vamos a sentir que la misma gente que nos trataba mal antes de repente comienza a tratarnos bien. Esta es la única corrección. Debemos dejar que la Luz trabaje.

Pregunta: ¿Cómo sabrá mi esposa que he corregido mis atributos internos?

Respuesta: Esto sólo depende de usted. Sólo usted determinará cómo va a tratarle. Cada persona determina cómo sentir el mundo. Podemos sentir que estamos en el mundo de Ein Sof (Infinito), la buena Luz blanca, al ascender por encima del tiempo y del espacio, como Einstein soñó. Podemos hacer eso. Sólo depende de cambiar nuestros atributos internos, que pueden ser corregidos por un método especial, por la sabiduría de la Cabalá. La sabiduría de la Cabalá permite a una persona cambiar sus atributos, y entonces él siente que está en un mundo de bondad absoluta.

¿Eso quiere decir que aprendemos a prestar atención sólo a la mitad del vaso que está medio vacío?

Respuesta: No es un ejercicio psicológico simple el que nos permite prestar atención a las cosas positivas y prescindir de los negativas. Al cambiar nuestros atributos, en realidad cambiamos el mundo que nos rodea. El vaso medio vacío está en realidad lleno!
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De una Programa de Radio Israelí 103 FM, 08/02/15

El tesoro escondido en nuestros bolsillos

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La Última Generación” Parte 2: …de hecho, no hay nada más natural que llegar a un contacto con su hacedor,Él ha hecho la naturaleza. De hecho, cada criatura tiene contacto con su hacedor, como está escrito, “Toda la tierra está llena de Su gloria”, excepto que nosotros no lo sabemos o sentimos.

En realidad, uno que es recompensado con el contacto con Él alcanza sólo la conciencia. Es como si uno tuviera un tesoro en su bolsillo y no lo supiera. Luego viene otro y le hace saber lo que está en su bolsillo. Ahora en realidad ha llegado a ser rico.

Ahora cuando descubrimos este Tesoro, él sabe que tiene una posesión de esto y sabe cómo usarlo. Antes, ponía su mano en su bolsillo y no sabía qué tipo de tesoro tenía en su posesión, mientras que ahora lo descubre en su bolsillo y sabe cómo usarlo.

Pregunta: Entonces ¿Cuál es el Tesoro que tenemos en nuestra posesión sin nuestro conocimiento acerca de este?

Respuesta: Estamos en un mundo que está oculto de nosotros. No vemos más que un por ciento de toda la realidad que nos rodea. En esencia, solo vemos un pequeño mundo comprimido y completamente distorsionado. No prestamos atención al tesoro que poseemos.

Pregunta: ¿La sabiduría de la Cabalá hace posible que yo descubra este tesoro?

Respuesta: La sabiduría de la Cabalá gradualmente nos revela todo el mapa  al grado que podemos usar este tesoro de forma correcta. A la vez, sólo este mundo nos es revelado, y lo estamos destruyendo. Entonces ¿Cómo es posible que se nos revele más? La sabiduría de la Cabalá nos explica dónde podemos desarrollarnos y qué tipo de meta podemos alcanzar.

Pregunta: Y ¿Está esperando por nosotros un Tesoro al final del camino?

Respuesta: Lo descubrimos gradualmente. De forma gradual se nos permite poner nuestra mano en el bolsillo y usar parte del tesoro si sabemos cómo usarlo correctamente. Si aprendemos a usarlo correctamente con los poderes y el conocimiento que nos son dados, entonces se nos revelan delante de nosotros.
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Del programa de Radio Israelí 103 FM 2/15/15

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Una pregunta que nos conduce a la vida eterna

Dr. Michael LaitmanPregunta: Crecí en un pueblo, y  desde entonces he estado muy conectado a la naturaleza. Cuando usted mira una flor o las nubes en el cielo ve que no hay preguntas; estos habitan en tranquilidad y bondad en su lugar.

Usted se pregunta a sí mismo, “entonces ¿Dónde estoy? ¿Por qué no hay armonía y belleza como esta en mi vida? ¿Por qué hay seres humanos, las criaturas más desarrolladas en la naturaleza,  y al mismo tiempo las más miserables?

Respuesta: Mientras más desarrollada la criatura, más sufre. ¿Las piedras sufren? Su fuerza interna actúa para mantenerlas en esa forma, y eso es todo. Las plantas ya sufren, porque están desarrolladas. Requieren de lluvia, sol y calor, sufren de frío, y están sujetas a todo tipo de presiones externas.

Sin embargo, los animales, es incluso peor. Ellos necesitan escapar de las cosas todo el tiempo, protegerse a sí mismos y buscar comida constantemente. La naturaleza no los suple con todo en abundancia. Ellos deben estar preocupados de sí mismos.

Para los humanos, como está escrito, “…su mano estará contra el hombre y toda mano de hombre contra él…” (Génesis 16:12). En realidad depende de todo, aunque es el más desarrollado de todos.

Pregunta: Pero ¿Por qué la vida es tan difícil para las personas? Mi esposa trabaja en una guardería y dice que con cada año que pasa los niños son más miserables. Sus vidas son tan difíciles como la de un joven que sufre. Viven bajo una presión constante, se relacionan los unos a los otros con violencia y en ningún lugar hay una buena atmósfera, ni en la casa ni en la guardería. ¿Por qué vivimos bajo una presión constante?

Respuesta: Es para llevarnos a la meta de la creación. Necesitamos hacernos  a nosotros mismos preguntas difíciles, vivir vidas difíciles, de lo contrario no lo alcanzaremos. Esto es especialmente cierto en nuestros tiempos, porque a finales del siglo XX alcanzamos tal punto en el desarrollo humano sobre lo que los cabalistas hablaron: A inicios del año 1995 en adelante, la humanidad ha entrado en un periodo de la venida del Mesías. El Mesías (Mashiaj) no es una persona en un burro blanco como muchos creen. Más bien es una fuerza que nos atrae y nos saca al siguiente nivel del desarrollo.

Pregunta: ¿Esto es sobre la meta de la creación de la cual ha hablado?

Respuesta: Sí, necesitamos alcanzar el estado de Adam, el nivel del “hombre”.

Hoy en día, vivimos de acuerdo al nivel de la bestialidad y no de acuerdo al nivel humano como estamos preocupados  sólo sobre nuestros cuerpos y cómo construir nuestro nido, nuestro hogar. ¿Alcanzamos el significado de la vida con esto? Todo el significado de nuestra existencia para nosotros está en cómo organizar nuestras vidas, que es en lo que los animales también están involucrados.

En comparación con ellos, en resumen, somos organismos más complejos, pero no más que eso. No llegamos a ser más felices por medio de esto porque no hemos alcanzado el significado de la vida. No sabemos por qué nacimos, cómo vivir, cómo conducirnos, y qué pasa después de nuestra muerte.

Pregunta: ¿Una persona nace para sufrir?

Respuesta: No, es precisamente lo opuesto!  Todos los sufrimientos que sentimos son solo la fuerza de la naturaleza que nos empuja para alcanzar la completitud, la armonía, la felicidad y la Luz.

Pregunta: ¿Es importante preguntarnos a nosotros mismos sobre el significado de la vida?

Respuesta: Sí, porque durante durante tu vida en este mundo puedes salir al nivel del mundo eterno, como está escrito, “Verás tu mundo en tu tiempo de vida”  (Masejet Berajot 17a).

Las personas que empiezan a estudiar la sabiduría de la Cabalá alcanzan esa pregunta, “¿Cuál es el significado de mi vida?” La persona debe preguntarse sobre esto! Incluso si todo está bien con ella, se pregunta, “Entonces, en todo esto, ¿Para qué vivo?”

La persona quiere saber por qué todo está arreglado de esta manera. No tiene más de una respuesta, y no sabe cómo dirigirse a sí mismo. Se levanta en la mañana, va a trabajar, regresa a casa en la noche, ¿y qué más? Quiere saber que puede ser que exista una meta más elevada para que pueda justificar su existencia porque es muy difícil decir que vivo sólo para proveer a mi familia y que mis hijos viven solo para esto.

Ya nos hemos desarrollado a tal estado donde debemos preguntarnos a nosotros mismos la pregunta sobre el significado de la vida, y encontrar una respuesta para esto
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De un Programa de Radio Israelí 103FM, 1/18/15

Trabajando con el nivel inanimado de la naturaleza

Dr. Michael LaitmanEl trabajo espiritual es el llenado de la naturaleza egoísta del hombre con el fin de alcanzar la meta superior: la unidad con los demás y por medio de esta la unidad con el Creador.

Cada nivel de su deseo pertenece a eso, incluyendo el nivel del inanimado de la naturaleza. Esta es la razón por la que si anhelo el alcance de la meta de la creación, la revelación de mi movimiento hacia el Creador, primero debo enfocarme en todos mis deseos en el nivel inicial, en el nivel cero.

Debo verme a mí mismo como un cero total y constantemente mantenerme y sostenerme en ese nivel. Esto significa que hago una restricción (Tzimtzum) en mí mismo y exhibo el estándar inicial.

Luego, el Creador empieza a trabajar conmigo cambiando continuamente distintos parámetros, condiciones y relaciones en mí, y yo debo mantenerme y sostener este estándar.

Cuando me mantengo por un momento bajo estas condicione, puedo empezar a cambiar por mí mismo y moverme al nivel del vegetativo sin esperar que Él me lance y me sacuda de un lado a otro. Al mismo tiempo, debo mantenerme en las intenciones correctas. Ahora, cambio las distintas condiciones dentro de mí por mí mismo con el fin de avanzar.

En otras palabras, puedo avanzar no de acuerdo a la velocidad, sino de acuerdo a su derivado, la aceleración, al trascender por mí mismo a un orden de nivel más alto, el cual se es multiplicado por diez.

El nivel del inanimado de la naturaleza es el nivel en el que me mantengo totalmente enfocado en la meta de la creación, sin importar qué parámetros externos me influencien. Es aquí donde todo empieza, como se dice, todo crece de la tierra.

La persona crece de la tierra. Si yo ya no quiero ser un egoísta en mis relaciones mutuas con el entorno, este es el nivel del inanimado de la naturaleza porque me mantengo en esto al determinar calidad por medio de esto. No importa lo que se haga conmigo, me mantengo en mi línea.

Mi amigo y yo, por ejemplo, continuamente mantenemos relaciones buenas e inmutables a pesar de las tormentas humanas globales, las tragedias familiares y los cambios sociales que atravesamos. Lo que es más, estos cambios pueden estar en distintos niveles: inanimado, vegetativo, animado o hablante.

Debemos mantenernos en esto a pesar del impacto de distintos factores externos que nos apartan: la calumnia, la conspiración, etc. El amor cubre todos nuestros problemas.

Este es el nivel inanimado de la naturaleza en el que encontramos todas las interrupciones de los niveles del inanimado, vegetativo, animado y hablante de la naturaleza. Sin embargo, a pesar de todo este tipo de interrupciones, todavía permanecemos permanentemente conectados y gracias a estos, ascendemos y completamos nuestro trabajo en el mundo de Asiyá. No es simple. La persona es afectada fuertemente por todos lados, pero constantemente debe trabajar en elevar la grandeza de la meta ya que de lo contrario no será capaz de mantenerse en esta. Los estados que debemos confrontar lo lanzarán de un lado a otro.

Pregunta: ¿Esto significa que me presento a mí mismo como un cero total y digo al Creador. “No puedes forzarme a aceptar  más que este nivel. ¿Puedo tomar sólo el 20%?”

Respuesta: No, yo no puedo tomar nada. La tierra no acepta nada, excepto en casos en los que algo deba crecer de esta. Este ya es el siguiente nivel, el nivel vegetativo que pertenece a la tierra.

Aquí, enfrentamos un dilema. ¿Corrijo la tierra para que esta produzca el nivel vegetativo, o quiero trabajar en el nivel del vegetativo y así usar la tierra?

Yo estoy en el mundo de Asiyá usando el mundo de Yetzirá por el bien del mundo de Asiyá o en el mundo de Yetzirá usando el mundo de Asiyá con el fin de ascender por encima de este. Baal HaSulam habla sobre esto en la Introducción del Libro de El Zohar.

De esto es lo que se trata nuestro trabajo con la tierra, con el nivel del inanimado de la naturaleza.
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De KabTV’s “Secretos del Libro Eterno” 7/16/14

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Todo empieza desde la tierra

Dr. Michael LaitmanLas leyes del comportamiento de la persona son examinadas en la Torá bajo la condición de su integración correcta en la naturaleza general. Después de todo, la persona no está subordinada a la naturaleza, tiene libre albedrío. Sus indecisiones llevan a un desequilibrio no sólo en la sociedad, sino también en la naturaleza que le rodea.

Debido a que la sociedad humana es la parte más importante de la naturaleza, el comportamiento inapropiado de la persona afecta la naturaleza interrumpiendo el enfoque del significado de su evolución.

Esta es la razón por la que la Torá nos da las mayores leyes del comportamiento adecuado de la sociedad humana, gracias a la cual debe integrarse armoniosamente con el entorno que lo rodea: el inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza. Esta es la única forma en la que el sistema puede alcanzar el último estado que inicialmente fue planeado.

El deseo humano está hecho de cuatro niveles de ego. Su corrección es llamada trabajar con el nivel inanimado, vegetativo, animado y humano de la naturaleza en la persona. Por lo tanto, el trabajo inicial es relacionar el nivel del inanimado de la naturaleza de forma apropiada.

El nivel de inanimado de la naturaleza se caracteriza por trabajar con la categoría de la tierra porque incluso el nombre Adam se deriva de la palabra hebrea “Adamá – tierra”. Todo se deriva de la tierra.

Cuando la persona trabaja en este nivel, debe incluir todo lo demás en este ya que los cuatro niveles en nosotros no operan por sí mismos sino sólo en conexión mutua con los demás, así como en la naturaleza. Por lo tanto, cuando trabajamos incluso en el nivel más bajo con la tierra, también operamos los niveles del vegetativo, animado y hablante en nosotros.

Baal HaSulam nos habla sobre esto en la Introducción al Libro de El Zohar, enfatizando que incluso en el mundo de Asiyá, que es el nivel del inanimado de la naturaleza en sí mismo, nosotros realizamos acciones atrayendo todos los otros tipos de Luz.

No es sólo la Luz de Nefesh sino también las Luces de Rúaj, Hayá y Yejidá que se invisten en el mundo de Asiyá pero sólo temporalmente. Sólo la Luz de Nefesh opera permanentemente en el nivel del mundo de Asiyá, el nivel del inanimado de la naturaleza.
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De KabTV’s “Secretos del Libro Eterno” 7/16/14

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Como un manojo de cañas—Mezcla de campanas, Parte 4

comounmanojoComo un manojo de cañas. Por qué la unidad y la garantía mutual están en la agenda del día,  Michael Laitman, Ph.D.

Capítulo  7: Mezcla de campanas

Ser judío o no ser judío – he ahí la cuestión

La tierra de las posibilidades ilimitadas

Una vez consolidado como una fuerza mayor en Alemania, el judaísmo reformado se extendió a Estados Unidos, Hungría y un número de países de Europa Occidental. Esta fue la consecuencia de la emancipación de la judería alemana.[i] Un proceso similar de dispersión ocurrió con el judaísmo conservador[ii] y las dos denominaciones se convirtieron en fuerzas religiosas predominantes en la judería de Estados Unidos hacia la mitad del Siglo XVIII.

En Respuesta a la modernidad: una Historia del movimiento reformista del judaísmo, el Profesor Michael A. Meyer de HUC, escribe que si bien la reforma judía en Alemania constantemente se tenía que defender tanto del establecimiento ortodoxo arraigado, y de la intervención gubernamental, estos impedimentos no existían en Estados Unidos. “Es verdad, individual y colectivamente, los norteamericanos no estaban libres totalmente del prejuicio”, agrega Meyer, pero en Estados Unidos no existía el control del gobierno sobre la religión, ni una iglesia conservadora establecida que sirviera de modelo para la vida religiosa”. [iii]

Por lo tanto, el judaísmo reformado y conservador encontró en Norteamérica una tierra de posibilidades ilimitadas. La actitud de fusión con el anfitrión, una sociedad predominantemente cristiana, ha hallado al fin un terreno fértil en donde crecer. Según el profesor Meyer, “Los judíos alemanes no podían realmente sentir que fueran socios en la formación del destino de la nación con la que tanto se habían identificado. Estados Unidos era diferente también en este sentido. Al igual que las grandes naciones europeas tenía un profundo sentido de misión, pero esa misión reposaba sobre un destino no solamente no cumplido sino totalmente indeterminado. En Norteamérica, los judíos reformados podían sentir que su propio concepto de misión podía entretejerse dentro de un propósito nacional mucho mayor aun rudimentario”.[iv]

Ciertamente, con la excepción obvia de Israel, la contribución de los judíos a la configuración de una nación nunca ha sido más sustancial de lo que fue y aún es en Estados Unidos. Ya sea en la economía, el entretenimiento, educación, política y cualquier otro aspecto de la vida norteamericana, los judíos juegan un papel importante, o quizás el principal.

Nunca en toda la historia los judíos habían estado tan bien posicionados para cumplir con la misión para la que fueron elegidos. Están enraizados en todas las áreas de la vida pública norteamericana, y consolidados en los medios que determinan el discurso y la opinión pública. Considerando la predominancia de la cultura americana a nivel mundial, los judíos pueden ahora influir en el cambio que impactaría al mundo entero.

Dicho de otra forma, a pesar del antagonismo hacia Estados Unidos que sienten otras naciones poderosas, la cultura global -y por consiguiente las normas sociales- son aún predominantemente norteamericanas. Las películas importantes llegan desde Norteamérica, la música pop viene principalmente de Norteamérica, los principales medios noticiosos provienen de Norteamérica, y la red de Internet está en manos de compañías norteamericanas como Google, Facebook, Microsoft y Apple. En cierto sentido, Norteamérica es para el mundo lo que Nueva York es para América: si la haces allí, la harás en cualquier lado.

Los judíos norteamericanos, por consiguiente, tienen una responsabilidad mayor en cumplir con su obligación, que cualquier otra judería, tal vez con excepción del estado de Israel. Si la judería norteamericana se une e impulsa los valores de la garantía mutua, el resto de la sociedad norteamericana los seguirá.  Hoy en día, muchos norteamericanos entienden que los principios en los que se basó el Sueño Americano ya no son válidos. La egolatría rampante y un excesivo sentido de que “todo me lo merezco” han acabado con todo lo que tenía de bueno la libertad de expresión, para emprender, para trabajar duro y salir adelante y vivir bajo una fe.

Existe tanta violencia, desconfianza, competitividad y explotación dentro de la sociedad norteamericana que a menos que ocurra un cambio trascendente en el corto plazo, la sociedad hará implosión. Y si eso sucede, a los judíos, como siempre, se les culpará de ello. Los argumentos sobre la contribución de los judíos a la ciencia, la cultura y la economía serán desairados y a los ojos de todo el mundo los judíos serán los malhechores evidentes. El antisemitismo latente durante algunas generaciones surgirá con estrépito a la superficie y no se pueden descartar los horrores de la Alemania nazi.

Como hemos visto a través de este libro, los judíos y los no judíos por igual, están muy conscientes de que los judíos son una fuerza especial, una unidad creada para una misión específica. En 1976, la Conferencia Central de Rabinos Americanos (CCAR) adoptó una plataforma a la que se le dio el nombre de “Judaísmo Reformado: una perspectiva centenaria”. En esa plataforma la conferencia anunció, “Hemos aprendido que la supervivencia del pueblo judío es la prioridad máxima y que cumpliendo con nuestras responsabilidades como judíos, ayudamos a la humanidad a avanzar hacia su realización mesiánica”.[v]

Ciertamente, ahora el pueblo judío es la única nación en donde es posible la cohesión y la subsecuente revelación, alcance (espiritual) y adquisición de la cualidad del Creador, la cualidad de otorgamiento. “Nuestra realización mesiánica”, ya sea que los delegados de la conferencia estuvieran conscientes o no, es para que todas las naciones obtengan las cualidades mencionadas y disfruten de sus beneficios. Hasta que no cumplamos con nuestra misión, el mundo continuará culpándonos por toda la adversidad y aflicción que recaerá sobre él. Y cuanto más eludamos nuestra misión, con más dureza nos obligarán a retomarla.

El profeta Jonás debe representar un recordatorio a cada judío que nuestra vocación fue pre-ordenada y no es negociable. Podemos cumplirla voluntariamente y cosechar sus beneficios o la seguimos de mala gana y cosechamos el castigo del mundo como la historia lo ha probado una y otra vez.

Con muy buena voluntad, la sección de la plataforma se titula acertadamente, “Esperanza: nuestra obligación judía”. En esa sección la CCAR hace suyo un compromiso supremo “…nuestro pueblo siempre se ha negado a perder la esperanza. Los sobrevivientes del Holocausto, a quienes se les concedió la vida, se apoderaron de ella, la alimentaron y elevándose por encima de la catástrofe, mostraron a la humanidad que el espíritu humano es inquebrantable. El Estado de Israel demuestra que… un pueblo unido puede salir triunfador en su historia. La existencia del judío es un argumento contra la desesperanza; la supervivencia judía es una garantía de esperanza para la humanidad.

“Somos los testigos de Dios de que la historia no carece de sentido. Afirmamos que con la ayuda de Dios el pueblo no es impotente para influir sobre su destino. Nos dedicamos, como lo hicieron las generaciones de judíos que vinieron antes de nosotros, a trabajar y esperar el día en que, “Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo monte porque la tierra estará llena de conocimiento del Señor como cubren las aguas el mar” (Isaías 11:9).[vi]

Ciertamente la historia, particularmente la historia judía, no carece de sentido. Tiene un propósito educativo: enseñarnos nuestro papel en la vida y mostrarnos el camino correcto y diferenciarlo del camino incorrecto, el sendero feliz y el sendero doloroso. Sin embargo, nosotros elegimos cuál decidimos seguir.

En su Introducción al Libro del Zóhar, el cabalista del Siglo XX, Baal HaSulam hace referencia específicamente al papel del pueblo judío en este momento, “Es preciso tener presente que en todo existe la interioridad y la exterioridad. En el mundo en general, Israel, los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob son considerados la interioridad del mundo (más cercanos al Creador) y las setenta naciones (el resto de las naciones) son consideradas la exterioridad del mundo… Asimismo, tenemos la interioridad en cada persona de Israel -el Israel interior- que es el punto en el corazón (deseo del Creador, del otorgamiento) y tenemos la exterioridad, las naciones del mundo interiores (todos los otros deseos)…

“Cuando una persona de Israel realza o dignifica su interioridad, que es Israel en esa persona, por encima de la exterioridad, que son las naciones del mundo en su interior… al hacerlo, la persona logra que los hijos de Israel asciendan en su interioridad y ascienda también la exterioridad del mundo. Entonces las naciones del mundo… reconocen y toman conocimiento del valor de los hijos de Israel”.

“¿Y si ocurre lo contrario, Dios no lo permita, y un individuo de Israel realza y tiene en estima su propia exterioridad, que constituyen las naciones del mundo dentro de él, más que su Israel interior, como está escrito en Deuteronomio 28:43 ‘El forastero que vive junto a ti”, es decir, la exterioridad de esa persona se eleva y remonta, y tú mismo, la interioridad, el Israel dentro de ti, se hunde? Con estas acciones, el individuo causa que la exterioridad del mundo en general -las naciones del mundo- se remonte a lo alto y venza a Israel, rebajándolos hasta el polvo y que los hijos de Israel, la interioridad del mundo, se hundan hasta el fondo”.

“No es de sorprenderse que las acciones de una sola persona causen ascenso o descenso en todo el mundo, ya que es una ley inquebrantable que lo general y lo particular son tan idénticos como dos guisantes en una vaina. Y todo lo que se aplica a lo general, se aplica a lo particular también. Además, las partes constituyen lo que se encuentra en el todo, pues lo general solo aparece después de la aparición de sus partes, según la cantidad y la calidad de las partes. Evidentemente, el valor de una acción de una parte eleva o baja al entero”.[vii]

Lo que es más, continúa Baal HaSulam: “Cuando una persona incrementa su trabajo en la interioridad de la Torá y sus secretos (esfuerzo por alcanzar al Creador) en esa medida uno consigue que la virtud de la interioridad del mundo (que es Israel) se eleven por encima de la exterioridad del mundo, que son las naciones del mundo. Y todas las naciones admiten y reconocen el mérito de Israel sobre ellos, hasta el cumplimiento de las palabras, ‘Tomarán a otros pueblos y llevándoselos a su lugar se los apropiará la casa de Israel sobre la tierra del Señor’ (Isaías 14:2) y también ‘Así dice el Señor, He aquí que voy a alzar hacia las gentes mi mano, y hacia los pueblos voy a levantar mi bandera: traerán a tus hijos en brazos y tus hijas serán llevadas a hombros’ (Isaías 49:22).

“Pero si ocurre lo contrario, Dios no lo permita, y una persona de Israel degrada la virtud de la interioridad de la Torá y sus secretos, que trata de la conducta de nuestras almas y sus grados (alcance del Creador y transmisión de este alcance)… (Las naciones) humillarán y deshonrarán a los hijos de Israel y considerarán a Israel como superfluo, como si el mundo no necesitara de ellos”.[viii]

Cuando esto sucede, agrega, “la exterioridad del mundo entero, que son las naciones del mundo, se intensifican y anulan a los hijos de Israel: la interioridad del mundo. En tal generación, todos los destructores de entre las naciones del mundo levantan sus cabezas y quieren principalmente destruir y matar a los hijos de Israel, como está escrito (Yevamot 63) ‘Ninguna calamidad le acontece al mundo sino por Israel’. Esto quiere decir, como está escrito en las anteriores correcciones, que ellos causan la pobreza, la destrucción, el robo, el asesinato y la destrucción de todo el mundo”.[ix]

En conclusión, si llevamos a cabo nuestro papel y transmitimos la luz de la benevolencia al mundo, la cualidad del Creador, la interioridad a la que se refiere Baal HaSulam, entonces la interioridad de las naciones del mundo, los justos de las naciones del mundo, dominarán y subyugarán su exterioridad, que son los destructores. Y la interioridad del mundo, también, que es Israel, se levantará con todo su mérito y virtud sobre la exterioridad del mundo, que son las naciones. Entonces todas las naciones del mundo reconocerán y admitirán el mérito de Israel sobre ellos.

“Y se cumplirán las palabras de Isaías 14:2, “Tomarán a otros pueblos y llevándoselos a su lugar se los apropiará la casa de Israel sobre la tierra del Señor’. Y también ‘Así dice el Señor, ‘He aquí que voy a alzar hacia las gentes mi mano, y hacia los pueblos voy a levantar mi bandera: traerán a tus hijos en brazos y tus hijas serán llevadas en hombros’ (Isaías 49:22).[x]

Parece una tarea muy pesada que un número tan reducido de personas pueda marcar una diferencia tan grande en el mundo, pero a decir verdad, el éxito o el fracaso de nuestros esfuerzos depende de una sola cosa: nuestra unidad. Y de esta forma, para recordarnos el papel trascendental que tiene la unidad en nuestro triunfo como nación y el triunfo de nuestra misión, el siguiente capítulo estará dedicado a las palabras de nuestros sabios a través de los tiempos, revelándonos sus pensamientos acerca de la unidad. Posteriormente, examinaremos los medios con los que podemos alcanzar esa unidad.

[i] Assimilation and Community: The Jews in Nineteenth-Century Europe,(Asimilación y comunidad: Los judíos en la Europa del siglo diecinueve) Ed: Jonathan Frankel, Steven J. Zipperstein, 12.

[ii] “Conservative Judaism,” (Judaismo conservador)The Encyclopaedia Britannica, url:http://www.britannica.com/EBchecked/topic/133461/Conservative-Judaism

[iii] Michael A. Meyer, Response to Modernity: A History of the Reform Movement in Judaism (Respuesta a la modernidad: una historia del movimiento reformista del judaísmo) (Detroit, US: Wayne State University Press, 1995), 226.

[iv] Meyer, Response to Modernity: A History of the Reform Movement in Judaism (Respuesta a la modernidad: una historia del movimiento reformista del judaísmo), 227.

[v] Reform Judaism: A Centenary Perspective, Adopted in San Francisco (Reforma del judaísmo: una perspectiva centenaria adoptada en San Francisco) – 1976 (Oct. 27, 2004), url:http://ccarnet.org/rabbis-speak/platforms/reform-judaism-centenary-perspective/ vi] ibid.

[vii] Rav Yehuda Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam), Los Escritos de Baal HaSulam, “Introducción al Libro de El Zohar” (Ashlag Research Institute, Israel, 2009), 450-453.

[viii] ibid.

[ix] ibid.

[x] ibid.

Como un manojo de cañas — Mezcla de campanas, Parte 3

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de cañas, Por qué la unidad y la garantía mutua están en la agenda del día, Michael Laitman, Ph.D.

Capítulo 7:Mezcla de campanas

Ser o no ser judío, he ahí la cuestión

La Alemania Nazi; el horror más allá de todas palabras

Como hemos mencionado antes en este capítulo, otro notable ejemplo de asimilación judía y rechazo sucedió en Alemania, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Las consecuencias espantosas de los acontecimientos ocurridos en Alemania han sido profundamente discutidas y analizadas y no queda mucho por agregar con respecto a lo ocurrido. Lo que debemos señalar, sin embargo, es la repetición de los culpables que ejercieron su efecto en la Inquisición Española y la definitiva expulsión de España.

Históricamente, la judería alemana no disfrutó la libertad y la afinidad con los ducados y ciudades de sus anfitriones, como lo hicieron los judíos en España. Más bien, durante siglos deambulaban de ciudad en ciudad para habitar en donde se les permitía, siempre bajo severas restricciones y discriminación y en ocasiones, como durante las Cruzadas, sufriendo persecuciones, expulsiones y hasta masacres.

Y sin embargo, en los inicios del Siglo XVI, junto con el Renacimiento, los judíos en Alemania gozaron de una relativa paz. Si bien no recibieron una posición social igual, o ciudadanía en ninguna de las ciudades donde habitaban, o en los ducados, les dejaban llevar su vida relativamente sin interrupciones y separados del resto de la sociedad alemana.

“Detrás de las murallas de sus guetos”, escribe Sol Scharfstein en Understanding Jewish History: From Renaissance to the 21st Century, (Entender la historia judía desde el renacimiento hasta el Siglo XXI), “siguiendo sus propias tradiciones y su propio estilo de vida, los judíos capearon los temporales de los siglos que siguieron; las luchas entre los cristianos, entre la iglesia y los príncipes, y las guerras y revoluciones desencadenadas por las nuevas condiciones y nuevas ideas.

“… (El Papa) Pablo IV argumentaba que era incoherente que los cristianos fueran amistosos con un pueblo que no había aceptado a Cristo como su salvador. En una bula pontificia decretó que los judíos viviendo en zonas controladas por la iglesia deberían ser confinados a guetos. Se les permitiría abandonar el gueto en el día para ir al trabajo, pero estaba prohibido que salieran en cualquier otro momento. Las puertas del gueto debían cerrarse por la noche y durante las festividades cristianas”, y las puertas eran “…resguardadas por vigilantes no judíos que controlaban la entrada y salida de los que estaban prisioneros adentro”.[i]

Pero contrario a la creencia popular, al principio los guetos judíos no eran obligatorios. Eso vino más tarde, cuando los judíos se concentraban en sus zonas de habitación. El reconocido historiador Salo Wittmayer Baron, escribió que “los judíos tenían menos tareas y más derechos que la gran mayoría de la población… Podían moverse libremente a cualquier lugar salvo contadas excepciones, podían casarse con quien quisieran, tenían sus propias cortes y eran juzgados según sus propias leyes. Incluso en casos implicados con no judíos, no era el tribunal local sino generalmente un juez especial designado por el rey o algún alto oficial, quien tenía competencia”.[ii]

Unas páginas más adelante, continua el profesor Wittmayer Baron, “…la comunidad judía gozaba de total autonomía interna. Compleja, aislada, en cierto sentido extranjera, se le dejaba severamente más sola por parte del Estado que a la mayoría de las corporaciones. Por consiguiente, la comunidad judía de los días pre-revolucionarios tenía más competencia sobre sus miembros que los modernos gobiernos federales, estatales y municipales combinados (relevante a 1928, año de su publicación). La educación, la administración de justicia entre judíos, la imposición para fines comunales y del estado, la salud, los mercados, el orden público, estaban todos bajo la jurisdicción de la comunidad, corporación y además, la comunidad judía era la fuente principal del trabajo social de una calidad superior a la exterior a la judería.

“…Una etapa de esta existencia colectiva generalmente considerada por los judíos emancipados como un mal no mitigado fue el gueto. Pero no debemos olvidar que el gueto se desarrolló voluntariamente como resultado del auto-gobierno judío, y fue solo con un desarrollo posterior que la ley pública intervino y dictaminó que fuera legal la obligación para todos los judíos vivir en un distrito aislado”.[iii]

De esta forma, confiando unos en los otros para su subsistencia, los judíos se acercaron, cultivaron su propia literatura, y vivieron modesta y piadosamente. Una vez más vemos que cuando los judíos permanecen unidos, son indemnes. Y una vez más, vemos que cuando la cohesión y la unidad no son el modo de vida elegido por los judíos, las circunstancias se las imponen desde el exterior. Aunque coercitiva, es siempre la unidad que los mantiene a salvo

Y sin embargo, a pesar de la seguridad que brinda la unidad y el hecho de que los judíos, como lo apunta el profesor Grant son “inasimilables” tan pronto se abren las puertas y los judíos pueden salir, empiezan a mezclarse del mismo modo que les ocasionó tantos infortunios en España; la asimilación cultural y todavía peor, la asimilación religiosa. De alguna forma, siempre olvidamos las palabras de nuestros sabios quienes repetidamente claman, “Cuando ellos (Israel) son como un hombre con un corazón, se vuelven como una muralla fortificada contra las fuerzas del mal”.[iv] Ciertamente, como hemos venido exponiendo en este libro, la falta de unidad es la causante de la destrucción del Templo y la dispersión del pueblo de Israel de su tierra, y ciertamente de toda calamidad que se ha abatido en los judíos desde entonces.

A medida que la emancipación judía progresaba y los judíos alemanes fueron admitidos en la sociedad alemana cristiana, gradualmente se distanciaron de sus raíces espirituales. Hacia el final del Siglo XVIII estaban tan ansiosos de ser aceptados por la sociedad cristiana que hubieran hecho virtualmente todo para acceder a ella. De esta forma, según los profesores de la cultura e historia judía Steven J. Zipperstein de la Universidad de Stanford y Jonathan Frankel de la Universidad Hebrea en Jerusalén, en 1799 solo unos cuantos años después del inicio de la emancipación judía, David Friedlander uno de los líderes prominentes de la comunidad judía, llegó al extremo de sugerir que los judíos de Berlín se convirtieran al cristianismo masivamente.[v]

Pero incluso sin la conversión, los judíos alemanes estaban dispuestos a renunciar a todo lo que sus antepasados habían considerado sagrado. “Con el propósito de probar la absoluta lealtad de los judíos al estado y al país”, escribieron Zipperstein y Frankel más adelante en su libro, “(Los judíos) estaban dispuestos a suprimir de los devocionarios cualquier referencia a la ancestral esperanza de retornar a la antigua tierra natal en Palestina e interpretar la dispersión de los judíos a través del mundo no como un exilio sino como un valor positivo, como un camino para que los judíos llevaran el mensaje de la ética monoteísta a toda la humanidad, como una misión ordenada por la Divinidad. Por consiguiente el movimiento reformista hizo posible que se estipulara que los judíos constituían una comunidad estrictamente religiosa despojada de todos los atributos nacionales; que ellos eran alemanes (o polacos o franceses según el caso) de la ‘Persuasión Mosaica’. De esta forma, el judaísmo reformado se convirtió en un símbolo, por decirlo así, de una disposición de cambiar las creencias de siglos por la igualdad civil y la aceptación social”.[vi]

La renuncia de la conexión de los judíos a Sión, la tierra de Israel y el deseo por el Creador -la ley de otorgamiento- simboliza más que otra cosa hasta qué punto los judíos alemanes se habían enajenado de su herencia. Como ya lo hemos visto tantas veces y como lo hemos aprendido de las enseñanzas de nuestros sabios a través de la historia, cuando los judíos están dispuestos a abandonar su papel, las mismas naciones a las que quisieron integrarse los fuerzan a volver nuevamente a asumirlo.

Por desgracia, los judíos alemanes desconocían este hecho. Estaban en el exilio, desterrados de la cualidad de otorgamiento y ajenos a su deber. Ignoraban que estaban equivocados y que en el momento que cambiaran su cohesión por la aceptación de la sociedad en general, ponían su futuro y el futuro de sus hijos en el camino del quebranto. Si bien nadie hubiera podido predecir la magnitud del horror que se abatiría sobre ellos, se había preparado el camino para ello y su conducta continuaba pavimentándolo.

Desde aproximadamente 1780 hasta 1869, a pesar de varios contratiempos, se llevó a cabo gradualmente el avance de la emancipación judía. Finalmente, “la ley de igualdad fue aprobada por el Parlamento de la Federación Alemana del Norte el 3 de julio 1869. Con la extensión de esta ley a los estados adheridos al Imperio Alemán, la lucha de los judíos alemanes por su emancipación había conseguido triunfar”.[vii]

Pero el precio del éxito fue el total abandono de todo lo que había mantenido a los judíos unidos. Según Werner Eugen Mosse, Profesor Emérito de la Universidad Europea de Historia East Anglia, “En 1843, la primera Sociedad Reformista Radical -que rechazaba la circuncisión y pedía que se pasará el Shabat judío al domingo- vio la luz en Frankfurt. … En las siguientes dos o tres décadas, el movimiento religioso reformista reestructuraría el servicio religioso en las comunidades más grandes, y se desarrolló en el movimiento liberal religioso que sometió a la judería alemana del Siglo 20.

“…La presión para integrarse socialmente a una sociedad general obligó a muchos a abandonar las prácticas que ellos sentían creaban una barrera contra la relación social (por ejemplo, las leyes dietéticas), y la necesidad de ser económicamente competitivos forzaba a muchos a realizar negocios el sábado, durante el Shabat judío. Además, muchos de los judíos asimilados a la cultura se vieron rechazados del servicio tradicional judío por razones espirituales”.[viii]

“Otro aspecto de la Reforma estrechamente ligada a la educación,” continua el Profesor Eugen Mosse, “era la nueva ceremonia de confirmación. Esta ceremonia, basada en el modelo cristiano, tenía como propósito suplir (casi nunca reemplazar) el Bar Mitzva tradicional. Tanto niñas como niños al graduarse de una escuela religiosa, pasaban un examen público oral sobre las bases de la religión judía, luego recibían la bendición del rabino y quedaban formalmente iniciados en el judaísmo”.[ix]

De esta forma, como sucedió en España unos cuatro siglos antes, los Judíos Reformados en efecto se convirtieron en conversos Ashkenazi”. Según  Donald L. Niewyk, Profesor Emérito de Historia en SMU., “La gran mayoría de los judíos estaba apasionadamente comprometido con el bien de su patria, Alemania”.[x]

Y justo como ocurrió en España, cuando la corriente empezó a volverse en contra de los judíos, y el antisemitismo se incrementó en la República de Weimar de Alemania, los judíos estaban felizmente ajenos al resonar de las alarmas. “No pocos contemplaron el antisemitismo como un favor positivo que en sí mismo podía preservar a los judíos de la integración gradual con la sociedad en general y su desaparición definitiva como un grupo religioso distintivo”, narra el Profesor Niewyk.[xi] Sin advertir que al dejar que las naciones nos mantengan juntos en lugar de hacerlo nosotros mismos suponía consecuencias inimaginables. El Dr. Kurt Fleischer, líder de los liberales en la Congregación de la Comunidad Judía en Berlín, argumentó en 1929 que “El antisemitismo es el azote que Dios nos envía para conducirnos a la unidad y soldarnos juntos”.[xii] De nuevo, esto da la razón a las palabras antes citadas  del Profesor Cohn Sherbok: “La paradoja de la vida judía es que… sin el antisemitismo podríamos estar condenados a la extinción”.[xiii] Ciertamente, cuán trágicamente tienen ellos razón.

Como luego resultó, Hitler también pensó que el Creador usaba a los nazis para hacer Su trabajo. En Mein Kampf, escribió palabras similares a la afirmación antes mencionada de Isabel, reina de España, en el sentido que el Señor castigaba a los judíos por mediación del rey: “La naturaleza eterna inexorablemente cobra venganza de la violación de sus mandamientos. Por ende, hoy creo que estoy actuando conforme a la voluntad del Creador Todopoderoso: al defenderme del judío, estoy luchando por el trabajo del Señor”.[xiv]

Ya que el Creador es la cualidad de amor y otorgamiento, la salida de los judíos de los guetos los expuso a exiliarse de esa cualidad. En consecuencia, en lugar de llevar la solidaridad y la responsabilidad mutua a las sociedades que los albergaban, propagaban la egolatría, que es destructiva para cualquier sociedad y por consiguiente fueron vistos con intolerancia y repulsión poco después de ser aceptados. El filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach, relacionó a los judíos con la egolatría de la siguiente manera, “Los judíos han mantenido su peculiaridad hasta este día. Su principio, su Dios es el principio más práctico en el mundo, es decir el egoísmo. Y lo que es más, el egoísmo bajo la forma de la religión. El egoísmo es el Dios que no permitirá que sus siervos sean avergonzados. El egoísmo es esencialmente monoteísta, pues tiene solo uno, un ser único, como finalidad”.[xv]

¿Ciertamente, quién recibiría tal amenaza en la sociedad? Es precisamente esa egolatría que provoca que cada nación en la que habitamos piense mejor y a la larga lamente y revoque su apertura.

Fue su unidad y su altruismo lo que hizo posible que los judíos fueran únicos y poderosos en la antigüedad, y como lo hemos demostrado, esto fue lo único que Abraham y Moisés querían entregar al mundo. En un principio, las naciones nos dieron la bienvenida en su seno, inconscientemente a la espera que compartiéramos esa cualidad con ellos. Pero al descubrir que les dábamos lo opuesto, su buena disposición se convirtió en desilusión e ira. Todo el tiempo que continuemos decepcionando a las naciones, seguiremos recibiendo el mismo trato y la tendencia nos muestra que los medios que emplearán para manifestar su decepción serán cada vez más severos.

[i] Sol Scharfstein, Understanding Jewish History: From Renaissance to the 21st Century (Comprendiendo la historia judía: desde el Renacimiento hasta el siglo XXI (Printed in Hong Kong, Ktav Publishing House, 1997), 163-164.

[ii] Salo W. Baron, “Ghetto and Emancipation: Shall We Revise the Traditional Views?” (Gueto y enmancipación: Revisaremos las perspectivas tradicionales?) in: The Menorah Treasury: Harvest of Half a Century (Philadelphia: Jewish Publication Society of America, 1964), 52.

[iii] Salo W. Baron, “Ghetto and Emancipation: Shall We Revise the Traditional Views?” (Gueto y enmancipación: Revisaremos las perspectivas tradicionales?)  in: The Menorah Treasury: Harvest of Half a Century, 54-55.

[iv] Rabbi Shmuel Bornstein, Shem MiShmuel [Un nombre de Shmuel], VaYakhel [Y Moisés reunió], TAR’AV (1916)

[v] Assimilation and Community: The Jews in Nineteenth-Century Europe,(Asimilación y comunidad: Los judíos en la Europa del siglo diecinueve)  Ed: Jonathan Frankel, Steven J. Zipperstein (UK, Cambridge University Press, 1992), 8.

[vi] Assimilation and Community: The Jews in Nineteenth-Century Europe, (Asimilación y comunidad: Los judíos en la Europa del siglo diecinueve) Ed: J. Frankel, S.J. Zipperstein, 12.

[vii] “Emancipation,”  (Enmancipación)Jewish Virtual Library, url:

http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/judaica/ejud_0002_0006_0_05916.html

[viii] Werner Eugen Mosse, Revolution and Evolution: 1848 in German-Jewish History ( Revolución y evolución: 1848 en la historia Judeo- alemana) (Germany, J.C.B. Mohr (Paul Siebeck) Tubingen, 1981), 255-256.

[ix] Eugen Mosse, Revolution and Evolution: 1848 in German-Jewish History  ( Revolución y evolución: 1848 en la historia Judeo- alemana), 260.

[x] Donald L. Niewyk, The Jews in Weimar Germany (Los judíos en la Alemania Weimar) (New Jersey, Transactions Publishers, New Brunswick, 2001), 95.

[xi] Niewyk, The Jews in Weimar Germany,  (Los judíos en la Alemania Weimar) 84.

[xii] ibid.

[xiii] Cohn-Sherbok, The Paradox of Anti-Semitism,  (La paradoja del antisemitismo )XIV (Preface).

[xiv] Adolf Hitler, Mein Kampf (US, Noontide Press, 2003), 51.

[xv] Ludwig Feuerbach, The Essence of Christianity,(La esencia del cristianismo) ) trans. Marian Evans (London, John Chapman, 1843), 113.

Como un manojo de cañas — Mezcla de campanas, Parte 3

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de cañas, Por qué la unidad y la garantía mutua están en la agenda del día, Michael Laitman, Ph.D.

Capítulo 5: Parias

Las raíces del antisemitismo

A través de la historia, nunca, ninguna nación ha sido más perseguida que el pueblo judío. Y sin embargo, tal como muestra la historia, ninguna nación ha sobrevivido a toda persecución y ha surgido cada vez más fuerte.

La aparente indestructibilidad de los judíos ha suscitado un buen número de preguntas, aunque más entre los no judíos que entre los judíos, ya que los judíos estaban muy preocupados sobreviviendo. El célebre autor alemán, Johann Wolfgang von Goethe expresó su perplejidad sobre la tenacidad de los judíos en su libro, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (Wilhelm Meisters Lehrjahre): “Cada judío, sin importar cuán insignificante sea, está comprometido en la decisiva e inmediata búsqueda de una meta… Es el pueblo más eterno sobre la tierra”.[i]

Al igual que Goethe, el profesor de Cambridge, T.R. Glover, resalta el enigma de la existencia de los judíos en El Mundo de la Antigüedad, (The Ancient World), “Ningún pueblo en la antigüedad tuvo una historia tan peculiar como los judíos… La historia de ningún pueblo de la antigüedad es tan valiosa; si tan solo pudiéramos recuperarla y entenderla… Todavía más extraña es la antigua religión de los judíos que sobrevive cuando todas las religiones de las antiguas razas pre-cristianas han desaparecido… La gran cuestión no es, ¿qué sucedió?, sino más bien ¿por qué sucedió?, ¿por qué el judaísmo todavía está vivo?”.[ii]

Asimismo, Ernest van den Haag, Profesor de Jurisprudencia y Políticas públicas en la Universidad Fordham escribió, “En un mundo en donde los judíos son tan solo un minúsculo porcentaje de la población, ¿cuál será el secreto de la desproporcionada importancia que los judíos han tenido en la historia de la cultura occidental?”[iii]

El matemático francés, físico, inventor y filósofo, Blaise Pascal estaba fascinado con la antigüedad del pueblo judío. En su libro, Pensamientos, (Pensées) escribió, “La eminencia de este pueblo no es tan solo por su antigüedad, sino que son singulares por su duración, que continúa desde sus orígenes hasta el día de hoy. Pues mientras las naciones de Grecia e Italia, de Esparta, Atenas y Roma y otras que se sucedieron después, hace ya tiempo perecieron, éstos prevalecen, y a pesar de los empeños de muchos reyes poderosos quienes cientos de veces han intentado destruirlos… ellos, no obstante, han sido preservados”.[iv]

En efecto, como incontables individuos reconocidos a través de las épocas han apuntado, los judíos no pueden ser aniquilados. Los judíos tienen una misión que cumplir y hasta que no lo hagan, la Naturaleza, Dios, el Creador, Yahveh, o como quiera que se le nombre a Él, no permitirá que eso suceda. Y sin embargo, todo el tiempo que los judíos continúen evitando asumir la tarea a la que fueron destinados, en verdad, serán, como lo han sido, y lo son, torturados y masacrados hasta casi extinguirlos. Para desenterrar las raíces de la Vía Dolorosa judía a través de la historia, necesitamos viajar en el tiempo hasta el comienzo de la creación.

En el Capítulo 2, apuntamos que el Creador no tenía sino un solo deseo: hacer el bien a Sus creaciones, es decir a la humanidad. Pero como en realidad no lo percibimos, no podemos recibir de Él.

Cuando queremos dar un regalo a un amigo, nos acercamos a él y se lo entregamos. Debe existir un contacto entre el que da y el que recibe. De igual forma, para que Él nos dé, el Creador y la creación deben conectarse. Y cuando ocurra la conexión, como diría Baal HaSulam, “Uno siente la sublime gracia contenida en el Pensamiento de la Creación, que es deleitar a sus creaturas con Su mano colmada, buena y generosa. A causa de la abundancia de la gracia que se alcanza, aparece un amor maravilloso entre la persona y el Creador, que se derrama sin cesar sobre la persona, a través las mismas vías y canales por los que el amor natural aparece. Sin embargo, todo esto sucede a la persona a partir del momento en que ésta alcanza, en adelante”.[v]

Lo anterior, como mencionamos en el Capítulo 2, despierta la necesidad de tener equivalencia de forma, esto es, ser como el Creador, poseer la cualidad de dar. Lamentablemente, la gran mayoría de nosotros no lo desea; con vehemencia al individuo le irrita dar a menos que obtenga una ganancia subyacente, un motivo ulterior para hacerlo. RASHI, el gran comentarista de la Biblia, escribió que el versículo, “La inclinación del corazón humano es mala desde su niñez” (Génesis 8:21), quiere decir que “Tan pronto uno es expulsado del útero materno, (el Creador) planta en él la inclinación al mal”, que como dijimos en el Capítulo 2 es la egolatría, el deseo de recibir para uno mismo.

Por consiguiente, considerando que el Creador es bondadoso y que nosotros somos lo opuesto, el choque entre hombre y Dios parece inevitable. ¿Cómo podríamos alguna vez alcanzarlo si Él nos ha hecho intrínsecamente opuestos a Él? El remedio a la egolatría radica en lo que describimos antes como “el punto en el corazón”. Esa sed por comprender el significado de la vida, y lo que hace girar al mundo (que obviamente no es el dinero); es la añoranza que permitió a Adán, a Abraham y a su progenie, a Moisés y a toda la nación que emergió de los parias de Babilonia, desarrollar un método de corrección que convierte la inclinación al mal en bien.

[i] Johann Wolfgang von Goethe, Wilhelm Meisters Lehrjahre,( Los años de aprendizaje de Wilhelm Meisters)  (Berlin (Germany), Johann Friedrich Unger, 1795-1796), 359.

[ii] Glover, The Ancient World, (El mundo de la antigüedad) 184-191.

[iii] Ernest van den Haag, The Jewish Mystique, (La mística judía)  (US, Stein & Day, 1977), 13.

[iv] Blaise Pascal, Pensées,(Pensamientos) trans. W.F. Trotter, Introduction by T.S. Eliot (Benediction Books, 2011), 205.

[v] Ashlag, Talmud Eser Sefirot (El Estudio de las Diez Sefirot), Parte 1, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot,” 31.