Todo empieza desde la tierra

Dr. Michael LaitmanLas leyes del comportamiento de la persona son examinadas en la Torá bajo la condición de su integración correcta en la naturaleza general. Después de todo, la persona no está subordinada a la naturaleza, tiene libre albedrío. Sus indecisiones llevan a un desequilibrio no sólo en la sociedad, sino también en la naturaleza que le rodea.

Debido a que la sociedad humana es la parte más importante de la naturaleza, el comportamiento inapropiado de la persona afecta la naturaleza interrumpiendo el enfoque del significado de su evolución.

Esta es la razón por la que la Torá nos da las mayores leyes del comportamiento adecuado de la sociedad humana, gracias a la cual debe integrarse armoniosamente con el entorno que lo rodea: el inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza. Esta es la única forma en la que el sistema puede alcanzar el último estado que inicialmente fue planeado.

El deseo humano está hecho de cuatro niveles de ego. Su corrección es llamada trabajar con el nivel inanimado, vegetativo, animado y humano de la naturaleza en la persona. Por lo tanto, el trabajo inicial es relacionar el nivel del inanimado de la naturaleza de forma apropiada.

El nivel de inanimado de la naturaleza se caracteriza por trabajar con la categoría de la tierra porque incluso el nombre Adam se deriva de la palabra hebrea “Adamá – tierra”. Todo se deriva de la tierra.

Cuando la persona trabaja en este nivel, debe incluir todo lo demás en este ya que los cuatro niveles en nosotros no operan por sí mismos sino sólo en conexión mutua con los demás, así como en la naturaleza. Por lo tanto, cuando trabajamos incluso en el nivel más bajo con la tierra, también operamos los niveles del vegetativo, animado y hablante en nosotros.

Baal HaSulam nos habla sobre esto en la Introducción al Libro de El Zohar, enfatizando que incluso en el mundo de Asiyá, que es el nivel del inanimado de la naturaleza en sí mismo, nosotros realizamos acciones atrayendo todos los otros tipos de Luz.

No es sólo la Luz de Nefesh sino también las Luces de Rúaj, Hayá y Yejidá que se invisten en el mundo de Asiyá pero sólo temporalmente. Sólo la Luz de Nefesh opera permanentemente en el nivel del mundo de Asiyá, el nivel del inanimado de la naturaleza.
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De KabTV’s “Secretos del Libro Eterno” 7/16/14

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Inanimado, vegetativo, animado y hablante

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