Hermanos con la piel de un color diferente

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo pudo haber sido que precisamente en Israel, la cual se iba a convertir en un hogar para todos los judíos del mundo, haya surgido una actitud tan despreciable con los emigrantes etíopes, solo por el color negro de su piel? ¿Qué debe hacerse para convertirse en un pueblo unido?

Respuesta: Actualmente Israel está dividido en facciones que se oponen entre sí: la izquierda y la derecha, asquenazíes y sefardíes, etíopes y rusos y más y más. Un pueblo pequeño, constantemente obligados a defenderse contra los enemigos externos que los rodean por todos lados, no puede siquiera implantar la paz para sí mismo.

No podemos tener éxito en obtener unidad si no atraemos la ayuda de la fuerza que nos puede unir. Cada gobierno se ha comprometido a fortalecer la unidad del pueblo y a establecer paz y consentimiento en nuestra sociedad. Sin embargo, no está en poder de nadie mantener esta promesa y no es, en absoluto, el papel del gobierno.

Por la unidad, tenemos que saber cómo despertar a la fuerza única, la Luz que Reforma, para que corrija las relaciones y el mal entre nosotros. Sólo entonces podremos conectarnos y llegar a ser un pueblo unido. Pero si no lo hacemos, podemos esperar tiempos muy difíciles en el futuro.

Así que, estamos haciendo círculos de discusión en todo el país: en las áreas recreativas, en las calles y en los parques. Durante el proceso de estas discusiones, aparece un sentimiento de unidad especial. Así es como damos un ejemplo de cómo despertar el poder superior que se oculta en la naturaleza y obligarlo a influir en nosotros.

Desde el primer círculo, la gente reunida que se conoció por casualidad siente una relación mutua, ahí empiezan a elevarse por encima de sus problemas y a integrarse en un campo común y unificado. Personas totalmente diferentes pueden sentarse en un círculo: askenazi, sefardí, etíopes, árabes y turistas. No importa. Este método funciona e influye a todos.

El mundo entero tiene una necesidad terrible de unidad, ya que sin ella, todo se desmorona. A través del mundo, el antisemitismo está creciendo y las naciones del mundo culpan a los judíos de perjudicar al mundo. Esto seguirá creciendo cada día. En realidad no somos la causa del mal, pero tenemos la culpa porque no estamos atrayendo al mundo la fuerza buena que equilibrará el mal.
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Del programa de Radio Israeli 103FM, 5/3/15

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