La revelación de Egipto

Dr. Michael LaitmanCuando Abraham reunió a su grupo, dijo a los babilonios, “Quién es para el Señor, ¡dejadlo venir a mí!”. Este fue, de hecho, su mensaje. No miró por aquellos que simplemente no estaban contentos con este mundo, pero si por la gente que entendía y sentía que lo más importante era el ascenso espiritual, el ascenso por encima del egoísmo y la búsqueda de la fuerza superior. El llamado de Abraham era para aquellos que querían revelar al Creador.

Cerca de cinco mil personas respondieron a este llamado. Ellos se sintieron atraídos por su idea, su meta, y el medio para alcanzar la meta era la unidad.

Abraham llamó a los hombres a su lado, y a Sarah, una mujer, y juntos trabajaron en el “proselitismo”. En otras palabras, sus alumnos recibieron orientación sobre cómo debían trabajar con el fin de otorgar y trabajar juntos en la conexión entre ellos porque sin conexión, no recibirían la Luz Superior. Este grupo eventualmente se convirtió en la casa de Abraham, una familia con la que dejó Babilonia y llegó a la tierra de Canaán.

Muchas cosas sucedieron a lo largo de este camino espiritual. El grupo se formó, y su estructura se hizo más clara. Parte de los deseos no se utilizaron más y murieron, otros nacieron y se desarrollaron. Luego, avanzaron hasta el momento de Jacob, la línea media, cuando se dieron a conocer problemas de una nueva cualidad.

Los hijos de Israel tenían que descubrir una carencia de Egipto, que es revelada en la línea media de Jacob. Uno de sus hijos, José, comenzó a sentir el estado de grandeza (Gadlut) dentro de él y fue contrarrestado por sus hermanos.No pudo llevarse bien con ellos o vivir con ellos más, ya que consideró que el Aviut (espesor) de las capas más profundas del deseo faltaban allí, y que sin ellas no podía realizarse a sí mismo. Los hermanos no lo entendieron, y él necesitaba a Faraón en ese momento. José es el resultado de Abraham, quien pidió al Creador: “Oh Señor Dios, ¿Cómo sabré que voy a heredarlo?”. En realidad, fue José, quien pudo conectarse a este gran deseo de recibir y unirlo a Israel en el estado de grandeza, de anhelo por Yashar El (directo a Dios).

Luego, necesitaron la Torá, el método que permite que cada uno entienda y sienta claramente al Faraón en su interior con el fin de continuar este trabajo, el fin de otorgar para conscientemente poder atraer la Luz que Reforma sobre ellos. Estas son las nuevas fases del trabajo espiritual que son cada vez más intensas, pero el estilo sigue siendo el mismo: la conexión, atraer la Luz que Reforma, ​​luego conectar y atraer la Luz, una vez más, y así, una y otra vez. Esta es la forma en que avanzamos.
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De la 4a parte de la Lección diaria de Cabalá,07/10/13, Escritos de Baal HaSulam

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