El nombre del Creador son cuatro letras

laitmanLa Torá, “Números” 6:27: Ellos deberán dar mi nombre a los hijos de Israel, de modo que yo los bendeciré.

Decir el nombre del Creador es la revelación de la esencia del nombre de cuatro letras del Creador. Al igual que un sello impreso en cera que deja su marca, así, el Creador imprimirá Sus atributos en una persona en forma opuesta y la persona debe corregirlos haciéndolos similares al Creador.

Esta es la cooperación mutua entre el anfitrión y el invitado cuando yo, el invitado, debo imprimir los deseos del anfitrión dentro de mí. Debo recibir todas las delicias que él me sirve para que así imprima y cincele su nombre en mí, es decir, la actitud del anfitrión. Cuando lo permito porque quiero Su actitud, Su atributo, dentro de mí, lo recibo y así me conecto a Él. La unidad entre la parte masculina (Creador) y la parte femenina (ser creado, deseo de recibir) se lleva a cabo cuando uno entra en el otro, como un sello estampado en un papel suave que deja su huella.

Pregunta: ¿Por qué está prohibido pronunciar las cuatro letras del nombre del Creador en voz alta?

Respuesta: Decir el nombre del Creador en voz alta significa revelar al Creador. La revelación tiene lugar sólo en el interior de una persona y no puede transmitir sus sentimientos a nadie más. De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, la palabra “prohibido” significa imposible. No puedes revelar al Creador lo suficiente como para pronunciar su nombre. Sólo puedes asimilarlo, percibirlo y recibir su forma que está totalmente impresa en toda tu materia, en todo tu deseo de recibir, lo cual deja Su marca (huella), Su otorgamiento. Esto significa que debes relacionarte con las cuatro letras de su nombre Yud-Hey-Vav-Hey cuando estés avanzando en la dirección opuesta, no de arriba a abajo, sino de abajo a arriba.

En otras palabras, las diez Sefirot de la Luz Directa se conectan a las diez Sefirot de la Luz que Retorna en un todo único, este estado se llama la meta de la creación. Sin embargo, a menos que sus atributos sean logrados, no debemos expresar Sus nombres. Hasta el nombre que se utiliza comúnmente, como Dios-El se pronuncia “Kel” con el fin de subrayar nuestro respeto. En nuestro mundo, tampoco llamamos a nuestro padre por su nombre, sino que usamos el nombre de “Padre” Esta es una señal de respeto a una persona que es especial para nosotros y así la distinguimos de entre miles de millones de otras personas. Es lo mismo en la espiritualidad.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 28/ene/15

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