Creando un deseo común

Laitman_905La Torá, Números 10: 1-3: “El Señor habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas de plata; las harás [con] golpeando [forma]; las utilizarás para convocar a la congregación y para anunciar la salida del campamento. Cuando soplen en ellas, toda la congregación se reunirá contigo, a la entrada de la tienda de reunión”.

Oro es deseo de recibir y plata deseo de otorgar. Por eso, el sonido de trompetas de plata que llama a la conexión es correcto para el pueblo.

Soplar en la trompeta significa conectar los atributos de una persona y unirlos. El problema no está en corregir un atributo u otro, sino en conectarlos. Lo principal es que se conecten en un solo diseño, en un deseo unificado.

¿Te imaginas tratar de ensamblar y armar un cuerpo humano con células, átomos e incluso, de acuerdo al ADN y el ARN, etcétera, una cantidad infinita de conexiones y trabajo mutuos? ¡Es imposible crear tal sistema!

Nosotros, por el contrario, debemos hacerlo. Debemos crear materia viva de los deseos muertos, de la materia inanimada, en la misma forma que sucedió hace millones de años, antes de que se iniciara el proceso evolutivo cuando el nivel vegetal surgió de la naturaleza inanimada y luego el nivel animal y finalmente el hombre. Debemos juntar todo esto y unirlo para que el deseo de vivir surja, que pueda estar en el templo, es decir en cierto contacto con el Creador, acercarse y ser igual a Él.

Pregunta: ¿Por qué está escrito: “Hazte dos trompetas de plata; las harás [con] golpeando [forma]?”

Respuesta: Tiene que haber un deseo que sea único y unido, sobre todo si es dado desde arriba. No tenemos derecho de romperlo. El Creador es uno y por lo tanto, todo lo que emana y desciende de Él es único para todos.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 4/feb/15

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