Entrando a la tierra de Israel

Dr. Michael LaitmanEl faraón (egoísmo) existe constantemente en nosotros. Cuando salimos de Egipto, pensamos que nos habíamos escapamos, pero sigue tranquilo, controlarnos desde dentro.

Por esa razón, necesitamos vagar por el desierto durante cuarenta años para que, gradualmente, paso a paso, podamos corregir esa cualidad en nosotros o, al menos neutralizar el egoísmo, conectarlo a Bina y llegar a un estado de pequeñez, deseando no utilizar el ego, a pesar de las tentaciones. Esto lo conseguimos cuando pasamos por el desierto.

Por lo tanto, está escrito en la Torá que la generación del desierto debe morir y a cambio, una nueva generación nacerá, en la que el egoísmo será corregido y se conectará al atributo de otorgamiento, pero en una forma neutral. El egoísmo aún no lo transformamos en otorgamiento, pero ya está bajo control de la intención de otorgar.

El paso por el desierto termina cuando hemos neutralizado por completo al egoísmo (otorgar en beneficio de otorgar), pero aún no lo hemos corregido al altruismo (recibir por el bien de otorgar), entrar a la tierra de Israel (Eretz Israel: Ratzon – deseo, Yashar El – directo a Dios) significa que iniciamos el proceso del deseo, que ya lo hemos hecho neutral y lo vamos a él para conquistarlo y transformarlo.

Después de todo, las siete naciones que viven en la tierra de Israel permanecen allí y necesitamos expulsarlas de esta tierra, convertirnos en sus captores, lo que significa vigilar nuestro deseo.

Siete naciones representan siete deseos, las siete Sefirot de Maljut que necesitamos conquistar y expulsar de dentro de nosotros, -es decir, neutralizar, dejar de usar y alejar de las fronteras de Israel. Esto se conoce como la corrección de Maljut.

Tenemos que conquistar esta tierra, poblarla y empezar a corregirla en los días laborables y en sábados, es decir, con un ascenso constante, seis años más el séptimo año y así sucesivamente, utilizando todos los métodos de corrección de nuestro deseo, el cual es llamado “la tierra de Israel” (Eretz Israel).

Este es el deseo egoísta inicial que el Creador creó, de tal manera que la serpiente del egoísmo nos invade y trabajamos mucho para darnos cuenta, hasta que empezamos a relacionarnos con ella como con un objeto extraño dentro de nosotros. Comenzamos a odiarla como una fuerza externa que nos esclaviza y aleja del Creador.

Sólo entonces la vemos como faraón, nos elevamos por encima y escapamos con la ayuda de la Luz Superior, ya que no tenemos fuerza para hacerlo por nuestra cuenta. Pero cuando aceptamos la Torá y comenzamos a corregirnos, saliéndonos del egoísmo, significa que entramos a la tierra de Israel y cambiamos la cualidad de recepción al atributo de otorgamiento.

Entonces, el faraón se convierte en la mayor Luz porque la corrección del gran egoísmo que tenemos lo convierte en la cualidad opuesta, como está escrito, “el ángel de la muerte se convierte en el ángel de la vida”
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 28/ene/15

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