El hundimiento de la ciencia: el antiguo orgullo de la humanidad

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué la naturaleza no nos protege de abusos de la ciencia externa, de la forma en la que la sabiduría de la Cabalá fue protegida, para que no se abusara de ella?

Respuesta: Porque la sabiduría de la Cabalá está más allá del Majsom (barrera), más allá de la frontera con el mundo espiritual. Si trasciendes el Majsom, puedes acercarte a esta sabiduría y usarla, pero sólo en la medida en que adquieras un Masaj (pantalla). Sin embargo, no necesitas Masaj para utilizar la ciencia externa. Así que ¿por qué no está prohibido usar la ciencia externa de la manera en que está prohibido el uso de la sabiduría de la Cabalá?

Nuestros sabios se limitaron a sí mismos y prohibieron la difusión de la sabiduría a la gente. Para empezar, ¿por qué no hubo una restricción natural? ¿Por qué la gente no pudo usar las fuerzas de la naturaleza de acuerdo a su desarrollo espiritual y mental? Si hubiera tal prohibición, nunca hubiéramos alcanzado el reconocimiento del mal y este es el propósito de la existencia de este mundo. Tenemos que permitirle al ego cierta libertad para que las personas que están inmersas en él puedan descubrir el mal en su existencia, y tengan deseos de superarlo.

Si se limitara el ego, la persona no tendría opción y no podría reconocer el mal. No habría nada que pudiéramos hacer en un mundo así. Imaginemos que no podemos hacer nada malo; en ese caso, sería imposible reconocer el mal. Viviríamos como animales; como los otros niveles de la naturaleza.

La persona en nuestro mundo es diferente al resto de la naturaleza, porque usa su fuerza egoísta para llegar a logros científicos. La fuerza del ego está en su corazón, es su egoísmo y el desarrollo de la ciencia es útil para agrandar su ego, porque el deseo de recibir está antes que la mente y la controla. Esta es la razón de que si una persona tiene un mal deseo; también su mente se vuelve mala y piensa en cómo se puede usar la ciencia para su propio beneficio, pero, de hecho, es con el fin de dañar a otros.

El propósito del desarrollo de las ciencias externas es alcanzar el reconocimiento del mal. Esto es precisamente para lo que existimos: para darnos cuenta de que no vamos a llegar a una buena vida a través de la ciencia ni por sobresalir en algo. Este es el significado del reconocimiento del mal, descubrir que, en realidad, cada fenómeno nos perjudica porque lo usamos de manera egoísta y, no podemos hacerlo de otra manera.

La ciencia siempre ha sido el orgullo de la humanidad, pues la hemos desarrollado por nosotros mismos y es el fruto de nuestra inteligencia, de nuestro desarrollo interno, espiritual y mental. Esto distingue al hombre del animal. Pero de pronto, resulta que la ciencia, realmente nos convierte en criaturas miserables, por debajo del nivel de los animales. A esto se le llama reconocimiento del mal, un resultado que no podemos creer. Después de todos los grandes esfuerzos que hemos hecho, durante años con esperanza de poder controlarnos a nosotros mismos y a la naturaleza, nos encontramos humillados por el mal en nosotros.

Siento que un burro se sienta en mi cuello y que lo cargo. Esta es la razón por la que no queremos desarrollarnos más y nos sentimos decepcionados. Ya no sentimos el mismo respeto que teníamos en el pasado por científicos y filósofos. Ya no hay nada sagrado ni autoridad para el hombre moderno, intencionalmente ignoramos todo lo que pertenece al nivel humano, incluso música y literatura. No nos importa nada porque estamos decepcionados por todo, lo único que esperamos de nuestro desarrollo, es daño.

Esta es la sensación que se está extendiendo en la humanidad. Ya nadie se impresiona por grados académicos como doctorados en ciencias, profesores ni por títulos como presidente. Ya no hay respeto para ninguna posición, realmente esto es algo bueno, pues es seña de que, por fin, hemos llegado a la sensatez y nos hemos dado cuenta de que hemos utilizado las herramientas a nuestra disposición para llegar al nivel más bajo posible.

Los jóvenes de hoy no quieren estudiar ni trabajar ni tener ninguna responsabilidad. El noventa y nueve por ciento preferirían no levantarse del sofá si hay alguien que les encienda el televisor y les dé de comer. Esto es bueno y natural porque así es como llegamos al reconocimiento del mal.

Hay dos períodos en el desarrollo de la ciencia: el primero -en el que nuestros sabios ocultaron la sabiduría; un período que duró hasta los siglos XVI o XVII, hasta la época de la Ilustración. Luego, la sabiduría de la Cabalá salió de su escondite y después del Ari, todo el mundo empezó a despertar. El tiempo comenzó a avanzar cada vez más rápido hasta llegar a la crisis actual.
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De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá, 9/mar/14,Escritos de Baal HaSulam 

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Un comentario

  1. Gracias Rav. es una respuesta precisa. me gustaría saber ¿cuál sería el concejo de la cabalá para la ciencia?, ¿podrá resurgir en favor del bien y no del mal?.

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