El largo camino hacia el templo, parte 4

Dr. Michael LaitmanMoisés y la recepción de la Torá

Los babilonios que rechazaron el método de Abraham se dispersaron por toda la tierra a todos los países.

El grupo de Abraham abandonó Babilonia y fue a la tierra de Canaán. Luego, descendieron a Egipto y luego nuevamente regresaron a Canaán, que más tarde se convirtió en la tierra de Israel.

El grupo de Abraham pasó por numerosos problemas. La misión principal del grupo fue transferir el método de conexión, cuando el tiempo llegue, a los babilonios, es decir, a todo el mundo.

Después de Abraham surgieron muchas generaciones de cabalistas: Isaac, Jacobo, José y finalmente Moisés. Ellos revelaron las formas para la implementación práctica del método. Moisés elevó al grupo de Abraham a un nuevo nivel de unidad llamado ¨la recepción de la Torá¨.

Ellos tuvieron que unirse en un nivel más elevado para alcanzar la ¨montaña del odio¨, Monte Sinaí, en lugar de la Torre de Babel. Para eso, tuvieron que referirse a una fuerza mucho más poderosa. Deberían haber tenido éxito, el método llamado la ¨Torᨠse habría descubierto para ellos.

La Torá es la sabiduría de la Cabalá, la cual busca la revelación del Creador a las creaciones en este mundo. La Torá revela la red de conexión que nos une los unos a los otros por medio de relaciones benévolas, calidez y afecto mutuo. El principio básico de la Torá, ¨ama a tu prójimo como a ti mismo¨ debería conducirnos de amar a los seres creados a amar al Creador.

Moisés reveló el método al pueblo de Israel, quienes pasaron por el exilio egipcio y ganaron un tremendo egoísmo por estar en el exilio. Su egoísmo alcanzó un grado mucho más grande que aquel que estaba asociado con la Torre de Babel. La Torre de Babel más el egoísmo que se acumuló en Egipto se transformó en el Monte Sinaí (odio), así, lograron una oportunidad para trabajar en el Monte Sinaí al mejorar las conexiones entre ellos.

Después de revelar el gran sistema de la naturaleza, el pueblo de Israel se dio cuenta de que su misión era corregir la realidad y la humanidad, incluyendo a los babilonios de quienes alguna vez huyeron.

La corrección ocurrió en dos pasos: el primer paso es elevar al pueblo de Israel a la altura en la que ellos se transformen en un hombre con un corazón. Este trabajo es llamado ¨cuarenta años de vagar por el desierto¨.

Después de esta fase, el pueblo de Israel alcanzó un estado tal de gran unidad que llegó a ser posible construir un tipo de conexión llamada ¨el Templo¨. El Templo significa las vasijas de santidad en beneficio del otorgamiento y el amor mutuo.

La vasija es llamada el Templo (casa de santidad); la divinidad es otorgamiento y amor. Sin embargo, el pueblo fue incapaz de mantener un nivel de esta altura por más de un instante; ellos inmediatamente cayeron de este nivel.

El gran amor y unidad que alcanzaron por un corto momento colapsó. El pueblo se dividió en grupos hostiles que se confrontaban entre sí.

Continuaron cayendo aún más bajo hasta que Nabucodonosor destruyó el Templo. Esto no se trata de arruinar alguna estructura en Jerusalén, más bien, se trataba de fuerzas egoístas y hostiles que aplastaron la unidad entre el pueblo de Israel.

Ellos alcanzaron un estado de unidad maravilloso. En el que revelaron el sistema de gobierno que rige a todo el universo. De repente, la hermosa estructura circular empezó a pudrirse, deteriorarse y explotar. Grandes grupos se separaron del pueblo de Israel: los saduceos (Tzdokim), Ktzinim (la nobleza) y otros.

Como resultado, colapsó la unidad. Los judíos llegaron a ser extraños entre sí, como si todavía estuvieran dispersos entre las naciones, como está escrito en Meguilat Esther. Sin embargo, recordaban que estuvieron unidos en algún punto de la historia pero, este hecho se desvaneció y ya no era importante para ellos.

La situación se agravò. El proceso histórico, es decir, el sistema de gobierno superior con el que estaban familiarizados anteriormente, no les permitía estar para siempre en el mismo estado. El primer hombre, Adán, junto con los cabalistas que los siguieron, descubrieron que el mundo tiene que volver a alcanzar la unidad.

Está escrito en Profetas: ¨Todos Me conocerán; Mi casa se convertirá en Casa de Oración para todas las naciones. Todos se unirán. El lobo habitará con el cordero¨. El mundo debería alcanzar unidad y armonía que incluye todos estos estados. Este nivel es llamado el ¨Tercer Templo”.

Continuará.
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De  Kabtv “Una vida nueva,” 5/jul/15

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