¿El tratado nuclear con Irán? No es nuestro problema

Mi columna semanal aparece en Ynet, el sitio web de noticias y contenido general israelí. He aquí uno de mis artículos recién publicados, “¿El tratado nuclear con Irán? No es nuestro problema”.

laitman_543_01

¿Pensaban que el problema nuclear con Irán es nuestro principal problema? Piénsenlo otra vez. El problema nuclear en realidad está aquí. Está en las turbias relaciones entre nosotros y no en las relaciones de Israel y el mundo. “Nuestra nación está fundada con base en unidad y amor fraterno”, dice el doctor Michael Laitman quien encuentra una profunda conexión entre la situación actual y el tiempo antes de la destrucción del Templo.

No tenemos tiempo para juegos del ego. El mundo está dirigiendo las flechas del boicot hacia el muro de la fortaleza israelí, poniéndonos a prueba. Muy pocos países derramarán lágrimas tras presionar el botón rojo y no hay un liderazgo israelí que, por sí mismo, pueda inclinar la balanza a nuestro favor.  

En lugar de llevarnos hacia la unidad nacional -y no del gobierno, nuestros políticos enfocan toda su energía en pelear como niños pequeños en una caja de arena, sin ser conscientes de la amenaza existencial que se cierne sobre nuestras cabezas.

Bibi y Buji sugieren el establecimiento de una gobierno de unidad nacional y al mismo tiempo esparcen difamaciones mutuas y los políticos danzan sobre el, cada vez más alto, costo de la vida y en el fondo se elevan humaredas de gas, lo único que le queda al ciudadano ordinario por hacer es cerrar bien sus ojos y tratar de escapar de los pensamientos de las consecuencias fatales del tratado nuclear iraní.

Sin embargo, los hechos hablan por sí mismos. El problema nuclear, en realidad está aquí en las turbias relaciones entre nosotros y no en las relaciones entre israelíes y árabes, iraníes y estadounidenses. Estos son sólo síntomas de la ruptura central. Nuestra nación está fundada con base en unidad y amor fraterno.

En el momento en que nos desviamos de este camino, surgen inmediatamente las fuerzas negativas en el mundo, empujandonos para ocultarnos juntos en refugios y para recordar que somos una nación. Esto es exactamente lo que sucedió durante la operación militar, “Solid Rock”, (Operación escudo protector) y las que la precedieron. Sin embargo, en el momento en que la amenaza desaparece, volvemos a ser obstinados y nos negamos a preparar el remedio para el próximo golpe -actuar juntos de forma voluntaria y no siendonos forzados por iraníes, Hamas u otros.

El odio es una fuerza poderosa que lleva a la separación y destrucción.

Hoy es el nueve de Av y estamos acostumbrados a atribuir connotaciones históricas, religiosas a este día y a olvidar que se trata de nosotros, de la sociedad israelí que fue fundada con base en el espíritu de unidad, justo como en el tiempo de la destrucción del Segundo Templo cuando Israel fue dividido en dos campamentos que se acusaban y peleaban entre sí, quemando incluso, de manera intencional, las reservas de comida de Jerusalén y causando hambre en la ciudad durante el acecho. Es lo mismo hoy; la maldad surge de nosotros.

Vivimos el momento, pero en continua negación de nuestro estado que se deteriora y nos lleva a la destrucción.

Los primeros en apuñalar con las dagas de la crítica a Israel frente al mundo entero son los judíos y, desafortunadamente, incluso aquí en casa nos comemos entre nosotros, en Facebook y en la fila de las clínicas, justo como el César romano esperaba por el momento correcto para atacar a Israel.

La ruptura social llena nuestra vida diaria con maldad, todo el camino hasta el nivel del individuo y, el odio infundado aún nos domina. El placer de dañar a otros nos motiva para bien o para mal.

No hemos aprendido que sentimientos negativos y relaciones hostiles entre nosotros es, en realidad, lo que afecta y da forma a nuestra realidad.  Mientras más fuerte es la fuerza, más oculta está. El odio es una fuerza poderosa que nos lleva a la división y a la destrucción. Nuestro odio aplasta al mundo.

Ningún movimiento político nos llevará a una solución. Ninguna cubierta externa de un gobierno de unidad nacional será capaz de sanar las aflicciones humanas que nos causamos entre nosotros. Debemos ir hacia un movimiento en toda la nación que parta de lo interpersonal hasta un gran número de sectores, que ponga fin a la división entre nosotros en todos los aspectos de la vida y se refleje positivamente en nuestra seguridad nacional y en nuestra situación política. Ahora, justo como en el pasado, es sólo mejorando nuestras relaciones que seremos capaces de reconstruir la sociedad israelí de sus ruinas.
[163595]
Del artículo del portal de Ynet

Material relacionado:
El punto central en el mapa mundial
El plan de Obama para destruir a Israel
Necesitamos volvernos más económicos

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: