Las cadenas paralelas del gobierno superior

Dr. Michael LaitmanDe los setenta y dos sabios que Moisés eligió al azar, dos Tzadikim (justos) irregulares no se presentaron al Mishkán (tabernáculo). Ellos se escondieron en el campo y dijeron: ¨No nos merecemos el gran honor de ser líderes del pueblo¨. Y el Creador dijo: ¨Ustedes se humillan a sí mismos entonces, yo los levantaré por encima de todos los ancianos¨. Cuando los ancianos se pararon delante del Santo de los Santos, Eldad y Medad recibieron el espíritu del Creador y empezaron a profetizar.

Eldad profetizó: Moisés dejará este mundo y Josué, su sirviente, le sucederá.

Josué llevará a los judíos a la tierra y la conquistarán. Como una recompensa por la humildad de Eldad y Medad, sus profecías se elevaron por encima de las profecías de los ancianos. El espíritu santo  que descansaba sobre los ancianos hacía posible que ellos predijeran sólo el futuro cercano, mientras que Eldad y Medad profetizaban el futuro lejano, hasta el periodo de la guerra de Gog y Magog (De ¨Midrash Rabba¨, Parashat Bejaalotjá).

Esto no habla de dos profetas viejos sino de características especiales. Moisés recibió sus características claras, su destino, su rol, porque esta era la característica de Biná.

Y por encima de esta se encuentran Jojmá y Kéter, que son sistemas muy serios y elevados.

Además de esto, descendió una Luz única de arriba que produjo las dos características, ¨Eldad¨ y ¨Medad¨. Es decir, muchos sistemas de liderazgo descendieron desde arriba.

El rol de Moisés es remover de Faraón todos los deseos del alma humana general, de Egipto, a través del éxodo de Egipto, abriendo el Mar Rojo, permaneciendo delante del Monte Sinaí y cruzando el desierto hasta entrar en la tierra de Israel y nada más allá de esto. Moisés habla en la Torá sólo de este camino. Pero, de este camino todo lo demás también puede aclararse a nosotros; porque después de todo, la Torá empieza desde Adam, el primer hombre que alcanzó el pensamiento de la creación. También hay otras fuentes que no se refieren a las personas como personajes sino más bien a fuerzas de gobierno que funcionaron más allá de Moisés.

Es más, no hubo profeta más grande que Moisés. Pero, Eldad y Medad se encontraban un poco al costado y profetizaron sobre el futuro después de Moisés. Entonces, nos parece que uno de ellos tuvo que ser más grande, alguien tuvo que ser más pequeño, aunque la Torá no habla de un nivel como este.

Simplemente habla de la existencia de las cadenas paralelas de liderazgo que incluye a Moisés, setenta sabios, Eldad y Medad quienes más tarde entrarían a la tierra de Israel y conducirían al pueblo por un tiempo hasta la construcción del Templo. Esto significa que Eldad y Medad estaban bajo el gobierno directo del Creador y caminaban en paralelo a Moisés.

Aprendemos lo mismo en el ¨Estudio de las Diez Sefirot¨, en el que dos grandes sistemas: Abba e Ima, son descritos. Estos no son personas sino, características del Creador que se dividen en otorgamiento y recepción. Hay una división entre ellos que van en paralelo a las líneas regulares. Necesitamos entrar en este espíritu gradualmente y entender que la Torá ni siquiera habla de las características de una persona sino, de la conexión entre las personas. La Torá está designada sólo para que alcancemos esta conexión; en esta encontraremos todo sobre lo que habla, todo el camino hacia la completitud de la corrección y, simultáneamente empezamos a alcanzar los niveles más altos: un estado por fuera del tiempo y el espacio.
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De Kabtv ¨Secretos del libro eterno¨ 25/feb/15

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