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Como soy es como veo a los demás

Dr. Michael LaitmanPregunta: Hoy en día, la sociedad en Israel está muy dividida y llena de odio. Se divide en muchas comunidades y facciones de acuerdo a un millar de factores diferentes y, cada uno odia a los demás. ¿Usted dice que la festividad de Lag BaOmer es el punto de inflexión del odio a la unidad entre las personas?

Respuesta: El amor es inseparable de la unificación. Es imposible unir sin amor y es imposible amar sin unir. La unidad es una expresión de amor.

El recuento de los días del Omer es la corrección del odio al amor. Salimos de Egipto, revelamos el tipo de egoísmo que habita en nosotros y estamos empezando a corregirlo. Esta corrección consiste de 49 etapas – los 49 días de la cuenta del Omer, durante el cual arreglamos nuestras relaciones con todos los demás, empezando por los más fáciles y progresando cada vez a los más complejos.

El día 33 del Omer es  llamado “Lag Baomer” – es un hito y, cuando lo alcanzamos podemos estar seguros de que vamos a corregir todo nuestro odio, independientemente de su poder. Cuando llegamos a este día, recibimos tanta fuerza que nos permite corregir todo lo demás.

El odio se corrige sólo con la fuerza de la Luz. Con cada día del Omer viene una nueva porción de la Luz, un total de 49 porciones, como una infusión. La Luz es la fuerza que se oculta en la naturaleza. Ahora sentimos solamente una fuerza del mal, egoísmo. En todo el mundo que nos rodea: lo inanimado, vegetativo, animales, personas y en nosotros mismos, vemos sólo la fuerza de recibir, consumir y el amor propio.

El hecho es que soy un egoísta y por lo tanto revelo sólo la parte egoísta en cada persona, animal y cualquier criatura, de acuerdo con el principio de “uno juzga de acuerdo a sus propios defectos”. Como soy es como veo a los demás.

Por lo tanto, creemos que toda la naturaleza es una fuerza del mal, egoísmo, que nos obliga a pensar sólo en nosotros mismos y recibir placer del sufrimiento de los demás. Sin embargo, hay otra fuerza en la naturaleza: además de un menos, existe también uno más, una fuerza positiva. Sin embargo, esta fuerza está oculta y no la sentimos.

Tenemos que extraer esta fuerza positiva de la naturaleza para que pueda corregir y equilibrar la fuerza del mal en nosotros.
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De Kabtv “Una vida nueva” 30/abr/15

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¿Quién determina la apariencia del mundo?

Dr. Michael LaitmanUna percepción muy egoísta del mundo es típico en la humanidad, de acuerdo a la cual pensamos que el mundo se mueve en relación a la forma en que lo manejamos. Eso es lo que piensan los gobiernos, las personas poderosas, los ricos y los exitosos. Incluso la persona más simple piensa que su vida entera es el resultado de lo que ella hace.

Todos culpan a alguien por cualquier cosa que sucede y, todos pensamos que somos los amos en este mundo. Reconocemos que la naturaleza de la humanidad es malvada y egoísta pero, ¿qué se puede hacer si somos así? Así es como somos y así es como vivimos y manejamos al mundo. Ciertamente podríamos manejarlo mejor, no con esa barbarie sino, de forma más consciente y humana. Pero, no se puede hacer nada en relación a lo que  somos así.

Construimos todo tipo de sistemas y tratamos de estar involucrados en este mundo tanto como sea posible. Estamos de acuerdo en que es imperfecto pero, así es como es. Las personas suponen que el mundo es el resultado de nuestro manejo, nuestro comportamiento, la conexión entre nosotros, la cultura, la educación, la política, la economía, el comercio, etc.

Todo esto determina cómo aparenta ser el mundo. Esperamos que a través de nuestras acciones podamos mejorar nuestras vidas de alguna manera, y no podemos aceptar que la imagen del mundo que percibimos y vemos no sea el resultado de nuestras actividades.

Pero el Creador, el Poder Superior, traza una imagen para nosotros en cada momento de acuerdo a las Reshimot (genes espirituales). Y una imagen del mundo es descrita dentro de nosotros de acuerdo a esas Reshimot, y no podemos influir en eso de ninguna manera, sino sólo determinar la actitud correcta hacia esta imagen, es decir una conciencia que viene a nosotros enteramente del Creador. Esto se aplica al pasado, el presente y el futuro. El Creador organiza nuestra percepción de acuerdo a esa línea de tiempo.

Lo importante no es cómo nos relacionamos con el mundo sino, ¡cómo nos relacionamos con el Creador! En el momento en que dirigimos nuestra atención hacia el director, el origen, el Creador del mundo, inmediatamente adquirimos la perspectiva correcta. Y entonces, se vuelve claro que el mundo entero es oculto, evasivo, una imagen temporal que es trazada dentro de nuestra mente con todas sus naciones, países y todo el terrible desastre que está sucediendo en la faz de nuestro pequeño planeta y dentro de todas y cada una de las personas.

La imagen se vuelve más clara para nosotros en cada momento en todo tipo de formas diferentes, en todas las distintas peleas internacionales y privadas, todos los diferentes tipos de problemas internos y externos. Todo esto es sólo para que cuando afrontemos esos problemas, aprendamos a justificar al Creador, la fuente. Todas esas formas son clarificadas dentro de nuestro ego, dentro del deseo de recibir, el cual es opuesto al Creador. Y entonces, vemos nuestro mal funcionamiento interno y lo percibimos como una realidad externa.

Entonces, no necesitamos lamentar las situaciones difíciles que hemos vivido en el pasado o por las que estamos pasando ahora en el presente y perder la esperanza de un buen futuro. En su lugar, necesitamos elevarnos y adherirnos a nuestra raíz, la cual es sólo, el bien que hace el bien. Y todo lo que sentimos en esta realidad, nosotros mismos y este mundo, está destinado sólo a que por encima de todo esto nos conectemos con la fuente buena y absoluta y, abandonemos nuestro deseo de recibir en el cual sentimos una imagen tan distorsionada e inferior de este mundo.
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De la preparación para la Lección diaria de Cabalá  3/jul/14

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El inmenso potencial del “hablante”

Dr. Michael LaitmanDe un artículo de Baal HaSulam, “Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot”: Sección 3: Déjenme explicar el asunto. Distinguimos cuatro divisiones en la especie hablante, organizadas en grados uno encima de otro. Aquellos son; las masas, los fuertes, los ricos, y los sagaces. Son iguales a los cuatro grados en toda la realidad, llamados:

  1. Inanimado
  2. Vegetativo
  3. Animado
  4. ¨Hablante¨

…En la cima de ellos está el hablante, que consiste de fuerza emocional y fuerza intelectual juntas. Por esta razón, su poder no es limitado por tiempo y espacio en atraer lo que es bueno para este y rechazar lo que es dañino, como el animado.

Esto es así a causa de su ciencia, la cual es un asunto espiritual, no limitado por tiempo y espacio.

Uno puede enseñar a otros donde sea que se encuentren en toda la realidad, y en el pasado y el futuro a través de todas las generaciones.

Se concluye que el valor de una persona del hablante se iguala con el valor de todas las fuerzas en el vegetativo y el animado en toda la realidad en ese tiempo y en todas las generaciones pasadas. Esto es así porque su poder los abarca y los contiene dentro de su propio ser, junto con todas sus fuerzas.

Después que el deseo de recibir fue creado, comenzó a desarrollarse no cuantitativamente, como si su peso fuera un kilogramo y se desarrollara hasta diez kilogramos. En ningún lugar en la naturaleza el desarrollo cuantitativo es considerado desarrollo. Si un niño creciera, incrementando sólo su peso, sería llamado mentalmente no desarrollado.

Esto significa que siempre asociamos el desarrollo con una nueva cualidad. Antes que nada está la acumulación de sabiduría, el reconocimiento del mal, investigaciones y observaciones. Y si requerimos más poder para esto, entonces lo obtenemos en correspondencia.

Aparentemente, sólo los cambios cualitativos son considerados como detonadores de desarrollo en la naturaleza. El desarrollo cuantitativo no es considerado, ¿cuál sería el beneficio de añadir uno más, un millón más o incluso mil millones más de lo mismo? Pero, es importante que una adición cambie la cualidad, como un cambio en el número de electrones, protones y partículas adicionales dentro del átomo, y en correspondencia hay desarrollo.

Los átomos se conectan en moléculas; las moléculas se vuelven más y más complejas y se conectan en células. El núcleo de la célula aparece dentro del centro de la célula y está listo para manejar los procesos dentro de la célula. Las células ganan la posibilidad de conectarse, especializarse en diferentes actividades. No estamos hablando aquí del número de células, sino acerca de su cualidad.

Diferentes tipos de células comienzan a formarse a partir de células madre, a partir de las cuales se construye el cuerpo humano. Esto significa que el desarrollo es siempre cualitativo. Baal HaSulam no habla de cantidades tampoco. Existen cuatro niveles de desarrollo que existen en el mundo: inanimado, vegetativo, animado, y hablante; son niveles de desarrollo y son cualitativos. El desarrollo cualitativo es que el deseo de recibir comienza a entender cada vez más lo que quiere.

Y esto es correcto, ¿de dónde podría saber lo que quiere? Si soy un deseo de recibir, con el fin de saber cuál es mi deseo, debo saber lo que el Creador quiere de mí. No estoy consciente de esto en los niveles del inanimado, vegetativo y animado. Y, en el nivel del hablante ya comienzo a entender que mi intelecto es una copia del intelecto del Creador que lo implantó en mí, porque era específicamente Su deseo que yo entendiera, pensara y fuera consciente de Él en una forma como esta.

Esto es llamado desarrollo. Gracias al desarrollo como este, puedo controlarme y controlar los diferentes procesos. Pero depende de mí entender que, todos los sistemas que se encuentran en mí, todo mi intelecto y emociones, todos los resultados del desarrollo, son una copia gradual dentro de mí de las características del Creador. Él deja sólo una cosa en mí, libertad de elección dentro de esos sistemas. Es decir, ¡asemejarse a Él o no!

Así es como nos desarrollamos de acuerdo a esos niveles, dando forma a sistemas cada vez más complejos en los niveles del inanimado, vegetativo, animado y hablante. Y esto hace posible para nosotros abordar el entendimiento de nuestra naturaleza más y más en el nivel del hablante y, controlar los niveles del inanimado, vegetativo y animado. Añadimos más y más deseo de recibir a nosotros mismos y, junto con esto, añadimos a nuestra habilidad de usarlo.

En el nivel de Adam esto ya no es hablar acerca de una habilidad mayor para usar el deseo de recibir, sino acerca de la habilidad de entender el deseo en sí. El nivel del Animado se realiza al máximo. El Adam es construido de forma diferente a partir de una aspecto cualitativo y para él, lo principal no es realizar su deseo sino, el propósito por el cual él está haciendo esto. El nivel de Adam (Hombre) comienza específicamente a partir de ello. De otra manera, seríamos una continuación del nivel animado. Para un Adam, lo que es importante es la razón de querer realizarse a sí mismo.

Aquí comienza el reconocimiento del mal. Corremos tras diferentes metas que sólo nos causan problemas, hasta que Adam -mediante el camino de Beitó (a su tiempo), mediante el camino del sufrimiento- llega a la pregunta: ¿Cuál es la razón de vivir? Esto significa que busca un propósito adecuado al cual no le moleste dedicar su vida. El desarrollo del deseo es hecho de forma gradual y sistemática y, en última instancia, nos trae el resultado correcto.
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De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá 3/jun/14, Escritos de Baal HaSulam

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Una réplica específica del Creador en mi corazón

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Qué exactamente dentro de mi se parece al Creador?

Respuesta: El Creador nos da un deseo muy pequeñito. No se considera ni siquiera una réplica del Creador porque, en nuestro mundo es una sombra fugaz. Es como si sólo te dejaran oler el plato de sopa, en vez de comerte la sopa.

Es prácticamente nada, sin embargo, es donde comenzamos.

El Creador solo nos da el estímulo, el despertar hacia Él, y eso es todo. Todo lo que recibimos después en adición al estímulo inicial, vienen del grupo y del maestro.

Sin un grupo y un maestro la persona no tiene ninguna posibilidad de alcanzar ningún contacto con el Creador ni de realizar la conexión correctamente con Él. El grupo es su vasija espiritual y el maestro el nivel superior y, luego está el Creador.

El Creador solamente da el despertar inicial: Él trae a la persona al entorno adecuado y dice: “¡Tómalo!”, pero para tomarlo, necesitamos conectarnos con el grupo, los maestros y los libros y, a través de ellos, al Creador. Antes de eso sólo tenemos un punto en el corazón, una chispa que el Creador despierta en nosotros, que nos obliga a buscarle a Él.

Todo lo demás en nosotros, pertenece al nivel de lo animado y no es una réplica de los atributos del Creador sino, un simple deseo desarrollado para recibir. El ser humano es únicamente el punto que anhela al Creador. Este es el punto del deseo de recibir que está conectado a Biná, al deseo de otorgar.

Si no hay tal conexión entre el deseo de recibir y el deseo de otorgar, si Maljut y Biná no estan conectados, el ser creado no es llamado un ser humano, Adam, quien se asemeja al Creador. Tal conexión sólo puede existir en la cuarta fase, y de hecho, no en toda la cuarta fase sino que, solamente en su parte especial que se aclarara más tarde. Sólo el nivel humano en nuestro deseo está diseñado para ascender hacia el Creador.

Pregunta: ¿Por qué necesitamos en primer lugar el nivel inanimado, vegetativo e inanimado en la naturaleza?

Respuesta: El deseo de recibir se tiene que desarrollar a través de todos esos niveles, porque de otra forma no puede ser independiente. En los primeros tres niveles existe el mismo deseo de recibir pero, opera en sí de acuerdo con el programa interno grabado en él, mientras que en la cuarta fase, el deseo comienza a preguntarse “¿por qué tengo que utilizar este programa?”

Nosotros necesitamos las cuatro fases de expansión de la luz para el desarrollo del deseo, ya que por un lado, este tiene que desconectarse completamente del Creador, y por otro lado este tiene que alcanzar equivalencia de forma con Él. Por consiguiente el Creador y el ser creado, los cuales son la fase raíz y la fase cuatro, tienen que alejarse el uno del otro en todas las otras fases. Un cálculo exacto se lleva a cabo en estos niveles en cuanto a cuáles discernimientos son necesarios para el ser creado con el fin de ser opuesto pero, al mismo tiempo, similar al Creador, en qué exactamente el ser creado es opuesto a Él y en qué es similar.

Debe haber una parte opuesta, que no cambia, en el deseo de recibir pero, tiene que ser similar en su deseo de otorgar que se forma por arriba de su deseo de recibir. Estas dos formas existen en él simultáneamente.
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De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá 3/jun/2014, Escritos de Baal HaSulam

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La base de la independencia es la separación del Creador

Dr. Michael LaitmanEl ¨Prefacio a la sabiduría de la Cabalá” es una introducción muy importante que Baal HaSulam escribió para preparar a una persona para estudiar El Libro del Zóhar con el comentario Sulam. Con su ayuda, la persona puede abordar El Libro del Zóhar hasta un grado particular mientras que, sin el comentario Sulam, El Libro del Zóhar no es entendible en absoluto. El “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá” incluye en su interior toda la sabiduría de la Cabalá referente al descenso de los mundos de arriba hacia abajo y lo que el ARI reveló en su libro, Etz HaJaim (El árbol de la vida).

Abraham fue el que reveló la progresión de los mundos y, después de él, Moisés lo describió en la Torá pero, de una forma oculta, encriptada y ahora estamos aprendiendo a realizar la progresión de los mundos en la práctica. Entonces, debemos descubrirlo de una forma entendible y apropiada para su realización y uso.

A causa de esto, Baal HaSulam explicó toda la sabiduría de la Cabalá desde su comienzo, desde la fuente de la cual se deriva el pensamiento de la creación y cómo la creación fue creada y materializada de acuerdo a este pensamiento. El Creador, el poder superior de otorgamiento y amor, crea fuera de Sí mismo algo que es Su opuesto. Si el Creador es la fuerza de otorgamiento, tenía que crear la fuerza de recepción. Pero, después que la fuerza de recepción fue creada,  desapareció dentro de la fuerza de otorgamiento, es decir que, era manejada por esta al cien por ciento. Entonces, es como si la criatura no existiera, porque la substancia no es lo importante. En su lugar, lo importante es, si es independiente del Creador o no.

Uno podría preguntar, ¿cómo podría ser independiente? ¿Cómo es posible crear algo que después será completamente independiente si surgió del Creador? Después de todo, todo lo que la criatura tiene viene del Creador y es imposible cortar esta conexión. No puede ser que exista algo nuevo con una criatura, porque todo lo que es nuevo en él también viene del Creador. Nada existe en el mundo aparte del Creador.

Entonces, ¿cómo es posible llevar a la criatura a la independencia? Es como si la criatura negara y ocultara la unidad del Creador en el mundo, contrario a la lógica porque, si existe una fuente de la cual se deriva todo y no existe en absoluto nada aparte, ¿cómo puede ser que una criatura sea independiente al grado que pueda estar en contra de su Creador y no de forma artificial, sino en realidad, de acuerdo a su deseo?

Una gran profundidad está oculta aquí, la cual no es entendida por nosotros. Alcanzamos esta independencia sólo después de que finalizamos la corrección por entero. Sin embargo, mientras tanto, necesitamos aprender todas las etapas de acuerdo a las cuales el Creador creó a la criatura para hacer posible que tuviera libertad de elección.

La independencia es cuando la criatura se separa del Creador. Esto sucede sólo cuando la criatura tiene su propio poder, emoción e intelecto- todo lo que se requiere para ser independiente- y esto no es simplemente existir sino, determinar sus obras por su cuenta, de forma independiente, para elevarse al nivel del Creador. Este proceso y sus resultados nos parecen imposibles. Entonces, el deseo de recibir que fue creado por el creador como Su opuesto y es manejado por Él, debe pasar por una progresión de cambios que, como resultado, lo harán adquirir independencia, el poder de determinar su independencia de acuerdo a su intelecto y emoción.

Para esto, el deseo por placer se separa del Creador y se conecta con Él numerosas veces, lo cual significa que pasa por ascensos y descensos. Gracias a esto, comenzamos a comparar estados y aprender de ellos. Al principio, comparamos cada descenso y cada ascenso y después, examinamos los ascensos y descensos en comparación del uno con el otro. Como resultado de la experiencia acumulada de la comparación entre los ascensos y descensos y el exámen de los estados futuros en comparación con los estados previos, desarrollamos nuestro intelecto y sensaciones. A partir de la comparación entre incontables ascensos y descensos y las distitnas conexiones entre estos, construimos las sensaciones e intelecto que se desarrollan y, construimos las diferentes etapas entre estas.

En última instancia, el estudio del Creador lleva a la criatura a la independencia, porque, como está escrito, “por tus acciones Te conocemos”. La criatura aprende cómo se comporta el Creador con ella para que él mismo se construya en relación al Creador de acuerdo a esto. Aparentemente, ¡la base de la independencia es la separación del Creador!

Del “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”, ítem 4: Por lo tanto, cuando están unidos juntos, el deseo de recibir es anulado en la Luz dentro de este, y puede determinar su forma sólo una vez que la Luz ha salido de ahí una vez. Esto es así porque seguido a la partida de la Luz de este, comienza a anhelarla y, este anhelo determina y establece adecuadamente la forma del deseo de recibir. Subsecuentemente, cuando la Luz se viste en este una vez más, es considerado como dos materias separadas: Kli y Luz, o Guf y Vida. Observen esto de cerca, porque es muy profundo.
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De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá 2/mar/14Escritos de Baal HaSulam

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