De un estado a otro

Dr. Michael LaitmanPregunta: Supongamos que culpo a un amigo por no ser amable conmigo. Pero también entiendo que es el Creador. Esas dos situaciones -el Creador y la forma mediante la cual Él me manda todo-, realmente me destrozan. ¿Cuál es el punto de inflexión, el lugar donde las dos cosas se conectan?

Respuesta: Cuando algún pensamiento negativo aparece en mí con respecto a un amigo, es resultado del ego que crece dentro de mí. Nada ha cambiado, excepto el ego (deseo). El deseo es el único componente que cambia en toda la creación. Crece gradualmente en cada uno de nosotros, tanto cualitativa como cuantitativamente.

Cuando el deseo aumenta, empiezo a sentir nuevas sensaciones con respecto a mis amigos y en general, son negativas. Si no hago nada, trabajan en mí y es muy posible que me saquen de este estado. O bien, hago algo y mi situación cambia. En ambos casos, los estados cambian a estados opuestos. De arriba, me dejan entender la rapidez con que todo se transforma y cómo mi opinión con respecto a los amigos puede modificarse de negativa a positiva y, a la inversa. Así es como aprendemos.

En nosotros sólo una cosa se logra: que formemos una imagen, un sistema, un ejemplo del ideal más alto y que lo ansiemos, deseando lograrlo entre nosotros, incluirlo dentro de nosotros para que nos convirtamos de ‘nosotros’ en ‘uno’. Es decir, que no sólo nos conectemos unos con otros. En realidad, funcionaremos como un solo cuerpo, de tal manera que el ‘nosotros’ desaparezca. No es una suma. Más bien, es un ‘uno’ que incluye todo dentro de sí.

Sabemos que diez componentes de la creación se conectan con armonía en el nivel más bajo. Su valor es igual a uno, un único componente de la creación en el siguiente nivel. Dentro de nosotros, el ego crece y otra vez crea otros diez componentes desde un punto que trabaja sobre sí mismo, se integra, se eleva al siguiente nivel y luego se transforman en una sola unidad. Este es el orden del crecimiento de los niveles. Por lo tanto, siempre hay que ver este patrón hasta que se convierta en nuestro estado interno, realmente, en la sensación de que estamos viviendo dentro de él, que existimos en su interior.

Pregunta: Cuando nos transformamos de diez en uno se siente algún grado particular, también comienzas a entender que no puede ser de otra manera. Esto significa que todos los estados malos son enviados intencionalmente por el Creador para luego sentir Su bondad y Su cuidado.

Respuesta: Esto sucede porque los sentimientos crecen en ti para que observes las nuevas características que no podías sentir antes.

Pregunta: A veces estoy en estos estados por un día, dos, una semana y a veces paso por ellos en cuestión de segundos. ¿Cómo es posible acelerar este proceso? ¿Cómo se puede pedir al Creador correctamente?

Respuesta: Nunca te apenes por el estado en que te encuentra. Incluso el mejor estado pasará tan rápido como sea posible y se transformará en un estado superior. No desearás retrasar ninguno, ni siquiera por un segundo. Es imposible detener el momento. De lo contrario, llegas al adversario, como el doctor Fausto.

Pregunta: Hay estados que simplemente llegan y se acumulan en mí y ni siquiera tengo suficiente tiempo para aclararlos ni para entenderlos. ¿Qué me está pasando?

Respuesta: No es importante. Después aclararas las cosas. A veces, es imposible comprender correctamente un estado, incluso en el siguiente nivel, podrás hasta después de haber atravesado varios niveles. A veces, lo que ya has pasado comienza a ser percibido y entendido hasta después de diez años. No te preocupes. Lo principal es la aceleración.
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Del “Congreso Integral de Educación” Semana Mundial del Zohar, día tres,  taller 5, 4/feb/14

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