“Hemos pecado, traicionado, robado…¡y nos hemos unido!”

Dr. Michael LaitmanEn mi columna en Ynet un nuevo artículo fue publicado acerca del mes de Elul, el mes de misericordia y perdón y especialmente, acerca de nuestro destino.

“Hemos pecado, traicionado, robado…¡y nos hemos unido!”

Nos encontramos en un estado de guerra cada año que pasa. Cuando esto sucede, somos los campeones mundiales en conectarnos y en cuidar mutuamente unos de otros pero, cuando cae el último misil, de prisa sacamos las flechas del odio. Así somos, pero, ¿estamos destinados a vivir así? ¿Es realmente este nuestro destino?

El mes de Elul llega inadvertidamente al final de cada año y asumimos un rostro de justos (después de todo, este es el mes de misericordia y perdón) y no podemos dejarlo pasar. Entonces, nos apresuramos a gritar: Hemos pecado, traicionado, y transgredido. Hermoso pero, ¿eso qué?

Incluso un breve vistazo a nuestro alrededor no nos promete un jardín de rosas. Hamas continúa cavando túneles; los iraníes continúan engañando a todos y continúan armándose; los europeos están experimentando un primer encuentro con medio oriente y el mundo está perdiendo su equilibrio. Algunos pueden decir que los judíos no pueden beneficiarse nunca de una situación como esta y que las oleadas de antisemitismo y las diferentes organizaciones anti Israel  están en camino hacia  nosotros y nuestras familias en la diáspora.  

Rastreando nuestras raíces

Tenemos que ir 4000 años atrás, a los días de la antigua Babilonia, con el fin de entender nuestro destino. Fue entonces cuando un sabio llamado Abraham descubrió que; si el ego de las personas crece hasta el cielo, dejan de entenderse entre sí y comienzan a pelear el uno con el otro ¿Recuerdan la torre de Babel? De esto se trata exactamente.

Abraham desarrolló un método para trabajar con el ego humano de forma correcta para que este pueda ayudar a las personas a conectarse más fuertemente entre sí y elevarse por encima del odio y las peleas. Junto con su esposa Sara, estableció un sistema de difusión del método de conexión que él desarrolló. Eventualmente miles se reunieron a su alrededor, los cuales eventualmente formaron nuestra nación. Desde entonces, nuestras relaciones están definidas por leyes claras: el momento en que dañamos la conexión entre nosotros, el odio y el desprecio nos vencen. Cuando nos debilitamos internamente, existen fuerzas que inmediatamente se despiertan para destruirnos externamente.

¿Introspección?

El último año debe hacernos darnos cuenta que si no comenzamos un proceso serio de conexión entre nosotros, nuestro país podría desaparecer. La división, la polarización, y el espacio de separación entre nosotros se está volviendo cada vez más grande día con día. El ego está creciendo en cada uno de nosotros y nadie puede ceder con el fin de conectarse y entonces, no hay duda de que necesitamos ayuda. Necesitamos un método que nos enseñe cómo canalizar el ego, que pueda explicarnos cuál es la conexión correcta y cómo debemos conectarnos.

Esto es exactamente en lo que nos involucra la sabiduría de la Cabalá que Abraham estableció y, hoy la necesitamos más que nunca. Necesitamos la fuerza unificadora que nos conectó en ese entonces. Sólo si la usamos sobreviviremos y en realidad nos volveremos invencibles.

¡Feliz año nuevo!
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