¿La persona actúa o es activada?

Dr. Michael LaitmanPregunta: Por un lado, vemos que la gente es parte de la naturaleza y que todo lo que sucede en ella le afecta. Por otro lado, nos situamos en la parte superior de la pirámide como la corona de la creación, algo superior que está por encima de la naturaleza.

Somos diferentes a otras criaturas en inteligencia, sabiduría y capacidad para planificar y desarrollar. Tenemos algo especial que no es igual en ninguna otra parte de la naturaleza. ¿Qué lugar ocupa el hombre en el sistema de la naturaleza?

Respuesta: Sin duda, el hombre es una parte integral de la naturaleza. Nuestros cuerpos pertenecen al nivel animal; sus sistemas son como los de los animales, no hay nada especial en ellos. Producimos niños y los cuidamos exactamente igual que cualquier animal.

El ser humano comenzó cuando sus pensamientos, educación, intelecto e inteligencia fueron despertados y se desarrollaron de generación en generación y, junto con el intelecto, se desarrollaron las emociones, la conciencia de quién es y dónde está. Estas preguntas surgen en cada generación, pero con una nueva calidad.

Aquí hay un papel muy importante para la educación. Además del desarrollo por el lado de la naturaleza, nos desarrollamos con la ayuda de sistemas especiales dentro de nosotros y pasamos el conocimiento científico y la experiencia de generación en generación. Esto no es igual a la experiencia de supervivencia que los animales transmiten a su descendencia.

Los humanos transmiten sabiduría, conocimiento científico y percepción del mundo a sus hijos. Así que, somos más fuertes que ellos y estamos dispuestos a desarrollar medios que los animales no pueden. El mono no sabe cómo usar nada, excepto por un palo, el ser humano inventa herramientas más sofisticadas.

Los animales están completamente activados por la naturaleza en el nivel de los instintos y no preguntan de dónde vienen las órdenes que obedecen. Sin embargo, un ser humano puede preguntar por qué esto está ocurriendo así y si es posible hacerlo de manera diferente. Busca la manera de salir de situaciones desagradables y lograr confort máximo. Es como si fuéramos guiado por las mismos motivos que los animales, pero los animales actúan por instinto, como una máquina. Y a pesar de que muchos instintos latentes y hábitos son incorporados en el hombre y se transmiten de generación en generación, lo que es único en él ,es que aprende constantemente.

El ser humano aprende del ambiente que lo influye y, cambia de acuerdo con el entorno. Está latente en él la aspiración a dejar su lugar de origen, desarrollarse, conquistar nuevas áreas, sentir que tiene el control y, con sus propios poderes, comprender y aprovechar todo lo que le rodea. Pero vemos que si un ser humano actúa de esta manera, de acuerdo a su deseo, constantemente debe escapar de los problemas que se causa a sí mismo. Como resultado, se vuelve más miserable, a pesar de que está por encima de la naturaleza.

Nos desarrollamos bajo la presión de nuestro egoísmo, que no existe entre los animales. Los animales actúan sólo por instinto, los seres humanos tienen libertad de elección: qué y cómo hacer algo. Por lo tanto, en cada situación en la vida, tengo la posibilidad de hacer algo bueno o no, en relación con los demás y, claramente hago la elección de acuerdo a mi beneficio personal. Sin embargo, debo comprobar cuidadosamente cuán benéfico es. También, la persona es diferente a los animales por tener el poder de destrucción y por ser capaz de hacerse daño a sí misma.

Este poder destructivo es el control de nuestro ego y los seres humanos debe cumplir las órdenes de este poder, incluso si entienden que a causa de él, están sentenciando a una vida muy difícil. Deben someterse a esta aspiración interna. Ven que están en el umbral de una guerra, pero ni aún así pueden parar y están dispuestos a morir porque su ego es más fuerte que su instinto de supervivencia.

Un animal nunca va contra el instinto de supervivencia. Una hembra está incluso dispuesta a abandonar a sus cachorros a la merced de los depredadores para escapar ella misma. El instinto natural decreta que la parte mayor y más saludable es más importante que la pequeña y débil, por lo que la hembra debe ser salvada primero. Así es como la naturaleza obliga a los animales a actuar de acuerdo con el instinto de procreación. Sin embargo, la persona puede actuar completamente diferente. Una madre está dispuesta a arriesgar su vida para salvar a sus hijos, esto no es típico de los animales.

Un animal simplemente lucha por territorio, comida y por continuar su especie. Pero en el momento que siente que es más débil que el enemigo, se retirará sin vergüenza ni remordimiento. Esos sentimientos simplemente no existen en animales. Tienen un instinto normal, una fuerza en lugar del cuerpo biológico. Simplemente miden cual es la fuerza mayor y el débil se rinde. Pero el ser humano está dispuesto a luchar por la ‘verdad’ y la ‘justicia’, pero esto es expresión de su orgullo, de su ego. El ser humano debe demostrar que tiene la verdad y con esto manifiesta sus sentimientos personales.

Nuestro cuerpo no es diferente del de los animales. Lo humano dentro de nosotros es el orgullo, la envidia y la codicia. Son específicamente estas características las que nos diferencian del mundo animal. Así, el lugar del humano, en la naturaleza, no es como el del inanimado, vegetal o animal e instintivamente nos distinguirnos de ellos. Además, podemos controlar otras partes de la naturaleza: matar animales, enjaularlos, domesticarlos y usarlos como alimento. Por otra parte, dominamos las naturalezas vegetal e inanimada, por lo que nos consideramos por arriba de la naturaleza.

Pero si vemos al ser humano, advertimos que lo que se destaca es su envidia, su aspiración por control y respeto, características que son irrelevantes para el instinto animal y por eso elevamos al humano por encima de todo. Al mismo tiempo, incluso los humanos son manejados por la naturaleza. Después de todo, si no sé lo que me va a pasar en el momento siguiente, estoy a la altura del animal normal. Si no controlo mi futuro, aún por un instante, estoy dominado por la naturaleza.

Por lo tanto, debo aclarar: ¿quién soy realmente? ¿el que actúa o el que es activado? Parece como si yo activo los niveles que están por encima de mí. Pero no tengo control ni sobre mí ni sobre la sociedad humana. Por el contrario, soy activado desde arriba, es decir, se me da la oportunidad de controlar la naturaleza inanimada, vegetal y animal, pero no me controlo ni a mí mismo ni lo que está por encima de mí, mi destino y mi futuro. En eso, estoy completamente controlado.

Esta es la tragedia del ser humano que parece tan fuerte y exitoso en todo lo que hace. Posee emoción, inteligencia, una conciencia desarrollada y medios poderosos. Después de desarrollarnos hasta este nivel, de pronto nos dimos cuenta de que no podemos, siquiera, tocar lo más esencial.
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De Kabtv “Una nueva vida” 23/feb/14

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