La Torá: cambiarte a ti mismo para revelar al Creador

Dr. Michael  LaitmanLa Torá, Números, 14:13 a 16: Moisés dijo al Señor: “Pero los egipcios escucharán que has sacado a esta nación de ellos con gran poder. Dirán de los habitantes de esta tierra, que han oído que tú, oh Señor, estás en medio de este pueblo; que Tú, Señor, apareciste a sus ojos y que Tu nube reposa sobre ellos. Y que Tú estás delante de ellos con una columna de nubes en el día y con una columna de fuego en la noche y si matas a esta nación como un solo hombre, las naciones que han oído de tu fama dirán lo siguiente: ‘Puesto que al Señor le faltó la capacidad para traer a esta nación a la tierra que les prometió, Él los mató en el desierto'”

Moisés parece decir al Creador: ‘Podrías haber educado a tus hijos correctamente, si no con incentivos, al menos con castigos. ¿Qué clase de educador eres si simplemente castigas y matas a tus hijos?’

Moisés es el punto más profundo en el corazón de una persona, donde puede estar en contacto con el Creador. Cuando una persona sube al siguiente nivel, de Bina a Jojmá, por ejemplo, se somete a un cambio interno. Debe decir esto. No es que Moisés comience a quejarse: ‘¿Cómo te atreves a comportarte de esa manera?’ En general, la gente religiosa teme estos pensamientos: ‘¿Es posible pensar así del Creador? ¡Dios no lo quiera! ¿Qué me va a pasar si pienso así?’ Por otra parte, está la situación opuesta, ya que después de todo, la naturaleza misma que fue creada por el Creador que ahora, dentro de nosotros, se rebela contra Él para que entendamos realmente que nuestra situación actual es contraria a la naturaleza.

Esto significa que cuando una persona asciende y se acerca al Creador, no puede tener miedo de estar en desacuerdo con Él ni de maldecirle, incluso desde el fondo de su alma. Él se alegra por esos cambios, ya que, en realidad, indican un estado real y elevado.

Por lo tanto, lo que dice Moisés, indica que está a punto de completar el nivel en el que dirigió al pueblo en el desierto durante 40 años. Convierte el atributo de recibir en el atributo de otorgar y ahora alcanza las últimas correcciones de su ego. Este nivel es como un misil que cumplió su misión, se desprende y arde en el aire.

Las quejas de Moisés se derivan de su estado de corrección final después de haber completado su trabajo en el nivel actual. El siguiente nivel es totalmente diferente, en este nivel se llega a la recepción con intención de otorgar.

Es imposible llevar a cabo la misión que el Creador da a la gente que acaba de cruzar el desierto y lo alcanza. Esta misión no puede ser alcanzada así, porque la siguiente fase es recibir con la intención de otorgar. En la siguiente fase, llamada el cruce de la frontera de la tierra de Israel, ocurren cambios en la persona desde el exterior hacia el interior y, vasos totalmente nuevos aparecen dentro de él, es un nuevo método de trabajo en sí mismo y una nueva percepción del mundo. Esto no sólo es la sensación del mundo, sino que comienza a entender que tiene que corregirlo. Hasta entonces, sólo se preparó para entrar a la tierra de Israel y conquistarla, es decir para derrotar a todas las naciones de gigantes que viven allí y alcanzar un nivel tal que los frutos gigantes que carga se vuelvan livianos ya que puede recibir con la intención de otorgar.

Así que las quejas de Moisés son justas porque exige nuevos poderes y un nuevo conocimiento del Creador. Quiere aprender una nueva corrección y recibir educación sobre cómo entrar a esta tierra y conquistarla. Tiene que haber una conmoción interna extrema y tiene que convertirse en una persona diferente.

Pregunta: ¿Eso significa que Moisés puede quejarse ante el Creador?

Respuesta: La conversación entre Moisés y el Creador es el total reconocimiento de lo que ahora debe sucederle: ‘Necesito una transformación interna y tienes que hacerla por mí’ Si él no se queja con el Creador acerca de esto, significa que aún no está listo para la transición. Por lo tanto, todo lo que Moisés dice, que puede parecer como un grave atentado contra el Creador, es realmente deseable para Él. Es decir que la persona entiende la gran transformación interna a la que tiene que someterse para empezar a trabajar con su ego, con la intención de otorgar. Nadie puede imaginar esto.

Comentario: En lugar de no decir el nombre del Señor en vano y de no estar enojado con Él, etc., todo sucede de la manera exactamente opuesta.

Respuesta: No debemos tener miedo de nada. El Creador es el atributo de la bondad absoluta. Él está inmóvil y sin vida hasta que lo reavivas con tus sentimientos. Así como puedes estar enojado con un volcán que destruye una región o temer el sol, la luna, o los terremotos, cuando atribuyes tus sentimientos a objetos, así te relacionas con el Creador, con el atributo de otorgamiento y amor absoluto. No puedes otorgar de una u otra manera, sino sólo cambiarte a tí mismo.

Cuando cambias tú mismo, cambias tu percepción personal, por lo que el Creador te parece diferente. ¡Pero en realidad, tú eres el que se cambia a sí mismo! Toda la Torá se basa en una oración, que en hebreo se deriva de la palabra raíz que significa juzgarte a ti mismo.

Una oración es un auto-juicio y pide saber lo qué tengo que cambiar en mi interior para revelar al Creador como el bien absoluto. Por supuesto, aquí es donde el trabajo de Moisés termina, pero es una preparación para la fase siguiente.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 29/abr/15

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