Una réplica específica del Creador en mi corazón

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Qué exactamente dentro de mi se parece al Creador?

Respuesta: El Creador nos da un deseo muy pequeñito. No se considera ni siquiera una réplica del Creador porque, en nuestro mundo es una sombra fugaz. Es como si sólo te dejaran oler el plato de sopa, en vez de comerte la sopa.

Es prácticamente nada, sin embargo, es donde comenzamos.

El Creador solo nos da el estímulo, el despertar hacia Él, y eso es todo. Todo lo que recibimos después en adición al estímulo inicial, vienen del grupo y del maestro.

Sin un grupo y un maestro la persona no tiene ninguna posibilidad de alcanzar ningún contacto con el Creador ni de realizar la conexión correctamente con Él. El grupo es su vasija espiritual y el maestro el nivel superior y, luego está el Creador.

El Creador solamente da el despertar inicial: Él trae a la persona al entorno adecuado y dice: “¡Tómalo!”, pero para tomarlo, necesitamos conectarnos con el grupo, los maestros y los libros y, a través de ellos, al Creador. Antes de eso sólo tenemos un punto en el corazón, una chispa que el Creador despierta en nosotros, que nos obliga a buscarle a Él.

Todo lo demás en nosotros, pertenece al nivel de lo animado y no es una réplica de los atributos del Creador sino, un simple deseo desarrollado para recibir. El ser humano es únicamente el punto que anhela al Creador. Este es el punto del deseo de recibir que está conectado a Biná, al deseo de otorgar.

Si no hay tal conexión entre el deseo de recibir y el deseo de otorgar, si Maljut y Biná no estan conectados, el ser creado no es llamado un ser humano, Adam, quien se asemeja al Creador. Tal conexión sólo puede existir en la cuarta fase, y de hecho, no en toda la cuarta fase sino que, solamente en su parte especial que se aclarara más tarde. Sólo el nivel humano en nuestro deseo está diseñado para ascender hacia el Creador.

Pregunta: ¿Por qué necesitamos en primer lugar el nivel inanimado, vegetativo e inanimado en la naturaleza?

Respuesta: El deseo de recibir se tiene que desarrollar a través de todos esos niveles, porque de otra forma no puede ser independiente. En los primeros tres niveles existe el mismo deseo de recibir pero, opera en sí de acuerdo con el programa interno grabado en él, mientras que en la cuarta fase, el deseo comienza a preguntarse “¿por qué tengo que utilizar este programa?”

Nosotros necesitamos las cuatro fases de expansión de la luz para el desarrollo del deseo, ya que por un lado, este tiene que desconectarse completamente del Creador, y por otro lado este tiene que alcanzar equivalencia de forma con Él. Por consiguiente el Creador y el ser creado, los cuales son la fase raíz y la fase cuatro, tienen que alejarse el uno del otro en todas las otras fases. Un cálculo exacto se lleva a cabo en estos niveles en cuanto a cuáles discernimientos son necesarios para el ser creado con el fin de ser opuesto pero, al mismo tiempo, similar al Creador, en qué exactamente el ser creado es opuesto a Él y en qué es similar.

Debe haber una parte opuesta, que no cambia, en el deseo de recibir pero, tiene que ser similar en su deseo de otorgar que se forma por arriba de su deseo de recibir. Estas dos formas existen en él simultáneamente.
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De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá 3/jun/2014, Escritos de Baal HaSulam

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