El pecado de Adán es la causa de todos nuestros problemas

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué en estos días, desde el inicio de Rosh HaShaná, se siente una atmósfera única?

Respuesta: Estos son días de juicio y lo vemos cuando observamos los eventos que están sucediendo en Europa e Israel. El mundo requiere nuestra participación correcta.

En los días del juicio necesitamos juzgarnos a nosotros mismos, nuestro comportamiento y nuestros actos, para aclarar la causa de los fracasos y del destino desfavorable.

Siempre es necesario examinarnos a nosotros mismos en relación al origen, nuestro origen es Adam HaRishón (Adán primer hombre). El pecado de Adam HaRishón es la razón de todo lo que sucedió después.

Veinte generaciones después de Adán, Abraham, uno de los más grandes sabios de la antigua Babilonia, empezó la corrección del pecado de Adam HaRishón; llamó a todos los babilonios a unirse y a elevarse por encima del odio mutuo, que es llamado la Torre de Babel y que los llevó a la crisis.

Algunos de los babilonios escucharon el llamado de Abraham y se unieron a él. Abraham enseñó a sus estudiantes a ‘amar a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico 19:18) porque el amor cubre todos los crímenes, todo el odio. Así, Abraham reunió un grupo, que más tarde fue el pueblo de Israel.

Estos eventos están directamente relacionados con lo que sucede hoy en día. Después de muchos eventos que hemos experimentado a lo largo de la historia, aún estamos en la misma situación de Adam HaRishón; debemos corregir su pecado.

El pueblo de Israel fue escogido de entre los demás pueblos para este propósito porque tiene el deseo de unidad, de espiritualidad.

Es gente especial que posee un deseo único, una disposición especial de mente y alma y que podrá alcanzar la unidad, con la cual, el mundo entero se unirá. El gran cabalista Baal HaSulam escribió sobre esto en el artículo, Introducción al Libro del Zohar.

El pecado de Adán es la base de la ruptura de la humanidad, de sus sufrimientos y problemas. Todos nuestros problemas vienen de ese pecado, por él, un gran deseo, una alma, fue rota en multitud de fragmentos. En cada uno de nosotros hay un fragmento diminuto del alma colectiva.

Si ocho mil millones de personas están viviendo actualmente en el mundo, hay una parte del alma de Adam HaRishón en cada una de ellas. Entonces, necesitamos conectarnos unos a otros para que todas estas partes se fusionen.

Pero, la realización de esta fusión no es impuesta sobre los ocho mil millones, sino sobre el pueblo de Israel. Si el pueblo de Israel se corrige y se une de acuerdo a la condición de ‘amarás a tu prójimo como a ti mismo’, entonces, todas las naciones del mundo, automáticamente se integrarán dentro de esta.

Esto es específicamente lo que Abraham enseñó a los antiguos babilonios que se unieron a él y crearon el pueblo de Israel. Fueron elegidos entre toda la humanidad que existía en ese entonces, cuando por primera vez se descubrió el rompimiento, la primera crisis después de la ruptura de Adán.

Abraham juntó a su alrededor a todos aquellos que querían corregir el pecado primordial. Estas eran personas únicas que anhelaban la meta de la creación y alcanzar el significado de la vida y, Abraham les enseñó el método de conexión y unidad.
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De la programación de radio israelí, 103FM, 20/sep/15

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