Guerras de horticultura

laitman_222_0Alguna vez, hubo guerras mundiales y todo giró alrededor de ellas. Vida y muerte, futuro y presente, en pocas palabras, todo. Aún recuerdo la época, porque crecí en la Bielorrusia de la posguerra, cuando todo estaba permeado por memorias de la última guerra, todo recordaba la guerra. Todo lo que nos rodeaba: edificios destruidos, tumbas masivas, bosques donde abundaban bombas aún activas. Dos tercios de mis familiares fueron asesinados, calcinados en los campos de concentración… Los políticos sólo hablaban de la victoria y de nuestro desarrollo en la posguerra. Pensábamos: esto nunca volverá a suceder Parecía que el mundo buscaría sólo la paz.

Pero no pasó mucho tiempo para darnos cuenta de que estábamos equivocados. Resulta que el mundo busca la guerra. La humanidad provoca, incita y con éxito genera conflictos. Sólo la estrategia ha cambiado. En lugar de una gran guerra hay muchas pequeñas.

Si es posible, que no sean en América ni en Europa ni en Rusia, sino en otro lugar, digamos, en ‘los puntos débiles’, en el Medio Oriente, Asia y África.

‘Que se maten entre sí, pero no en mi jardín’. Este es un enfoque habitual. Mandar  los conflictos y su severidad tan lejos como sea posible. Los conflictos en Irak, Yemen, Siria y Somalia son ‘avivados’ constantemente. Que se peleen, se golpeen, se acaben entre sí, pero no aquí. Puedes incluso permitir una pequeña guerra nuclear, pero una vez más, dentro de ciertas ‘fronteras’ regionales restringidas.

¿Por qué está sucediendo esto? Porque existen demasiadas ‘bocas extras’. No hay dónde poner a las masas de gente, cuyo desarrollo no favorece nadie.

El trabajo de millones de personas es reemplazado por máquinas, la producción es reducida porque el gigante no necesita a nadie. El desempleo llega al 40%. En la calle hay jóvenes en buena forma física que no saben a dónde ir…. Sobran. Sin trabajo, sin la unidad del empleo, no hay propósito en la vida, no hay futuro… Son incontrolables, han sido ignorados y por lo tanto, peligrosos.

La crisis está creciendo, los líderes ven que la única manera de preservar el poder es: el sacrifico de los “no necesarios”.

Entonces vayan a la guerra ¿Quién toma la decisión de pelear? ¡Pequeños ‘gabinetes’! Esos ingenuos ‘grandes amos’ creen que gobiernan la historia de la humanidad.

Pero no controlan nada. Miren: el bumerang regresa: Europa ya ha caído en la trampa. Está llena de inmigrantes de países del tercer mundo. El Islam está tomando el control. La democracia es incapaz de contener al Islam. Los afroamericanos están despertando en Estados Unidos. Ya, tampoco, los ‘duermen’ con cuentos de igualdad.

¿Qué sucederá? ¿Por qué se despliega este escenario ‘loco’? ¿Y quién exactamente lo está desplegando?

La respuesta, como de costumbre, es simple. Y al parecer esta vez tenemos que reconocer nuestra impotencia ante la naturaleza. Las leyes de la naturaleza gobiernan a las masas y a los notorios ‘grandes amos’ en sus pequeñas oficinas. Para entender este hecho, necesitamos una lógica diferente: la lógica de la paz integral y global.

Necesitamos entender que el mundo ha cambiado irrevocablemente. Y la crisis, que crece ante nosotros, no es otra crisis, son los dolores de parto de una nueva fase. El sistema de relaciones en la humanidad ha saltado hacia un nuevo nivel – único, global, interconectado… Y todos estamos tratando de controlarlo con el antiguo poder vertical. Y todo colapsa, fuera de control …

Sí, el mundo ha completado un ciclo; la humanidad se convirtió en un todo. A pesar de todas las guerras y conflictos, estamos inseparablemente unidos por una economía  y cultura común. E incluso geográficamente, dado que las tecnologías modernas hicieron de nuestro planeta ‘una pequeña aldea’. Todos los desastres nos afectan a todos. Por una parte, estamos incluidos en un sistema global, por otra parte, nos resistimos a la ley global, y aun así, es inútil resistir esta ley…

¿Qué puede hacerse? Sólo podemos estudiar esta ley y reconocer que estamos interconectados y, comenzar a acercarnos unos a otros. No hay nada más que podamos hacer. Sólo entonces nos daremos cuenta que, es muy posible elevarnos sobre nuestras contradicciones. Sólo así veremos que no hay ‘bocas extras’ y que cada persona es necesaria. Sólo entonces, dejaremos de desechar a las personas ‘innecesarias” en los hornos de la guerra y comenzaremos a estudiar este nuevo sistema de relaciones. Al grado en que, incluso, regresemos a la escuela y estudiemos un nuevo tipo de comunicación global, integral.

¿Qué y cómo debemos estudiar? Hablaremos de eso en futuras publicaciones.
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De un artículo de mi blog en “Eco de Moscú”

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