Las raíces del racismo

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cuál es la raíz del racismo?

Respuesta: Todas las motivaciones positivas y negativas, características y cualidades de los individuos y la sociedad están basados en nuestro egoísmo. La sabiduría de la Cabalá habla acerca de cómo cambiar el egoísmo y transformarlo en una característica de otorgamiento y amor para que en lugar de tomar las cosas para sí y absorberlo, el ego se ocupe de dar y otorgar.

La percepción de la creación como un movimiento positivo y deseable desde nosotros hacia los otros revela un paradigma de sensaciones completamente diferente en nosotros. Cuando en una persona todo está dirigido hacia sí mismo, cuando no siente, se revisa a sí mismo: ¿Esto es bueno o malo para mí? Significa que automáticamente elige: Él acepta lo que es bueno para su ego; arroja a un lado lo que es malo para su ego. Y cuando no hay daño o beneficio para el ego, no entra en nuestros sentidos; no lo sentimos en absoluto. Así es como percibimos nuestro mundo.

Y cuando una persona se cambia a sí mismo, se dirige hacia la dirección opuesta, es decir hacia el bien de los demás, comienza a percibir esa parte de la creación que lo rodea, la cual previamente no podía sentir porque percibía todo a través de sus impulsos egoístas.

Ahora comienza a sentir todo en la luz del altruismo, y este es un método de percepción absolutamente diferente. En lugar de vista, oído, olfato, gusto y tacto, ahora son creados cinco nuevos sentidos, los cuales son llamados: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Con ellos percibe lo que es llamado el mundo superior, pero no dentro de las características receptoras como en nuestro mundo, sino dentro de las características de otorgamiento.

La sabiduría de la Cabalá habla acerca de esto; es una sabiduría acerca de la percepción correcta de la creación. Sin embargo, nuestro mundo no desaparece de nosotros; lo vemos, existimos normalmente dentro de este pero, lo principal es que estamos involucrados en el desarrollo de nuestra percepción de la otra parte de la creación la cual previamente estaba cerrada para nosotros.

Entonces la sabiduría de la Cabalá es una sabiduría acerca de descubrir el mundo. Cuando comenzamos a sentir los dos mundos, podemos incluso decidir de una manera más o menos lógica dónde estamos, por qué existimos, cómo debemos comportarnos, etc. Esto es a lo que debemos llegar.

Y mientras tanto, nuestra percepción egoísta filtra y clasifica lo que es bueno para nosotros, y todo lo que es bueno para otros no nos interesa. Como regla general, automáticamente elegimos lo que es útil y placentero para nosotros y rechazamos todo lo demás, no lo percibimos en absoluto.

El racismo es un estado en el cual los sentidos de una persona no están dirigidos sólo a que las cosas sean buenas para sí mismo, sino que también disfruta cuando las cosas son malas para otros. Este es un problema de la humanidad. Hasta el día de hoy vemos cómo se relacionan las personas entre sí. Nos desarrollamos constantemente de acuerdo a un eje evolutivo: el ego crece constantemente y por lo tanto cada uno no sólo trabaja para su propio beneficio, sino que también trabaja para dañar a otros. Constantemente nos comparamos con otros: mientras peor sea para ellos, mejor es para nosotros.

Con los animales esto no existe. Con ellos, los celos, la envidia y el odio no existen como sucede con los humanos. Es la comparación de nosotros mismos con otros lo que produce todo tipo de racismo. Me parece que estoy sufriendo a causa de otros o que tienen más suerte que yo, y así en adelante. En adición, cada uno de nosotros está interesado en aparecer como mejor ante los ojos de la sociedad. Esto es típico sólo de los humanos porque en nosotros existen tanto la parte bestial como la humana. La parte bestial requiere de comida, sexo y familia, y la parte humana demanda riqueza, respeto y conocimiento.

Cuando anhelamos llenarnos con las fuentes de esas emociones, gradualmente llegamos a los celos, la envidia y el odio.

Se concluye que es mejor para nosotros cuando es malo para otros. Así es como fue organizado previamente nuestro ego. Si no está desarrollado, entonces como con los animales, no es tan importante. Pero si soy una persona en desarrollo, esto no me dará descanso porque mido mi estatus en relación a todas las personas, o al menos juzgo de acuerdo a mis vecinos. Y el pasto siempre es más verde con el vecino.

Esto conduce al racismo. Además, un factor no menos importante en la erupción del racismo son los problemas de nacionalismo o razas; después de todo, no somos parecidos, somos diferentes, disímiles. Como resultado, por una parte, nos estamos moviendo hacia un estado de hostilidad y odio; por otra parte, hacia la revelación de nuestra dependencia general integral del uno hacia el otro. Y aquí es donde requerimos de la sabiduría de la Cabalá para equilibrar las dos fuerzas mutuas  que se rechazan entre sí.
[171011]
De una vídeo conferencia, 7/jun/15

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