Trabajo en este mundo y recompensa en el mundo por venir

Dr. Michael LaitmanTalmud Eser Sefirot, Parte 1, “Histaklut Pnimit,” artículo 7: … Ellos dijeron que hay un gran defecto en los regalos gratuitos, llamado la vergüenza que se da en cada receptor por un regalo gratuito. Para corregir esto, el Creador ha preparado este mundo de trabajo y esfuerzo, de tal forma que seamos recompensados por ello en el mundo por venir.  

Usualmente los religiosos no están de acuerdo con esto y no van más allá. Ellos afirman que en este mundo cada uno necesita trabajar para poder recibir la recompensa en el mundo venidero, es decir, después de la muerte. Como trabajar ahora y recibir la recompensa mañana.

Pero esta consideración es muy extraña. Es como si una persona le dijera a su amigo: “Trabaja para mí solo un minuto y en retribución yo te daré todo el placer y beneficio para el resto de tu vida. De hecho, no hay mejor regalo gratis que eso, porque la recompensa es incomparable con el trabajo. El trabajo es muy poco para este mundo transitorio, comparado con la recompensa y el placer del mundo eterno.

¿Qué valor hay en el mundo transitorio, comparado a la vida eterna? Todavía más en relación a la calidad del trabajo, que es mínima en relación a la calidad de la recompensa.  

Nuestros sabios dijeron: “El Creador está destinado a heredar a todas y cada una de las personas justas en los 310 mundos, etc.” No podemos decir que una recompensa sea dada en retribución por su trabajo, y que lo demás se le regala, ¿qué sentido tendría? ¡Seguiría existiendo lo penoso de la vergüenza!  De hecho, sus palabras no son para ser tomadas literalmente, porque hay un profundo sentido en ellas.  

La vergüenza es una creación por sí misma. Es un sentir en las almas a partir de las diferencias entre estas y el Creador, un sentimiento de desconexión de Él, que fue creado por  el mismo Creador. Por eso, mientras más se desarrolla el hombre, el sentimiento de vergüenza crece en él, lo que le refina y le clarifica. De tal forma está dicho que la vergüenza está hecha solo para las almas elevadas.

Si yo me siento desconectado del Creador, entonces el sentimiento de “yo” es un despertar del sentimiento de una existencia separada. Yo comprendo que debo anular esta separación, cerrarla, hacer algo con ella.  En consecuencia trabajo. Este sentimiento de separación entre el Creador y yo, entre el anfitrión y el invitado, el sentimiento de vergüenza, me forzó a trabajar.  En el grado en que siento esta vergüenza, estaré dispuesto a trabajar para resolver esta separación y alcance una equivalencia de forma con el Creador, que es la adhesión.

Claro que no se habla de los 70 años de vida de una persona en este mundo, ni de un mundo venidero después de esta vida. Cuando yo trabajo para mí mismo, se habla del Olam Hazé (este mundo) y debo hacerlo y corregirme. Cuando a veces tengo éxito en mi corrección, comparado con cada cantidad de vergüenza, la diferencia que revelo entre el Creador y yo, es lo que me lleva a realizar mi trabajo en este mundo y, como resultado, alcanzo la equivalencia de forma y la adhesión, lo que es llamado la recompensa en el mundo venidero.

Por lo tanto, en mi vida, en este mundo, yo debo sentir tanto este mundo como el mundo venidero. La diferencia entre ellos es el estado en el cual una persona siente la vergüenza y trabaja para corregirla, para resolver su falta de equivalencia con el amo, llamado este mundo.

Este es el mundo y los esfuerzos de este mundo. Y la consecución de la equivalencia y la adhesión es llamada el mundo por venir. De acuerdo a este principio, es que los dos mundos están separados.
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