Un bebé bajo corazón de su madre

Dr. Michael LaitmanRabash, “Acerca de la verdad y la fe”: La forma de Ibur (concepción), que es el nivel de la pequeñez, es su forma real. Pero debido a que no tiene sólo pequeñez, es considerado una deficiencia y siempre que existe una deficiencia en la santidad, se retienen las Klipot (cáscaras). Las Klipot pueden conducir al aborto, es decir, el embrión espiritual caerá antes de completar su fase de concepción. De allí que tiene que haber un factor dilatorio, que le de la fase de totalidad, es decir, la fase de grandeza, porque un embrión es parte de su madre, asi, la concepción no es llamada por su nombre. Esta es la razón por la que el embrión come lo que su madre come, es decir, lo que recibe el embrión está en la vasija de la madre. De allí que, incluso si el embrión no tiene vasija apta para recibir la grandeza, puede recibir en la vasija del superior, que es su madre, porque se anula totalmente ante su madre y no tiene entidad propia.

Esto se llama fase de Ibur, cuando se anula por completo ante el superior y recibe la grandeza, está en estado de plenitud, por lo tanto no lo controlan las Klipot. Esta es la razón por la que se llama fuerza dilatoria. Por lo tanto es la defensa para que el embrión no caiga en la espiritualidad, como un aborto en corporalidad, así como la madre corporal tiene que mantener al embrión, para que nada salga mal, Dios no lo quiera, así pasa en la espiritualidad.

Es difícil explicar el estado espiritual del embrión, ya que en el mundo corporal sólo vemos la forma y el fenómeno externos y no sabemos cuál fuerza interna opera, tanto en la madre como en el embrión. El embrión tiene que estar en estado de plenitud; de lo contrario, no puede crecer. El embrión no puede crecer en condiciones de restricción ni de presión ni de deficiencia. Tiene que recibir todo lo que la madre tiene.

Aunque hay todo un sistema que se encarga del embrión, está conectado al cuerpo de la madre. Esto significa que el embrión debe tener la facultad de anularse ante la grandeza del nivel superior. Así, se sentirá en estado de plenitud y por lo tanto podrá crecer.

El superior se abre un poco más cada vez para el embrión y el embrión tiene que cerrarse más y más y recibir de abajo hacia arriba, en rechazo y al mismo tiempo, en estado de plenitud. Podemos ver que aquí se integran dos opuestos.

A pesar de que el embrión está totalmente dentro de la madre, no utiliza sus deseos, sino que los anula y se encuentra en un estado de total entrega a la madre, gracias a esto crece.

Avanza gradualmente de un nivel al siguiente. El superior abre un poco más la Luz para él y el embrión, por una parte, usa su deseo de recibir, ya que crece de esta manera. Pero utiliza el deseo de recibir de abajo hacia arriba, sin recibir en su interior y rechazando todo en otorgamiento. Cada vez tiene mayor fuerza, un mayor deseo de adherirse al superior.

Tenemos que aclarar todos estos detalles en el taller. Aunque es difícil, tenemos que hacer cada vez mayores esfuerzos con el fin de acercarnos a este estado y entrar en él tanto como podamos. El embrión espiritual es nuestro siguiente nivel, al que tenemos que ascender.

De hecho, ya hemos llegado a él. En realidad, es bueno que nos sea difícil imaginarlo; nos sentimos confundidos e incapaces de entenderlo. Esta resistencia nos ayudará a aferramos con más fuerza a los pequeños detalles que están cerca de nosotros.
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De la preparacion para la lección diaria de Cabalá 12/ feb/14

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