Jerusalem Post: “Pascua – una oportunidad de salir”

Mi artículo “Pascua – una oportunidad de salir” fue publicado recientemente en Jerusalem Post, una fuente de noticias en inglés, para judíos.

Dr. Michael Laitman


“Pascua – una oportunidad de salir”

Próximamente, como lo hacemos cada año, estaremos sentados alrededor de la mesa del Seder.

De hecho, de acuerdo al calendario judío la Pascua es el inicio del año. Oficialmente, el año comienza en Rosh Hashanah, pero el calendario judío también tiene un nivel profundo, oculto, que describe nuestro desarrollo interno, espiritual.

La nación judía es especial. Fue formada, no por parentesco biológico ni por proximidad geográfica, sino por el apego a una idea -¡la idea de unidad!  Nos convertimos en una nación, sólo cuando acordamos vivir “como un hombre con un corazón”. Se nos dio la tarea de ser “una luz para las naciones” cuando nos comprometimos a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. La Pascua es donde todo comienza.

Hasta que Moisés nació, el pueblo de Israel fue muy feliz en Egipto. Había prosperidad, riqueza y disfrutaban de las comodidades de la vida, “ollas de carne” y “pan hasta llenar” (Éxodo, 16:3). Pero la satisfacción material sólo nos puede llevar hasta ahí. Está en la naturaleza humana que una vez que tenemos lo que queremos, comenzamos a querer algo más, algo superior. Hasta el punto en que comenzamos a buscar el placer en la conexión humana.

Ese punto de inicio es el nacimiento de Moisés -la aspiración por hermandad y conexión. Ha existido siempre, madurando en la casa del faraón y disfrutando de todos los placeres materiales de la vida, hasta que se sació.

En ese momento comienza el exilio en Egipto. El faraón, nuestro egoísmo, no puede rendirse a ideas a tan elevadas como hermandad, conexión y responsabilidad mutua. Las aborrece y las desprecia.

Y, mientras los hijos de Israel se desarrollaban como individuos y como sociedad, más sentían que la unidad era el siguiente paso, un escenario necesario. Los hijos de israel pasaron por un proceso similar al que está sucediendo hoy, donde nos damos cuenta que nuestra felicidad, salud y bienestar general dependen de la calidad de nuestras relaciones sociales. El faraón (el ego) no quería torturar a los hijos de Israel; sólo quería que siguieran atendiéndolo en lugar de seguir a Moisés, de buscar hermandad y cuidado mutuo. Y cuando no quisieron seguirlo, se convirtió en el rey cruel que conocemos en la historia.

Nuestros antepasados insistieron en su unidad y, eventualmente ganaron. Se unieron a los pies del monte Sinaí y recibieron la ley, cuya esencia, la santa SHLAH expresada en estas breves palabras: “Amor es el mandamiento sobre el cual se establece la Torá: `ama a tu prójimo como a tí mismo’”. Los hijos de Israel cuidadosamente se depuraron del Jametz [levadura], del egocentrismo en ellos y pasaron por encima del ego hacia la hermandad, hasta que se convirtieron en una nación, vinculada y unida por la visión del amor hacia los demás.  

Hoy que estamos despertando del Sueño Americano a la realidad y, que no podemos cimentar una sociedad en competencia y aislamiento, empezamos a sentirnos más y más como los hijos de Israel en el exilio. Hasta hoy Egipto fué bastante divertido, pero se está volviendo hostil y se siente más y más como exilio.  

Ahora es tiempo de reavivar nuestra hermandad y amor a otros y salir otra vez. Es el inicio de un nuevo año, una nueva era en nuestra sociedad. Es tiempo de cambiar a un nuevo paradigma de relaciones.   

La cultura del  “yo, yo, yo” se ha agotado porque ya no somos felices confinados en nuestros caparazones separados. Para ser felices, nosotros, los descendientes de los hijos de Israel, tenemos que pasar, como nuestros antepasados, del egoísmo a la hermandad y la responsabilidad mutua.  

Imaginen la vida que tendremos cuando cuidemos unos de otros. Nadie tendrá que luchar por la vida porque todos le ayudarán. Y, disfrutaremos ayudando a los demás. Y como cada uno protegerá a otro, nuestros lazos se fortalecerán y crearán un vínculo que fundará una sociedad basada en amistad, calidez y unidad. “Ama a tu prójimo como a tí mismo” dejará de ser cliché y se transformará en lo que siempre debió ser  -nuestra realidad.

Recientemente ha habido muchas referencias en la prensa sobre la desunión de la comunidad judía. Es una buena señal. Muestra que estamos comenzando a ver fragmentación y alienación como la raíz de nuestros problemas. Siempre habrá diversidad, pero más que temerla, ¡debemos enorgullecernos!  Cuanto más diversos somos, más crecerá la fraternidad, siempre y cuando valoremos la unidad por encima de todo lo demás.

Y hay otra ventaja. Conforme nos unamos por encima de nuestras diferencias, presentaremos un modelo de una comunidad próspera que avanza debido a su diversidad, más que a pesar de ella. Esto es algo que el mundo necesita desesperadamente. Podemos ofrecerlo. Lo tuvimos cuando salimos de Egipto y podemos revivirlo ahora y compartirlo con el mundo. Así podremos convertirnos en “una luz para las naciones”, una luz de esperanza para el mundo.  

Esta Pascua, salgamos de la alienación hacia la fraternidad, de la indiferencia hacia la responsabilidad mutua. En resumen, salgamos de Egipto, juntos.
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