Cruzando el Mar Rojo (Yam Suf), Parte 1

Dr. Michael LaitmanPregunta: En la historia de los israelíes saliendo de Egipto, uno de los eventos más grandes y significativos es el cruce del Mar Rojo. Este evento ocurre cuando los israelíes, después de recibir el permiso de Faraón, abandonan Egipto en apuro y una semana más tarde llegan al Mar Rojo.

El Faraón, después de pocos días, se arrepiente de su decisión de liberar a los judíos y envía todo su ejército con carros y caballos para perseguirlos. La situación parecía sin esperanza para los judíos, ellos enfrentaron el mar y fueron rodeados por tres lados.

En este punto, el Creador le dijo a Moisés que levantara su vara – y el mar se dividió, en dos mitades. Tan pronto como los israelíes cruzaron por la mitad y llegaron a la orilla opuesta, el mar regresó a su estado usual y los egipcios que los perseguían se ahogaron. ¿Qué simboliza esta historia del cruce del Mar Rojo?

Respuesta: Pienso que la Torá fue dada al hombre para descubrir sus cualidades, tendencias, deseos, intenciones y pensamientos, para realizar eso, el hombre es un mundo pequeño que tienen todo en él: Egipto, el pueblo de Israel, el Monte Sinaí, el desierto del Sinaí y el Mar Rojo. Todo lo que existe en el mundo está dentro del hombre.

Es más, al estudiar la sabiduría de la Cabalá de forma correcta, revelamos que no hay un mundo fuera del hombre. Me parece que estoy en una habitación y hay otras personas y varios sujetos en esta, aparte de mí. Pero, todo esto está en mí, dentro de mí. Mis cualidades dibujan esta imagen en mi pantalla interna. Sin embargo, esta imagen en sensorial

Vamos a fantasear un poco. Digamos que podemos vivir otros 100 a 200 años. ¿Quién pensaba en la televisión hace 100 años? ¡Nadie¡ De pronto apareció la primera televisión a blanco y negro, luego una más grande y luego una de color con pocos canales.

Asumamos que en 100 años produciremos una televisión que creará la ilusión completa de una película, como si estuvieras allí, dentro, entre las personas e incluso experimentas diferentes olores. Tú miras este juego e incluso te envuelve, y todas estas imágenes, creadas por, supongamos, rayos láser, interactúan contigo.

Tú proyectas tus pensamientos y deseos en ellos, y ellos en ti y todo esto es un programa especial en el que participan y juegan juntos con imágenes artificiales. Y de pronto, descubres que eres exactamente lo mismo porque ¿qué te hace diferente de ellos? Y ellos, aparentemente, también se miran entre sí y a ti de la misma manera. Estas son las personas.

Finalmente, somos como un tipo de programa que se materializa de tal forma y nada más. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre lo interno y lo externo? No la hay. Todos somos un tipo de imagen holográfica, tridimensional que puede ser también más dimensional. Y es así cómo vivimos.

En realidad, esto es lo que la Torá nos explica. Hasta aquí, es difícil para nosotros imaginarnos esto pero, cuando en realidad nos acercamos a la percepción espiritual, esto es exactamente lo que se nos revela. Nosotros desarrollamos una habilidad de entender y sentir la verdad, vivir en ella, y estar en constante interacción con ella.

La sabiduría de la Cabalá nos permite hacer eso; por lo tanto, es llamada la sabiduría de la recepción (en hebreo, Cabalá significa recepción) la sabiduría de la percepción. Es por esto que la Torá nos habla sobre todas las situaciones en tal manera, queriendo decir que habla sobre la persona que entiende que está dentro de una obra de teatro o un juego donde el pensamiento superior, el programa superior, crea todas estas imágenes y existe junto con ellas en esta vida.

Luego surge una pregunta: ¿Cómo la persona se relaciona con esta gran mente y este gran deseo que controla este teatro? O existe en ella entendiendo este hecho y lo alcanza de la forma más correcta para ejercer su rol o, vive como le plazca, siguiendo cada momento sus sentidos y seleccionando lo que es mejor para ella.

La persona que vive dentro de sí misma, aparentemente, está desconectada de los demás; no se preocupa de estas imágenes, el proceso que todos atraviesan y esta intención general, el tan llamado, propósito de la creación. Ella vive cada minuto sólo para su propio beneficio, de acuerdo a su sentimiento interno superficial. Se le permite realizar su programa personal interno.

Pero, le es claro que hay un programa común y puede realizarlo junto con los demás de acuerdo a este programa. Y luego se mueve junto con el pensamiento y deseo superior global, llamado el pensamiento de la creación. Entre estas dos cosas, la persona puede estar en conexión con el pensamiento de la creación con diferentes extensiones o en conexión con su ¨cuerpo animal¨, tanto como sea feliz.
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De Kabtv “ Una nueva vida” 21/abr/16

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