Globalización, un creciente desorden mundial

Dr. Michael LaitmanOpinión (Le Figaro): “Hoy, ningún indicador de la economía global confirman el avance de la globalización, sino su agudo declive en todos los frentes. A pesar de los programas de austeridad implementados en su nombre, no hay resultados. Antes, parece que decepciona a sus defensores, mientras que los otros mecanismos de control nacional, monetario y fiscal, anteriormente repudiados en su nombre, una vez más se vuelven implícitamente de interés. Este año, la economía global está acorralada una vez más y al borde de un abismo aún más profundo y, podría comprometer todas las tentativas políticas hasta la fecha…

“Los impulsores fundamentales de la globalización– (a) inversión directa a través de las fronteras, (b) comercio internacional, (c) estabilidad financiera internacional -parecen ineficientes, especialmente desde 2010, para asegurar la estabilidad y cohesión necesarias en el sistema económico global. La inversión internacional directa, que se cree que es el primer pilar de la globalización, continúa contrayéndose en 2015, por debajo del 2% del PIB de los principales países con inversiones en el extranjero…

“Sin embargo, en los países endeudados, la deuda, tanto pública como privada, continúa acumulándose impetuosamente y más rápido que el crecimiento del PIB…

“No es la ‘deuda excesiva’ lo que bloquea el crecimiento, como afirmaron los acreedores, más bien el crecimiento es ‘insuficiente’, a causa del énfasis en las medidas de austeridad y de precipitarse en supuestas ‘reformas’ a los efectos de la recesión, haciendo al país y al mundo cada vez menos capaz de atender sus deudas…

“Por otra parte, la maquinaria del comercio internacional, otro pilar fundamental de la globalización, también ha sido desacelerada abruptamente, incluso con más fuerza que el PIB mundial… La baja del comercio internacional, la caída de los precios de la mercancía e incluso, la falta de petróleo es más importante. Esos precios caen primero, llevándose consigo a los demás. Como afirma Daniel Gros, director del Centro de Estudios Políticos Europeos en Bruselas, dado que las tasas de crecimiento de las economías exceden a las del comercio internacional de materias primas, terminará necesariamente con el surgimiento de nuevas materias primas de substitución de origen doméstico que ya no pasarán a través del comercio internacional. Esto indicaría que al menos, los modelos de ahorro ‘aprendidos’ por las exportaciones continuarían reduciéndose cada vez más y que los mercados domésticos estarían tratando de reemplazar, al menos en parte, la demanda externa que cada vez será menor. Obviamente, si este es el caso, sería necesario volver a equilibrar lo exterior con lo interior, lo cual en cualquier caso resultaría en deshacer los lazos de la globalización en beneficio de entidades económicas nacionales o regionales más coherentes y centradas en sí mismas, menos dependientes del exterior. Aparte, si dirigir los ahorros hacia el espacio interno es confirmado, además se entienden más fácilmente las deudas que se expanden en paralelo, dado que esas corresponden a déficits más altos y a un mayor gasto público para la estabilización del periodo de crisis, por supuesto en discrepancia con las directivas de la ortodoxia globalizadora. Si en todas las crisis en la historia, el papel del estado siempre ha surgido más fuerte, aún si es sólo para contrarrestar los efectos devastadores de cada crisis, ¿por qué debería ser lo mismo con esta última? Es difícil no ver en la nueva crisis global que se cierne, el cambio del modelo económico. Incluyendo que el asumir las virtudes de la extraversión puede estar entre los problemas claves de esta crisis.  

“Mientras  la globalización permanece en manos de las finanzas internacionales, el impacto en la economía real ha probado ser devastador, incluso para sus promotores. Las finanzas no deben controlar la economía, sino seguirla y estar a su servicio. Pero ahora, con el orden de cosas puesto de cabeza, en lugar del nuevo orden mundial anunciado, la globalización con las finanzas al mando sólo trae un profundo desorden global, referente a uno de los periodos más oscuros de la historia”.

Mi comentario: Si todos los cálculos por venir son insensatos y no con una racionalidad flexible, entonces nada detendrá al mundo y continuará rodando hacia el fondo.
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