La guerra de los sexos, parte 3

laitman_2014-07-22_novaya-zhizn_02_wBatalla en la cocina

Pregunta: ¿Por qué los hombres y las mujeres siempre discuten entre sí?

Respuesta: Porque no entendemos que fuimos creados de forma diferente, precisamente para complementarnos uno al otro. En lugar de resolver el problema, nos alejamos como niños. Como resultado, el problema crece y nos presiona tanto que la familia comienza a desintegrarse.

Nos alejamos uno del otro y no queremos casarnos ni tener hijos. No buscamos  resolver el problema, porque no sabemos cómo resolverlo y no nos damos cuenta de que es lo más importante que tenemos que hacer. Si llegaramos a una solución y nos pudiéramos complementar unos a otros, llegaríamos a la vida eterna y perfecta. No son sólo palabras bonitas. Al menos sentiríamos perfección en nuestra existencia en este mundo, el paraíso aquí y ahora.

Pero, en lugar de complementarnos uno al otro, estamos en guerra, deseando tomar el control del sexo opuesto. Nuestro egoísmo no nos permite otra cosa, incluso si amamos a nuestra pareja.

Tal vez estoy dispuesto a ceder y a aceptar la autoridad de mi cónyuge, pero sólo a condición de que entienda cómo hacerse cargo de mí. Esto tiene una  alegría especial como un niño disfrutando en los brazos de su madre.

Pregunta: ¿Qué es lo que hombre y mujer quieren ganar en esta guerra de  sexos?

Respuesta: Los dos son egoístas y desean por todos los medios tener autoridad sobre el otro. La mujer quiere que el hombre le sirva y el hombre quiere lo mismo de ella. Sólo que cada uno lo expresa de forma diferente. El hombre exige que tenga en casa todo lo necesario, porque la mujer es el hogar. Y la mujer exige que él  piense en ella todo el tiempo, que está completamente dedicado a ella como si fuera la reina del mundo.

Es es una psicología terrenal simple y egoísta que cada pareja tiene, de la más tierna  a la más conflictiva. De hecho, en cada caso, hay dos egoístas que se encuentran en el mismo terreno y luchan entre sí.

Deben estar conectados entre sí; están unidos por hijos comunes, propiedad y estatus social, por lo tanto, cada uno lucha constantemente por su independencia en la familia sólo que en una forma diferente. A la mujer le gusta ser dependiente del hombre, pero espera que él se dedique sin cesar a ella y que esté cerca todo el tiempo.

Este deseo es imposible de satisfacer. La mujer quiere que el hombre la atienda constantemente, es decir, que piense y cuide de ella, de sus hijos, de la casa y que toda su vida se dedique únicamente a cuidar el nido familiar. Y el hombre está dispuesto a hacerlo hasta cierto punto, pero, al mismo tiempo, quiere ser independiente y no tan atado como exige la mujer. Y aquí, naturalmente surge el conflicto.

El hombre quiere que la mujer se dedique a los niños, a la casa y a cuidar de su marido tanto como sea posible, pero, sin restringirle su libertad.
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De Kabtv “Una nueva vida” 31/mar/16

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