Ynet: “Así es como el nuevo libro de la ciudadanía debería lucir”

En mi columna sobre Ynet, “Así es como el nuevo libro de la ciudadanía debería lucir”

Muy pocos lo leen, pero todos hablan de su contenido. La discusión sobre el nuevo libro de la ciudadanía no es una discusión acerca de la verdad, sino de controlar la capacidad de influir en el carácter de la nación de Israel, -judía, democrática, binacional, religiosa, secular o ¿carente de indicadores externos?

El debate sobre el nuevo libro de texto de educación cívica es importante. Es un debate fundamental sobre el carácter de la nación, como un deber de todos los ciudadanos de Israel para participar.

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La ciudadanía es un campo fundamental y controvertido, en particular, cuando se habla de volver a escribir un libro de texto cuyo objetivo es inculcar valores a la siguiente generación. Si tratáramos de definir el concepto de la nación de Israel, encontraríamos un amplio abanico de respuestas y podríamos vernos obligados a escribir un libro para cada individuo.

En los últimos 26 años, han servido en Israel ¡17 ministros de educación! En un momento en que el mundo se encuentra en medio de una crisis global multifacética y, teniendo en cuenta el estado general de incertidumbre, sería conveniente cimentar nuestros puntos de vista en una plataforma sólida e inmutable como las leyes de la naturaleza.

Sugiero iniciar el primer capítulo del libro de la ciudadanía para los ciudadanos de la nación de Israel, con la historia de este pueblo. Empezar explicando nuestras raíces, la forma en la que el pueblo se desarrolló, haciendo hincapié en la misión del pueblo de Israel y la forma de lograrla. Para ser ciudadano de Israel, primero debemos reconocer nuestras raíces.

La historia del pueblo de Israel

Hace unos 4,000 años, una gran civilización se desarrolló y floreció en Babilonia. Una de sus características fue la conexión intensa a un destino común que sentían sus ciudadanos. Sin embargo, entre los habitantes de la comunidad de Babilonia, un gran ego, el poder de separación, interrumpió las relaciones y empezó a crecer, junto con el fenómeno de explotación, abuso y odio a los demás(1).

Las relaciones se deterioraron y condujeron a un callejón sin salida. En  busca de una vía de escape, los babilonios se acercaron a Abraham, un conocido sabio babilónico. La esencia de su enseñanza fue: “Lejanía y separación no van a resolver el problema. Para escapar de la crisis, depende de ustedes luchar constantemente por la unidad, como estudiantes, ustedes y yo estamos haciendo y viendo la bendición de nuestro trabajo. ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico 19:18) es la ley fundamental, la base de todo el sistema de relaciones. Es cierto, es difícil, porque el ego nos separa y divide, sin embargo, en el momento en que tratemos de elevarnos por encima de lo que nos separa y nos conectemos, esos esfuerzos atraerán la influencia positiva de las fuerzas ocultas de la naturaleza”.

Cuando Abraham comenzó a difundir el método de conexión, reunió a un grupo de miles de estudiantes, que se llamaron a sí mismos Israel, Yashar-El (directo al Creador), porque su deseo fue descubrir a El (Creador), el poder de unidad en la naturaleza. Los babilonios que no se interesaron en la conexión, se dispersaron por todas partes y se consideran antepasados de los diversos pueblos de los cuales se desarrolló la humanidad(2)

Con la salida del pueblo de Israel de Babilonia, vivieron un período positivo y armónico de aproximadamente 2,000 años. La unidad fue un valor supremo y el Beit HaMikdash (Templo) que se construyó fue uno de sus símbolos. Al final de este período, el egoísmo surgió de nuevo y trajo una separación más profunda. El mismo grupo fundado por los estudiantes de Abraham fracasó y no logró mantener la unidad. La forma, según la cual la actitud egoísta y la separación fueron reveladas al pueblo de Israel, dio lugar a la destrucción y aún continúa. El Beit HaMikdash fue arruinado y el pueblo de Israel entró en un exilio de 2,000 años.

Desde la época de la destrucción del Templo, la conexión entre nosotros se desintegró(3). Cada división creada a lo largo de los años, se acumuló y se añade a la falta de reciprocidad que hemos experimentado hasta hoy. Seguidores y detractores, askenazis y sefardís e incluso, judíos y árabes –todos tienen razón. Sin embargo, trabajar con errores del pasado o buscar quién tiene la razón, no conduce a ninguna parte. En lugar de tratar de reescribir la historia de acuerdo a una narrativa particular y estrecha, depende de nosotros abrir una nueva página compartida, sin asuntos pendientes.

Israel como el centro espiritual del mundo

La unidad es la roca más sólida a la que podemos aferrarnos y debería servir como ley. La ley de conexión, la misma ley de la naturaleza que Abraham descubrió, es la base de la sabiduría de la conexión, que es, la sabiduría de la Cabalá(4). Los cabalistas son las personas que tienen éxito en descubrir las leyes de la realidad que se derivan de la naturaleza. ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ es la base para la conexión que se nos ha legado, sabiendo que una vida armónica nos llevará a vivir de acuerdo a la naturaleza.

De hecho, aparte de esta herencia espiritual, no tenemos mucho más. La nación de Israel en estos días es una colección de tribus o facciones habitando el mismo pedazo de tierra. Está muy lejos de la misión que se le asignó: una nación cuya función es dar ejemplo y conducir a la humanidad hacia la conexión, la paz, la prosperidad y la igualdad absoluta entre todos(5).

El grupo de Abraham de ese tiempo se suponía que se convertiría en una especie de centro espiritual mundial, abierto a cualquier persona dispuesta a conectarse a otros, de acuerdo a la norma general, ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ De lo contrario, de acuerdo con los escritos de los cabalistas, no tenemos derecho a existir aquí. Por otra parte, cuando cumplamos nuestra misión original, la idea espiritual se difundirá por todo el mundo(6).

¿Qué pasa con las minorías?

Ninguna persona, grupo minoría, religión o secta tiene el monopolio de las leyes de la naturaleza. Ya en la antigua Babilonia, el pueblo de Israel incluía diversas tribus. De acuerdo con ese principio, incluso en nuestros días, hay un lugar para cada minoría para que viva en la tierra de Israel, siempre que acepten las condiciones básicas: el valor de la conexión entre la gente será coronado como el valor supremo. Drusos, circasianos, armenios, musulmanes y cristianos, sin diferencia, son parte de Israel. Incluso los migrantes pueden hacerlo siempre que acepten cumplir la ley de conexión.

En la realidad, en la que todo surge de la conexión entre la gente, incluso las leyes promulgadas en el pasado, serán cubiertas de una nueva forma en el futuro. La Ley de Retorno que da a cada judío el derecho a venir a Israel podría cambiar su carácter. Hoy, sirve principalmente para el objetivo básico de los legisladores, mantener la seguridad de la nación de Israel. En la nueva situación que se describe aquí, no habrá problema en absorber a la gente, si se convierte en Israel, Yashar-El. En otras palabras, que su objetivo sea descubrir la ley de unidad de la naturaleza.

La unidad como ley de la naturaleza, sin importar nacionalidad, raza o religión

En este espíritu, la edición revisada del libro de la ciudadanía para una sociedad interesada en conexión, tendrá como base el mensaje de que la nación que existe aquí será libre de cualquier identidad religiosa, de pertenecer a una nacionalidad o cualquier otro carácter. Cada ciudadanos que viva en esta nación de principios será igual al resto de los ciudadanos.

La idea espiritual está por encima de diferencias nacionales, aspecto, origen, nivel socioeconómico o cualquier otro factor de división. Los ciudadanos podrán mantener cualquier creencia religiosa que deseen y sus costumbres, de acuerdo a la cultura religiosa, pero la religión debe ser independiente de la nación. Nadie impondrá las costumbres que se deben o no seguir. Por encima de las diversas costumbres, creencias y hábitos, habrá un mundo completo de valores derivados de la ley de la naturaleza que dirige la realidad, la ley de conexión(7).

Este proceso toma tiempo. Hasta el momento todos vivimos así, los pioneros que tomaron la tarea de iniciar con la Mitzva (mandamiento) de establecer una sociedad modelo, son descendientes de Abraham, el único grupo de judíos que anteriormente puso en práctica ese sistema de relaciones. Por otra parte, mientras los judíos no cumplan con su misión, despertará inconscientemente, entre los líderes nacionales del mundo, un sentimiento natural de odio hacia el pueblo de Israel. La aparición del antisemitismo, que sigue aumentando en el mundo, indica que debemos darnos iniciar nuestra misión de construir un modelo de sociedad y ser ‘una luz para las naciones’. Este es el orden del día(8).

Un modelo ejemplar internacional

¿Es esto visionario? ¿utópico? En realidad no, es un programa educativo que debemos poner en práctica inmediatamente. De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, vivimos un tiempo especial y el abanico de oportunidad que se nos dio se está cerrando. Para traducir estas ideas espirituales de forma efectiva, es necesario poner en marcha un proceso socioeducativo expansivo. El proceso comenzará aplicando la idea de conexión como valor supremo, por encima de nuestras diferencias.

El concepto de ciudadanía, generalmente se refiere a gente que habita en un lugar definido. Sin embargo, en la era global, es necesario redefinir y reformar nuestro sistema de relaciones, sin fronteras físicas, de modo que después de lograr el proceso entre los descendientes de Abraham y de establecer aquí, un modelo de sociedad, será posible y necesario ampliar el concepto de ciudadanía a todo el mundo.

Aquí también, sugeriría continuar el camino de nuestro padre Abraham y el de los grandes cabalistas y provocar un debate público en todo el mundo acerca de la ley de la conexión. Para ello, será importante aprovechar los medios de comunicación internacionales y otros medios de comunicación, incluyendo redes sociales y también, unir fuerzas con organizaciones educativas y sociales internacionales, que ahora nos son hostiles, tales como Naciones Unidas, UNESCO y la UE. La idea es simple: juntos podemos difundir, al mundo, el mensaje de que tenemos que vivir juntos como una sola familia global(9).

El primer paso es aquí en Israel. Aquí debemos desarrollar sistemas sociales con base en el espíritu de unidad, iniciar con instituciones educativa y con entrenamiento en lugares de trabajo, para construir una vida comunitaria sana. El mundo seguirá comportándose como de costumbre. Cada persona continuará con su vida privada, pero al mismo tiempo, tenemos que trabajar en nuestra conexión y ver en cada fracaso una oportunidad maravillosa para Arvut (garantía mutua) y para profundizar la conexión(10). Después de que hagamos, aunque sea un poco de esto, podremos avanzar en la redacción de un nuevo capítulo en el libro común de la ciudadanía.

Referencias:

  1. “Abraham ben Taré pasó y los vio construyendo la ciudad y la torre y los maldijo en nombre de Dios. Cada persona quería hablar en el idioma de su amigo y no reconocían el idioma del otro. Lo que hicieron fue que cada uno tomó su espada y lucharon entre ellos hasta la muerte. Así que la mitad del mundo cayó por la espada” Pirkei de Rabi Eliezer, capítulo 24.
  2. “La intención de la creación fue hacer una comunidad que cumpliera la voluntad del Creador. Está escrito que Adam HaRishón (el primer hombre) dijo a todas las criaturas, ‘Vamos a inclinarnos y a someternos al Creador’; pero debido al pecado, este concepto se arruinado e incluso, el mejor de ellos en esa generación, no tuvo posibilidad de reunirse para servir al Creador y perduraron como individuos aislados. La corrección inició en la generación de la dispersión, cuando la especie humana se separó. La corrección fue que hubo una reunión y asociación de gente para servir al Creador y comenzó con nuestro padre Abraham, la paz sea con él y su descendencia, cuando una comunidad se une para servir al Creador. Nuestro padre Abraham llamó en el nombre del Creador, hasta que una gran comunidad se reunió en torno a él, se conoce como la Casa de Abraham. Y creció hasta convertirse en la comunidad de Israel. El final de la corrección será en el futuro, cuando todos formen una asociación única que de todo corazón hagan la voluntad del Creador” Sem MiShmuel, Parashat Ha’azinu.

“Aquel que desee ir por el camino del Creador se llama Yashar-El, se considera Yashar (directo) LaEl (a Dios), es decir, quiere que todo lo que hace se eleve directo al Creador y no tiene ningún otro objetivo” Rav Baruj Shalom Halevi Ashlag (Rabash), Los peldaños de la escalera, artículo: Uno que fortalece el corazónObtenido de aquí.

  1. “En Israel está el secreto de la unidad del mundo” Rav Avraham Yitzhak HaCohen Kook (Raiah), Orot HaKodesh (Luces de santidad), volumen. 2, página. 415.

“Odio infundado existió en el Segundo Templo porque había falta de comunión en Israel” Sem MiShmuel, Parashat Miketz.

“Pero, el segundo Templo fue destruido por el odio infundado, que anuló su unidad, que era la virtud del Segundo Templo” Rab Israel Segal, Netzaj Israel (El poder de Israel), capítulo 4.

“Cuando terminó la unidad, provocó odio infundado, que debilitó el muro alrededor de Israel, así que los griegos tuvieron poder de atravesar los muros de Israel” Sem MiShmuel, Parashat Miketz.

  1. “Nunca ha habido tal benevolencia como con Abraham… él trajo paz entre una persona y su compañero, después de todo, es el padre de muchas naciones. Por esto, unió e hizo la paz entre las criaturas”. Guevurot HaShem, capítulo 6.

“‘Y amarás a tu amigo como a ti mismo’. Harás por tus hermanos lo que quieras que hagan por ti… Esta es la ley que nuestro padre Abraham nos dio y la bondad con la que actuó” Rambam, Mishné Torá, Sefer Shofetim, Hiljot Evel, capítulo 14.

“‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico 19:18) es el mandamiento supremo en el judaísmo. La doctrina humana eterna del judaísmo se cristaliza en estas palabras y todos los libros de ética en el mundo no puede decir más que eso” David Ben Gurion, La revolución espiritual.

“Israel es como un sólo cuerpo y todo Israel está unido entre sí” Sem MiShmuel, Parashat Matot.

“Se nos ordenó en todas y cada una de las generación, fortalecer la unidad entre nosotros” Sefer HaToda’ah, capítulo 16.

  1. Israel – La esencia del mundo y su existencia Ma’arejet HaElokut, capítulo 10, La puerta del hombre.

“Los hijos de Israel se convirtieron en garantes de la corrección del mundo, con el poder de la Torá, pues todo depende de los hijos de Israel. Cuando se corrijan a sí mismos, atraerán la creación hacia ellos” Sfat Emet, Sefer Shemot, Parashat Itró.

“De Israel, la santidad se extiende al mundo” Zohar para el Pueblo, Parashat Emor, sección 92.

“…Depende de la nación de Israel capacitarse a sí misma y a todos los pueblos del mundo… para que se desarrollen hasta que toman sobre sí mismos el trabajo sublime del amar de los demás, que es la escalera hacia el propósito de la Creación, que es Dvekut con Él” Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), Arvut (Garantía mutua), ítem 20.

  1. “La comunidad de Israel es la esencia de la existencia y, en este mundo esta esencia recibe la influencia de la nación israelí, material y espiritualmente, a través de su descendencia y de su fe. Y la historia de Israel es la síntesis de la historia general. No hay movimiento en el mundo ni entre los pueblos, que no encuentre su ejemplo en Israel. Su fe es el epítome, el desempeño y origen que influye en los mejores ideales de todas las creencias… llevándolo al nivel de un lenguaje claro, llamándolos en el nombre del Creador”. Rabino Abraham Itzjak Hacohen Kook, Ohrot ítem 138.

“Nuestros sabios hablaron de la razón de las palabras: Por lo tanto, la bendición de paz en el mundo precede a la fuerza, es decir, la redención, porque ‘Dios no encontró una vasija para contener la bendición para Israel, sólo paz’. Por lo tanto, mientras el amor propio y el egoísmo existan entre las naciones, Israel, tampoco, podrá servir al Creador en pureza, ya que el otorgamiento, como está escrito en la explicación de las palabras: ‘serás para mí un reino de sacerdotes’, en el ensayo Arvut. Y lo vemos en la experiencia, al venir a la tierra y construir el templo no pudo persistir y recibir las bendiciones que Dios había jurado a nuestros padres.

Y por eso dijeron, ‘Dios no encontró una vasija para contener la bendición’, es decir, hasta ahora, Israel no tiene una vasija para contener la bendición de los padres. Por lo tanto, la promesa de que podemos heredar la tierra por toda la eternidad, aún no se ha cumplido, pues la paz mundial es la única vasija que nos permitirá recibir la bendición de los padres, como en la profecía de Isaías. Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), La Paz.

“Cuando los Hijos de Israel se complementen con el conocimiento completo, las fuentes de inteligencia y conocimiento fluirán más allá de las fronteras de Israel y llegarán a todas las naciones del mundo…” Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), Introducción al libro, Panim Meirot uMasbirót, sección 4.

  1. “La forma religiosa de todas las naciones obligará primero a sus miembros a otorgar a los otros, en la medida en que (la vida del amigo sea antes que la propia), como en ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. Nadie tendrá placer en la sociedad más que del amigo. Esta será la religión colectiva de las naciones en este marco. Sin embargo, además de eso, cada nación puede seguir su propia religión y tradición y uno no debe interferir en otro” Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), Escritos de la última generación.
  2. “Toda la conmoción en el mundo… en esencia, viene sólo por Israel. Nos están llamando a una misión grande y sagrada, debemos cumplirla de buena gana y conscientemente, para construir juntos este mundo en ruinas”. Rav Avraham Yitzhak HaCohen Kook, Igueret Haraiah, sección 2, página 324.
  3. “El propósito de Israel es unir al mundo entero en una sola familia” Rav Avraham Yitzhak Hacohen Kook, Susurra para mí el secreto de la existencia.
  4. “Primero, debe haber un grupo cuya mayoría sea altruistas en la medida mencionada. Es decir, que trabaje tan diligentemente como si fuera un contrato, de diez a doce horas al día y más. Todos y cada uno trabajarán según su fuerza y recibirán según sus necesidades. Tendrá todas las formas de gobierno de un estado. De esta manera, incluso si el marco de esta institución contiene al mundo entero y el gobierno de fuerza bruta es revocado por completo, nada cambiará en el gobierno ni en el trabajo. Esta institución será como un punto central global, con naciones y estados rodeando, incluso los rincones más lejanos del mundo. Todos los que entren en este marco de comunismo, tendrán el mismo programa y el mismo liderazgo que el centro. Serán como una sola nación en beneficios, pérdidas y resultados” Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), Escritos de la última generación.

“Ciertamente, nadie necesita un certificado israelí para estar con el Creador ni para perfeccionar la forma de la especie humana ni para mantener su carácter y elevarlo. Y, puesto que nuestro certificado es un certificado que existe y se acompaña del certificado total de la naturaleza, cuya ley incluye todo lo que existe, sin duda, nos corresponde mantenerlo durante toda nuestra vida y para toda la especie humana y su desarrollo moral cuyo destino depende de la suerte de nuestra realidad. Sin lugar a dudas el ascenso de su desarrollo depende también de que se  eleve todo nuestro pueblo, de acuerdo a nuestro poder nacional general” Rav Avraham Yitzhak Hacohen Kook, El certificado de Israel y su nacionalidad.
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