Cruzando el Mar Rojo (Yam Suf), parte 2

Dr. Michael LaitmanHay varios niveles en la relación entre la gente y la fuerza superior, el pensamiento de la creación.

Algunas personas piensan lo siguiente: “Al parecer, hay una fuerza superior que tiene una gran meta. Esta fuerza exige que hagamos en nuestra vida lo que ella desea. Si hacemos lo que desea en una forma simple, en esta vida material y guardamos los mandamientos, recibiremos una recompensa”.

Para algunos, la recompensa puede ser sentirse bien en esta vida y por lo tanto, consideran que vale la pena hacerlo. Para otros, la recompensa es que van a tener un mundo futuro, después de la muerte.

Aún hay otras personas que no están de acuerdo con esto y piensan diferente: “La fuerza superior no quiere que nos relacionemos con este sistema en el que existimos en una forma tan simple, es decir, sólo hacer esta vida mejor e incluso adquirir el llamado mundo futuro”.

Por el contrario, la fuerza superior quiere que sepamos que para llegar a su nivel y ser similar a ella, para cuidar el sistema de la manera que ella lo hace y así convertirnos en sus socios, que cada pequeña parte dentro de este sistema, cada persona, tome sobre sí la carga de cuidar el sistema común e influir en todo el sistema desde su punto personal, de la forma en que la fuerza superior influye y apoye este sistema con otorgamiento y amor, porque es buena y hace el bien.

Por lo tanto, hay diferencia entre estos tres tipos de personas. Los dos primeros tipos, que se preocupan por su vida personal en este mundo y en el mundo futuro, se quedan en su egoísmo con el faraón y no quieren dejarlo. Pero están dispuestos a cumplir con las órdenes de la fuerza superior, sin salirse de su egoísmo.

Sólo la gente del tercer tipo no están de acuerdo con esto y dicen, “La fuerza superior quiere que seamos como ella, que alcancemos el otorgamiento y el amor a los demás, porque “Ama a tu prójimo como a ti mismo” es la regla principal de la Torá. “Están dispuestas a salir de Egipto y escapar con Moisés lejos de su egoísmo, están dispuestas a salir del control del ego. Es decir,  salen de Egipto.

Cuando se escapan -desean desconectarse del cuidado de ellas mismas y de sus parientes y se elevan un poco para cuidar el sistema común- no abandonan sus preocupaciones personales, pero entienden que todo esto sólo puede existir en un mismo espacio junto con todos y que toda la humanidad, todas la gente y todas las almas, son un sistema global y una persona no puede cuidar sólo de su bienestar personal, porque será similar a un animal.

Entonces, mientras tratan de pensar en grandes cosas, de romper el control de su ego y por lo tanto, desconectarse de él, de pronto sienten que este egoísmo viene, los atrapa y dice: “¡No! ¿por qué necesitas desconectarte completamente de mí? Tú puedes, junto conmigo, ganar el mundo futuro y un poco en este mundo. Por favor, mantén todos los mandamientos, incluso “Ama a tu prójimo como a ti mismo’, pero piensa cómo sentirte bien, cómo ganar el mundo futuro y todo lo demás!”

Es decir, las fuerzas están despertando y le dicen a la persona que no tiene por qué separarse por completo del egoísmo, porque a dónde irá a qué mundo, ¿A qué espacio extraño? !Cuida a todos, pero asegurate de que es por tu propio bien!

Entonces, el hombre ve que es perseguido por estas fuerzas, estos pensamientos llamados “Siervos del faraón, temerosos de Dios” Por un lado, al parecer están dispuestos a hacer todo lo que la fuerza superior les dice, guardar los mandamientos, pero no desconectarse del amor propio ni acercarse al amor universal, amor a los demás.

Los que siguen a Moisés preguntan: “¿Entonces qué hacemos?” Y responden: “Mantener sólo mandamientos físicos, pero sin la intención de otorgar para hacer el bien a los demás. Hazlo solo para tu bien, para merecer este mundo y el mundo futuro. Guarda los mandamientos, pero tus intenciones deben permanecer egoístas “.

Esto contradice totalmente los deseos y pensamientos que van con Moisés, porque lo más importante para ellos es desconectarse de pensamientos acerca del auto-beneficio y llegar a los pensamientos de beneficio para los demás y de ahí a los pensamientos acerca del beneficio del sistema común, es decir, del Creador.

Hay una gran pelea entre ellos Estas fuerzas egoístas persiguen a las fuerzas que van con Moisés, deseando atraparlas, detenerlas y devolverlas a Egipto, es decir, al trabajo corporal, puramente egoísta. Después de todo, el faraón era inteligente. Dijo, “¿Desea realizar todas las acciones que el Creador te mandó aquí? ¡Por favor, hazlo!”

Es decir, la salida de Egipto es exactamente cuando me desconecto de la intención de recibir para mí, en beneficio propio y pienso sólo, exclusivamente, en el beneficio de los demás, no de mí mismo. Esto se llama salir de Egipto y cruzar el Mar Rojo. Esos deseos egoístas llamados “Servidores del faraón, temerosos de Dios” no pueden hacerlo. Por lo tanto, no tienen otra corrección, excepto ahogarse en el Mar Rojo.

El Mar Rojo es cruzar entre Egipto, donde estoy bajo el control del faraó, al lugar donde me desconecto de él, donde no puedo pensar en el beneficio propio. Tal vez, aún no puedo pensar en el beneficio de los demás, pero estoy saliendo del control de amor propio.

Por lo tanto, no hay otra corrección para estos deseos, sólo  ahogarlos en el Mar Rojo. Así, se sacrifican y luego se corrigen gradualmente. Por supuesto, los deseos no pueden morir. Es sólo una forma de procesarlos cuando se pierden, corregirlos y luego se elevan al trabajo correcto, al otorgamiento y el amor total, en el poder de la luz de la fe.
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De Kabtv “Una nueva vida” 21/abr/16

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