La unión concluye en el Monte Sinaí, parte 4

Dr. Michael LaitmanEn la antigua Babilonia, Abraham descubrió que la fuerza egoísta que estalló podría ser equilibrada por la fuerza buena. Se dio cuenta de que no era sólo un conflicto local, relacionado con Babilonia, sino que se aplica a todo el universo, a todo el sistema superior que incluye en sí mismo no sólo este mundo, sino también los cinco mundos superiores.

Así que Abraham comenzó a preguntarse, ¿cómo era posible alcanzar este equilibrio? Después de todo, nuestro egoísmo es muy superficial en comparación con los mundos superiores y las grandes fuerzas del bien y del mal que actúan en ellos. ¿Qué tremenda fuerza maligna necesitamos revelar con el fin de alcanzar la totalidad de la fuerza positiva de la naturaleza? ¿Cómo podemos ser capaces de soportar tal egoísmo?

Y el Creador consoló a Abraham, de que él no tiene nada de qué preocuparse, porque sus descendientes irían al exilio. Lo que significa que el grupo que se llama Israel recibiría una fuerza negativa tan grande que los obligará a revelar una fuerza positiva para equilibrarla.

El equilibrio de estas dos fuerzas se inicia desde el estado en el Monte Sinaí y la recepción de la Torá. Nosotros solos no podemos extraer la fuerza positiva de la naturaleza la tremenda fuerza que equilibre nuestro egoísmo.

Necesitamos un sistema completo para lograr esta fuerza positiva y el equilibrio entre las dos fuerzas. Este sistema se llama el templo, una enorme vasija, un estado especial, donde las fuerzas negativas y positivas están en armonía unas con otras.

Cuando Abraham escuchó esto del Creador, se dio cuenta de que el éxito estaba garantizado. Lo más importante era revelar una poderosa fuerza negativa llamada Egipto. Toda esta fuerza negativa se revela como el faraón que domina sobre los hijos de Israel y les hace sentir que tienen que elevarse por encima de él.

Un milagro sucede en el monte Sinaí donde ellos reciben esta fuerza positiva. Esta es una gran fiesta, una gran alegría surge por encima de nuestra naturaleza, y nuevos horizontes se abren delante de la persona.

Es imposible revelar la fuerza positiva sin revelar la gran fuerza negativa dentro de nosotros, porque el egoísmo actúa como una “ayuda en contra de ella” y nos empuja hacia adelante, nos obliga a buscar la fuerza positiva. Sentimos que no podemos existir como esclavos de nuestro egoísmo por más tiempo. Todas las plagas de Egipto y golpes a nuestro ego nos empujan para revelar la buena fuerza.

Pregunta: ¿Qué conclusiones hoy en día, podemos sacar de los acontecimientos en el monte Sinaí para nuestras vidas?

Respuesta: La entrega de la Torá sucede todos los días y la persona tiene que imaginarse de nuevo a sí misma de pie en el monte Sinaí. Cada momento que necesita para renovar esta raíz, una y otra vez, porque la fuerza egoísta en nuestro interior se renueva todo el tiempo y tenemos que sacar la fuerza positiva contra ella con el fin de equilibrarlas.

Seguiremos avanzando de esta manera hasta que revelamos toda la fuerza negativa y en contra de ella toda la fuerza positiva, cada vez alcanzando el equilibrio entre ellas. Esto significa elevarse a través de los 125 grados. Al final, la fuerza positiva llamada el Creador va a equilibrar toda la fuerza egoísta asignada a la criatura. Y luego vamos a sentirnos en armonía entre estas dos fuerzas y llegaremos a la revelación de la fuerza superior  buena.

Y la fuerza negativa no era mala, ya que realmente nos ayudó a descubrir al Creador y a unirnos a él.
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De Kabtv “Una nueva vida” 2/jun/16

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