“Porque debemos aspirar más alto”

Dr. Michael LaitmanEn las noticias (Harvard Business Review): “Nosotros, los humanos necesitamos dar un salto evolutivo. Estamos en problemas mucho más profundos de lo que queremos reconocer.

“Hace treinta años, un ecologista llamado Garrett Hardin escribió en la revista Science el artículo La tragedia de los comunes. Su tesis era que los individuos, actuando en su propio interés racional, con el tiempo y finalmente, podrían destruir un recurso precioso y, limitado.

“Para ilustrarlo, Hardin utilizó la metáfora de un pasto abierto –‘los comunes’- en la que los pastores traen su ganado a pastar. Los pastores, que viven en niveles de subsistencia, comprensiblemente quieren alimentar tanto ganado como sea posible para elevar sus ingresos y mejorar su vida. Sin embargo, a medida que la demanda aumenta, el efecto del exceso de pastoreo, arruina los bienes comunes, hasta que finalmente son destruidos por todos.

“’Esta es la tragedia’, escribió Hardin. ‘Cada hombre está encerrado en un sistema que lo obliga a aumentar, sin límites, su rebaño -en un mundo limitado. La ruina es el destino hacia el que van todos los hombres, cada uno persigue su interés en una sociedad que cree en la libertad de los comunes’.

“¿Qué tan diferentes somos los demás en nuestra alegre suposición de que podemos usar los recursos de los comunes -petróleo, electricidad, agua, para empezar – sin importar las consecuencias a largo plazo?

“Lo mismo puede decirse de nuestros recursos internos -nuestra energía. Las organizaciones continúan exigiendo cada vez más, sin reconocer que el rendimiento sostenible requiere que intermitentemente renovemos nuestra energía. Todos estamos dispuestos a seguir obteniendo más, con la esperanza de que más, más grande y más rápido, con el tiempo llegará a ser mejor.

“La tragedia es que cuanto más nos centramos en nuestra miope gratificación inmediata, más apresuramos nuestra caída colectiva. Derrochando sin reponer, a la larga conduce a la quiebra -para el mundo y para nosotros mismos.

“¿Cómo pudieron los seres humanos racionales permitir que esto suceda?

“La respuesta está en las formas en que nuestro cerebro funciona. Por más que pensemos que tomamos decisiones racionales, usando nuestra corteza prefrontal, de hecho, a menudo nos guía la parte más primitiva del cerebro. La que se ocupan exclusivamente de nuestra supervivencia inmediata.

Dos poderosos instintos aún guían gran parte de nuestro comportamiento: luchar o el instinto de evitar el dolor y el impulso del placer por evitar el hambre. Estos instintos nos ayudaron hace miles de años, a alejarnos de los depredadores y mantener nuestro enfoque en buscar alimento y transmitir nuestros genes. En este complejo mundo, nos sirven mucho menos.

“La versión moderna de estos instintos primitivos es el deseo individualista de acumular más y más. Ansiamos dinero, posesiones y poder, con la esperanza de que seremos más felices y estaremos más seguros.

“La verdad es que estamos todos juntos en esto y nuestras decisiones afectan los bienes comunes. En la medida en que no seamos parte de la solución, inevitablemente seremos parte del problema.

“Entonces, ¿cómo podemos aspirar más alto? El salto evolutivo que tengo en mente -para todos- es pasar de nuestro enfoque actual de ‘yo’ y ‘mío’ a un compromiso más amplio y compartido a ‘nosotros’ y ‘nuestro’.

“Lo importante no es cuánto logramos para nosotros mismos, sino la forma en que disponemos con éxito de las ventajas que recibimos y de las habilidades que hemos desarrollado, para añadir más valor al mundo que el que hemos usado.

“Despertar inicia con más conciencia y humildad. Es, ir más allá de nuestra capacidad infinita de auto-engaño. Es, darnos cuenta cuando comenzamos a automáticamente hacer lo que nos hace sentir mejor en el momento. Es, ampliar nuestra visión estrecha de auto-complacernos, para realmente considerar lo que podemos hacer para servir mejor a los comunes. Es, tener el valor de hacer una pausa antes de actuar para preguntarnos, ‘¿cuál es la mejor forma de  comportarme?’

“La ironía es que el deseo de hacer sacrificios personales y soportar algunas molestias a corto plazo, para servir mejor a los comunes a largo plazo, es, en última instancia, una forma de egoísmo ilustrado. Es un voto por la supervivencia sostenible -especialmente para nuestros hijos y nietos.

“Así, en la práctica, ¿cómo podemos resolver nuestra evolución? Es difícil hacerlo uno solo, dado el poder de nuestros impulsos más primitivos, la fuerza de los hábitos y las infinitas tentaciones que enfrentamos. Necesitamos que otros hagan estos compromisos con nosotros -para animarnos y hacernos responsables. Necesitamos comunidades de práctica”.

Mi comentario: Eso es correcto, excepto por la solución. Ni siquiera podemos reducir nuestra necesidad ni pensar en nuestros descendientes egoístamente. ‘Después de nosotros, el diluvio seguirá, el principio básico del egoísmo, se desarrolla en nosotros sin cesar.

El propósito de la evolución es guiar a la humanidad al reconocimiento de la necesidad de ‘sustituir egoísmo por altruismo’. Es posible realizar esto sólo con la intervención de la fuerza superior, el Creador.

Esto lo hace la naturaleza (o el Creador, es lo mismo) intencionadamente, para que lo descubramos a Él, al grado de parecemos a Él. Eventualmente llegaremos a ser semejantes a Él y, al estado de Gan Eden (paraíso), eternidad y perfección.
[170929]

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