Una nueva vida #492 – El público y el liderazgo: una historia de amor

Dr. Michael Laitman

Una nueva vida #492 – El público y el liderazgo: una historia de amor
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Yael Leshed-Harel

¿El liderazgo del país está conectado al público o hay una desconexión total entre los dos? ¿cuál sería la conexión correcta entre el jefe de Estado y el pueblo que les permita funcionar como una unidad armoniosa?

Resumen

Las elecciones tormentosas traen un hecho triste, quienes dirigen el Estado o desean alcanzar posiciones altas en el gobierno están desconectados del público, de sus deseos y necesidades. Muchos nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación extrema que es la fuente de tanto problema e incluso, a la incompetencia total de servicios del gobierno central.

De la familia al Estado

La unidad más antigua de la conexión en la sociedad es la familia. Hace miles de años, cada individuo en una familia nuclear y extendida, sentía que los demás miembros de la familia eran parte de él. Así vivió la gente durante miles de años, pero debido a circunstancias cambiantes, cuando las naciones crecieron, la gente comenzó a elegir personas que la representara. Nuestros deseos crecieron y cambiaron con el tiempo y en consecuencia, la humanidad fue sometida a diferentes formas de gobierno: de esclavitud a monarquía a parlamentos divididos en muchas partes. Pero gradualmente surgió un nuevo problema, la ruptura entre el liderazgo y el público, es decir, ya no hubo conexión entre la cabeza y el cuerpo …

Para que el cuerpo funcione correctamente, tiene que, de alguna manera, estar conectado a la cabeza. En el sistema político, la cabeza a veces está conectada al cuerpo y, a veces menos, a veces se opone al cuerpo y a veces el cuerpo se opone a la cabeza; en vez de operar juntos, existe una brecha entre ellos.

Antes de cada elección, cada partido declara que puede ser la cabeza que funcionará mejor con el cuerpo a fin de satisfacer todos los deseos y deficiencias que siente y que la esencia de cada partido es servir a todo el cuerpo. Pero todos sabemos que el día después de las elecciones ocurre exactamente lo contrario. Los líderes elegidos olvidan que la naturaleza del hombre es básicamente egoísta …

La solución: la cabeza debe servir al cuerpo

Para que el liderazgo pueda funcionar en armonía con el público, los jefes de Estado deberían ser personas que mantengan la relación de “ama a tu prójimo como a ti mismo” Deben estar separados de sus intereses personales, tienen que dejar de lado su deseo de beneficios propios, directos o indirectos, mientras gobiernan al pueblo.

En un cuerpo sano, la cabeza tiene que recibir los deseos del cuerpo y calcular cómo satisfacerlos. En un país sano los líderes tienen que percibir los deseos del pueblo y ponerlos en práctica. Los líderes no deben tener ningún otro deseo, sólo ese deseo.
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De Kabtv “Una nueva vida #492 – El público y el liderazgo: una historia de amor” 6/ene/15
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