Exilio y redención

¿Cómo se destruyó el Beit HaMikdash (Templo)

Nuestra historia demuestra que el pueblo de Israel no puede existir en el exilio. No van a encontrar descanso como lo hicieron los otros pueblos que se asimilaron y disolvieron entre otros pueblos hasta que no quedó memoria de ellos. De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, la meta de la existencia del pueblo de Israel es alcanzar la unidad y traer a todo el mundo a la unidad. Los medios para la consecución de este objetivo es la sabiduría de la Cabalá. Cuando ponemos en duda la verdad del precepto que es la meta de nuestra existencia, invitamos desastres sobre nosotros mismos que nos convencen a mantener el programa inexorable de la naturaleza.

En el pasado, desde el tiempo de Abraham hasta la destrucción del Primer Templo, cuanto más nos unimos, más rápidamente nos desarrollamos; nuestro crecimiento fue más rápido que el resto de la gente. Pero cuando quisimos insertar nuestro egoísmo en nuestro desarrollo, esto llevó a la destrucción del Primer Templo. Esto fue porque quisimos utilizar la unidad para volvernos adinerados y establecer un control mediante el poder en lugar de la justicia, al igual que los otros pueblos.

Puesto que la sabiduría de la Cabalá prohíbe su uso para la consecución de la riqueza y el control, algunas personas la rechazaron y adoptaron los hábitos y costumbres de otros pueblos, disfrutando de la vida como lo demanda el ego. Como resultado, la gente se dividió en dos. Algunas personas siguieron a los reyes egoístas y otras, a los cabalistas. Esta fragmentación y división llevó a la destrucción del Primer Templo.

En los tiempos del Segundo Templo, esta división se hizo más pronunciada y se basó también en la oposición a los cabalistas por aquellas personas que no querían unirse. Esa parte no quería ser liberada del egoísmo y así se creó la secta de los Saduceos. Eran los ricos, privilegiados y los nobles. Su objetivo era satisfacer sus deseos egoístas y lucharon contra la otra parte de la gente a las que llamaron los Fariseos. Esto condujo al establecimiento del dominio romano sobre el pueblo de Israel. Y esto dio lugar a la destrucción del Segundo Templo y el exilio del pueblo de la tierra de Israel.

La diferencia entre el egoísmo y los principios de la sabiduría de la Cabalá

Los ideales de a diario están basados en las relaciones humanas y por lo tanto no es posible trascender las características humanas. El principio de la sabiduría de la Cabalá, derivado del Creador, hace posible elevarse por encima de las características humanas.

La base del ideal humano es la gloria. Por lo tanto todas las acciones de una persona están dirigidas a llegar a ser famoso entre la gente. El ideal de la sabiduría de la Cabalá es la unidad de todos los pueblos para alcanzar la ley fundamental de la naturaleza. Así que mientras nos desarrollamos hacia una mayor unidad, estábamos protegidos por la propia naturaleza. Pero en el momento en que empezamos a ignorar el desarrollo hacia la unidad y comenzamos a competir sobre la base de la riqueza y el poder, empezamos a sentir los golpes de la naturaleza.

La causa de todo nuestro sufrimiento es que no aplicamos las condiciones que la sabiduría de la Cabalá indica y enseña. Si pusiéramos en práctica sus demandas, nada malo nos pasaría.

La historia nos enseña que debemos poner fin a nuestros problemas y empezar a vivir de acuerdo con las leyes que recibimos de Abraham, de acuerdo con “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) porque la presión de la naturaleza para llevar a la humanidad a parecérsele no se debilitará. No tenemos ninguna posibilidad o esperanza de permanecer en la tierra de Israel si no comenzamos seriamente a comprometernos con nuestra unidad. Si nos involucramos con la unidad entre nosotros, ameritarémos volvernos cada vez más fuertes en nuestra tierra.
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Con base en el artículo de Baal HaSulam, “Exilio y Redención

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