Ynet: “Escuela para emociones: el odio se convierte en amor”

Desde mi columna en Ynet: “Escuela para emociones: el odio se convierte en amor”

Los religiosos y seculares en Israel no se soportan. Los Judíos seculares en Israel preferirían que su hijo se casara con una cónyuge cristiana que una pareja ortodoxa. Eso es lo que se desprende de la última encuesta publicada por la Fundación Pew y revela lo que todos ya sabemos. ¿Hay alguna manera de tender un puente sobre la separación y el odio? El Rav Laitman enseña cómo el amor cubrirá todos los delitos.

Dr. Michael Laitman

Israel tiene una lista  impresionante de logros: un ejército fuerte, estabilidad económica, agricultura avanzada, el primer lugar en Premios Nobel y estamos prosperando en casi todos los aspectos, excepto por una cosa que es precisamente la más importante: las relaciones entre nosotros. En todos los años de nuestra existencia no hemos tenido éxito en construirnos como una nación conectada y si no aprendemos a hacer esto, pronto podríamos ser borrados del mapa.

La semana pasada, se publicaron los resultados de un amplio estudio realizado por la Fundación Americana Pew. El estudio llevado a cabo durante seis meses implicó entrevistas a profundidad de 5.600 israelíes y presentó una imagen inquietante de la crisis en nuestra sociedad. Según el estudio, existen relaciones de alienación y la separación entre los cuatro grupos principales en Israel: seculares, tradicionales, religiosos y ultra ortodoxos. Los miembros de los grupos rara vez se conectan, casi nunca se casan entre sí, y están divididos en sus posiciones en una amplia gama de temas, desde cuestiones religiosas y nacionales a sus posiciones políticas.

Los resultados de la encuesta no sorprenden. Las tensiones extremas y la desunión, el odio implícito y explícito, el pisoteo de quien piense diferente y la explotación de los demás son expresiones egoístas que están conduciendo a la destrucción de nuestra sociedad y, respectivamente, también a la negación de nuestro derecho a la tierra y a la destrucción de la nación de Israel (1).

El ego y su castigo

El principal factor que nos separa y que destruye toda buena relación es nuestra naturaleza egoísta. La fuerza negativa quema en todos nosotros y nos hace rechazar e incluso odiar todo lo que es diferente y ajeno a nosotros. El ego nos domina con tanta fuerza que oculta de nuestros ojos el estrecho vínculo que existe entre nosotros, a pesar de todas las diferencias.

Podemos crear un sinnúmero de acuerdos y compromisos que, aparentemente, nos aseguran un orden social, pero la experiencia de muchos años demuestra y también se expresa bien en la última encuesta, que sólo vamos y nos dividimos en muchas facciones y sectores.

Podríamos descartar todo esto diciendo: “Esto es triste, pero no es realmente tan malo. Hay problemas más graves que éstos”, pero de acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, toda la naturaleza tiene un plan que difiere del nuestro, que hace que todos sus diversos órganos, es decir nosotros, actúen como un cuerpo perfectamente armónico. En contraste con los niveles inanimado, vegetativo y animado que funcionan de una manera perfectamente coordinada con las leyes de la naturaleza, la especie humana es la única que está motivada por el egoísmo puro, empujando a cada persona a proporcionarse el mayor placer a cualquier precio, incluso a expensas de los demás (2) y esto, como se ha dicho, está en contra de las leyes de la naturaleza. Podemos esperar a que la naturaleza nos impulse y empuje hacia la unidad deseada, pero sería mejor para nosotros marchar hacia adelante por nuestra propia iniciativa y fluir con ella de acuerdo con la misma legalidad y en la misma dirección (3).

La unidad, no la uniformidad

La primera vez que trabajamos juntos con la naturaleza fue hace unos 3,500 años en los días de la antigua Babilonia. Compartimos entonces un destino común. Cuando el poder negativo del ego de repente estalló, dividió el imperio de Babilonia en una colección de tribus que eran extraños entre sí (4). Esos grupos divididos rara vez se casaban entre ellos y fueron divididos en sus opiniones, como está sucediendo hoy con nosotros. Sin embargo, algunos de ellos fueron lo suficientemente inteligentes como para reunirse en torno al sacerdote babilonio Abraham. Así es como logramos aún entonces recibir de la boca del padre de la nación el método que con el tiempo nos conectó como un solo pueblo, la sabiduría de la conexión entre la gente, la sabiduría de la Cabalá.

Abraham no trató de ocultar o borrar las diferencias o las grietas. En virtud de su logro de las profundidades de las leyes de la naturaleza, era claro para él que el asunto era imposible. Cada sector, comunidad o grupo en una sociedad unificada y rica es significativa y debe ser protegida y criada. Lo que debe hacerse es cerrar todas las brechas que lanzan la sociedad al abismo (5).

La posición única en la naturaleza que hace posible que dos opuestos coexistan y vivan en paz entre sí se llama “El amor cubre todas las transgresiones” (6) en la sabiduría de la Cabalá. Esto significa que depende de nosotros mantener dos plantas al mismo tiempo. En la primera planta están las brechas entre nosotros que nos dividen con odio severo, mientras que en el segundo piso, los cubrimos con amor. No desaparecen los sentimientos. Más bien, específicamente dentro de la brecha que se intensifica entre el plano del odio y el plano del amor, se descubre un nuevo espacio, un lugar en el que la Fuerza Superior se conecta e incluye a ambos como uno. (7)

La sabiduría de la Cabalá – el Camino del odio al amor

Hoy en día, somos “personas separadas unidas en contra de su voluntad por un ‘enemigo común'”, como dijo Achad Ha’Am en su tiempo (8). Desde entonces, emigramos a la tierra, seguimos siendo un grupo de exiliados y no hemos logrado convertirnos en un pueblo (9). La única cosa que ha conseguido unirnos es el odio ardiente de parte de nuestros enemigos, ya se trate de la Intifada que se está librando en las calles o los vientos de antisemitismo que están soplando a través del mundo ilustrado en nuestra dirección. Sin embargo, el guión se pone cada vez peor. En el momento en que el odio de nuestros enemigos se debilita, el desprecio entre nosotros aumenta y no pasará mucho tiempo antes que los fuegos del odio volverán a encenderse y extenderse a profundidades que nunca hemos conocido. Incluso puede tender a desarrollar los puntos extremos y llevar a la guerra civil (10).

Esta es precisamente la razón por la revelación de la sabiduría de la Cabalá en nuestro tiempo (11). La Cabalá no viene a predicarnos ser buenos unos con otros. Más bien, se trata de un método especial de conexión para el pueblo de Israel y es lo único que nos puede unir para elevarnos por encima de las grietas abiertas entre nosotros.

El objetivo de la sabiduría de la Cabalá es la estabilización de la sociedad humana para que sea capaz de seguir manteniendo piezas únicas e independientes y al mismo tiempo conectadas como órganos en un solo cuerpo. El poder de la sabiduría de la Cabalá es el fortalecimiento de la unidad entre nosotros hasta que sentimos el poder de general de conexión, la Fuerza Superior (12). Cuando nos conectemos entre nosotros, poco a poco seremos capaces de irradiar este poder a todas las naciones del mundo, sirviendo como ejemplo y modelo para ellos y convirtiéndonos en “una luz de las naciones” (13).
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De Ynet artículo 14/mar/16

Referencias

(1) “La mayoría de las personas han perdido su forma espiritual antigua y unas pocas se han hundido en una búsqueda de todas las vanidades de la vida, facciones falsas y falsos cabalistas, peleas y riñas y odios infundados y su forma espiritual es puesta externamente sin ninguna Luz interna “(Hillel Zeitlin, Safran shel Yechidim).

“Y aquí está el principal signo de la enfermedad de la hora -la terrible desintegración interna, las disputas entre facciones, el odio de hermanos que nos está consumiendo a todos aquí, los actos de destrucción y la destrucción interna y la ruina de los partidos extremistas” (hayim Najman Bialik).

(2) “Pero lo igual en toda la gente del mundo es que cada uno de nosotros está dispuesto a abusar y explotar a toda la gente para su beneficio propio por cualquier medio posible, sin tomar en consideración alguna que va a construirse a sí mismo en la ruina de su amigo “(Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam], “Paz en el Mundo”).

(3) “… la naturaleza, como un juez hábil, nos castiga de acuerdo con nuestro desarrollo. Pues podemos ver que en la medida en que la humanidad se desarrolla, los dolores y tormentos que rodean nuestro sustento y existencia también se multiplican.

“Por lo tanto tienes una base científica, empírica de que Su Providencia nos ha mandado mantener con todas nuestras fuerzas la Mitzvá de otorgamiento a otros en la precisión absoluta, de tal manera que ningún miembro de entre nosotros trabajaría nada menos que la medida necesaria para asegurar la felicidad de la sociedad y su éxito. Y mientras nos mantengamos inactivos sin realizarlo al máximo, la naturaleza no dejará de castigarnos y tomar su venganza.

“Y además de los golpes que sufrimos hoy, hay que considerar también la espada desenvainada para el futuro. La conclusión correcta debe establecerse -que la naturaleza en última instancia nos derrotará y todos estaremos obligados a unir las manos en el seguimiento de sus Mitzvot con toda la medida requerida de nosotros”. (Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam] ” Paz “).

(4) “Dijeron: “Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo, y hagámonos un nombre, para que no no dispersemos sobre la superficie de toda la tierra”. Hashem descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos del hombre. Dijo Hashem: “Mira un pueblo unificado con una única lengua para todos ¡y esto es lo primero que han hecho! ¿¡Ya nada les será impedido de todo lo que planeen hacer!? Vamos, descendamos y confundamos allí su lengua, de modo que nadie entienda la lengua de su compañero”. Y así Hashem los dispersó de allí sobre la superficie de toda la tierra y cesaron de edificar la ciudad. Por eso llamó su nombre  Babel, porque allí confundió Hashem la lengua de toda la tierra y de allí los dispersó Hashem sobre la superficie de toda la tierra (Génesis 11: 4-9).

(5) “Nunca ha habido bondad alguna como la que había con Abraham… y él trajo la paz entre una persona y su compañero, porque después de todo él era el padre de muchas naciones, debido a esto unificó e hizo la paz entre todos los seres creados” (Guevurot Hashem, Capítulo 6).

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ese cargo implica que lo que te gustaría que otras personas hicieran por ti, tú debes hacer por tu compañero en la Torá y las mitzvot.

“La recompensa que uno recibe por acompañar a los huéspedes es más grande que todos los demás. Esta es una ley que Abraham, nuestro patriarca, instituyó y el camino de la bondad que seguiría. Alimentaba a los caminantes, los proveía con bebida y los acompañaba” (Rabino Moshé ben Maimón [Rambam], Mishná Torá, Sefer Shoftim, Hiljot Avel, Capítulo 14: 1-2).

“Ahora Abraham tenía cuarenta años cuando comprendió a su Creador”.

“…Y [él] comenzó a ponerse de pie y proclamar con voz alta a todo el mundo y a revelarles, que no había más que Un Dios de todo el Universo, y que sólo era correcto servirle a Él; y continuó predicando y reuniendo a la gente de ciudad en ciudad y de un reino a otro…”

“…Y así miles y miríadas se reunieron en torno a él, quienes constituyeron los hombres de la casa de Abraham; y (Abraham) plantó este principio grande y radical en sus corazones, y también compuso libros…”

“Y así el asunto fue ganando continuamente fuerza entre los hijos de Jacob y entre los que se unieron a ellos, de modo que creció en este mundo una nación que conocía al Señor…” (Rabino Moshé ben Maimón [Rambam], Mishné Torá, Sefer Hameda, Hiljot Avodá Zara, Capítulo 1).

(6) “El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones” (Proverbios 10:12).

“… El corazón de la vitalidad, la persistencia y la corrección de toda la creación, por personas de diferentes puntos de vista que se incluyen juntos en el amor, la unidad y la paz” (Rabino Nathan Sternhertz, Likutey halajot [Reglas surtidas], “Reglas de Tefilat Arvit [Oración de la tarde]”, Regla no. 4).

(7) “La esencia de la paz es conectar dos opuestos, así que no tenga miedo de sus ideas, si ve a una persona que tiene opiniones que son todo lo contrario de la suya, y le parece que no es posible de ninguna manera mantener la paz con ella; y también cuando vea a dos personas que son realmente opuestas, no diga que es imposible hacer la paz entre ellos, pues por el contrario, se trata fundamentalmente de la totalidad de la paz, intentar de tener paz entre dos opuestos “(Likutei Etzot, El valor de la paz).

“No somos neutrales cuando afirmamos que para la consolidación, debe existir la consolidación de la responsabilidad común, la responsabilidad mutua, la influencia mutua. Afirmamos que no hay que difuminar los límites entre los sindicatos, los círculos y las partidos, sino que debe haber un reconocimiento compartido de la realidad común y una posición común en una prueba de responsabilidad común. La separación entre los corazones es una enfermedad que afecta a los pueblos en nuestro tiempo y seguir su curación a través de la unión forzada no es más que un error. La unidad está carente en la estructura organizativa. Por el momento no hay remedio para esto, excepto que habrá personas de diferentes círculos de opinión que se necesiten unos a otros con un corazón puro y se toman el trabajo en conjunto de descubrir el fundamento común” (Martin Buber, “Educación y examinando al mundo”).

(8) “Este sionismo ve donde están los Judíos -personas separadas que se unen en contra de su voluntad por el “enemigo común”, pero no se ve al judaísmo -una sola unidad que aspira a existir en su unidad, incluso sin la compulsión externa. Esta es su principal deficiencia, revelada en todos sus caminos y sus obras” (Ahad Ha’Am,”El Congreso y su Creador”).

“Históricamente somos un grupo de personas que pertenecen el uno al otro con relevancia claramente reconocida y cuya consolidación se mantiene firmemente por la existencia de un enemigo común” (Theodor [Binyamin Zeev] Herzl, El Estado judío).

(9) “Al final, todo lo que tenemos aquí es una reunión de extraños, descendientes de las culturas de setenta naciones, cada uno construyendo un escenario para sí mismo, su espíritu y sus inclinaciones. No hay una cosa elemental aquí que nos una a todos desde el interior en una sola masa”. (Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam], “La Nación”).

(10) “Es una pena que admitir que uno de los méritos más preciosos que hemos perdido durante el exilio y el más importante de ellos, es la pérdida de la conciencia de la nacionalidad, es decir el sentimiento natural que conecta y sostiene a todas y cada una de las naciones. Los hilos del amor que conectan a la nación, que son tan naturales y primitivos en todas las naciones, se han degenerado y separado de nuestros corazones y se han ido.”

“Y lo peor de todo, incluso lo poco que nos queda del amor nacional… existe dentro de nosotros sobre una base negativa: es el sufrimiento común que cada uno de nosotros sufre al ser un miembro de la nación. Esto ha impreso en nosotros una conciencia y proximidad nacional, como con compañeros de sufrimiento.”

“Se trata de una causa externa…”

“Y lo más importante, es totalmente inadecuado para su tarea. Su medida de calor es suficiente sólo para una emoción efímera, pero sin el poder y la fuerza con la que nos podamos reconstruir como una nación que se conduce sola. Esto se debe a una unión que existe debido a una causa externa no es en absoluto una unión nacional.

“En ese sentido, somos como una pila de tuercas, unidos en un solo cuerpo desde el exterior por un saco que los envuelve y une. Su medida de unidad, no los hace un cuerpo unido… La falla es que carecen de la unidad interna…” (Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam], “La Nación”).

(11) “Me alegro de haber nacido en una generación cuando se permite revelar la sabiduría de la verdad. Y si usted pregunta, “¿Cómo sé que está permitido?” Voy a responder que se me ha dado permiso para revelar…”

“… Y esto es lo que el Creador me ha dado en la mayor medida. Consideramos que depende no de la grandeza del sabio, sino del estado de la generación…” (Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam]) “La enseñanza de la Cabalá y su esencia”).

“Cambiar los corazones y ocupar las mentes con pensamientos nobles, cuyo origen es los secretos de la Torá, se ha convertido en una necesidad absoluta en la última generación” (Rav Kook Raiah, La niebla de la Pureza, p. 65).

(12) “La sabiduría de la verdad nos enseña acerca de la unidad global, la parte de la igualdad que se encuentra en toda la existencia hasta la parte superior, a la paridad de la forma con este Creador y la forma de caminar sin obstáculos por la trayectoria de esta Luz” (Rav Kook Raiah, Orot HaKódesh, Las luces de santidad 2 p.393).

(13) “Israel trae Luz al mundo como se dice, (Isaías 60:3) “Y las naciones andarán en tu luz” (Midrash Rabá, Shir HaShirim, Sección 4, versículo 2).

“… La nación de Israel había sido construido como una especie de puerta mediante la cual las chispas de pureza brillarían sobre la totalidad de la raza humana en todo el mundo.”

“Y estas chispas se multiplican a diario, como el que da al tesorero, hasta que se llenan lo suficiente, es decir, hasta que se desarrollan de tal manera que puedan comprender lo agradable y la tranquilidad que se encuentran en el núcleo del amor de los demás. Pues entonces sabrán cómo cambiar el balance hacia la derecha, y se colocarán debajo de Su carga, y la balanza del pecado será erradicado del mundo “(Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam], “Arvut [Garantía recíproca]”, punto 24).

“Cuando los Hijos de Israel se complementen con el conocimiento completo, las fuentes de inteligencia y conocimiento fluirán más allá de las fronteras de Israel y regarán a todas las naciones del mundo…” (Rav Yehuda Ashlag [Baal HaSulam], “Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirót“, punto 4)

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