Historia de la humanidad – un vistazo al interior, parte 2

laitman_2015-04-30_yael_01_wDurante su evolución, la humanidad ha pasado por muchas etapas preliminares de desarrollo. Intenta conectarse con el fin de convertirse en un hombre, Adam, igual a la fuerza superior.

La primera vez que intentó fue en la antigua Babilonia. Rambam escribió que el patriarca Abraham reunió a muchos babilonios a su alrededor y los organizó en un gran grupo, que más tarde llevó a la tierra de Canaán.

Bajo el liderazgo de Jacob, se trasladaron a Egipto desde la tierra de Canaán, pasaron por la esclavitud de Egipto y salieron bajo el liderazgo de Moisés. Pero desde que dejaron la antigua Babilonia, tuvieron un solo lema: unidad y amor al prójimo como a sí mismos.

No sólo fueron de un país a otro. Fueron etapas de desarrollo. El egoísmo creció y se desarrolló, exigiendo un nuevo método de conexión. El método de Abraham ya no funcionaba porque fue adecuado sólo para el período de los antepasados.

Este período había terminado y había llegado uno nuevo. El faraón simboliza el enorme egoísmo que el grupo de Abraham había acumulado, por tanto, se requirió un método más eficaz de conexión, más fuerte y profundo que el anterior.

Y luego recibieron la Luz que Reforma. En otras palabras, comenzaron a trabajar con la fuerza superior, atrayéndola con sus intentos prácticos de unión. La condición para recibir esta fuerza, es la garantía mutua. Si estamos preparados para ser garantes de los otros, es decir, conectarnos, entonces creamos cualidades de unidad y amor, similares a la fuerza superior de la naturaleza.

Y así, con base en el principio de similitud y equivalencia de cualidades, lograron atraer la fuerza positiva de unidad oculta en la naturaleza, llamada Creador. A pesar de que la naturaleza de este mundo es la fuerza negativa, podemos atraer la fuerza positiva e incluir ambas dentro de nosotros mismos.

Los símbolos de la fuerza negativa que se revelaron entre ellos fueron; el becerro de oro y muchos otros problemas y dificultades de los que la Torá nos habla, que los asediaron constantemente durante su deambular por el desierto. A pesar de esto, atrajeron la fuerza positiva más y más, hasta que compensaron la fuerza negativa que se reveló entre ellos. Es decir, se prepararon para la siguiente etapa.

Todo este proceso se llama, cuarenta años de vagar en el desierto; es la adquisición de la fuerza positiva que cubrirá la fuerza negativa. En el egoísmo que fue revelado en ellos en Egipto, se les dio una fuerza adicional para que pudieran tratar a los demás con compasión. Esto se conoce como, preparación para entrar en la tierra de Israel.

Obviamente, estamos hablando de un nuevo estado interno, no de geografía ni de historia.

Entrar a la tierra de Israel significa que los deseos más fuertes se revelan, los que no se habían revelado durante la etapa anterior, llamada el desierto. Egoísmo mucho más fuerte se revela, son los siete pueblos que habitan la tierra de Israel y deben ser destruidos o expulsados.

Por supuesto, no estamos hablando de gente, sino de la destrucción de deseos egoístas dentro de la persona y dentro de este grupo que está entrando en un nuevo estado, un nuevo nivel de desarrollo.
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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá,  12/ago/16 Escritos de Rabash

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