”Ynet: “¿Hemos perdido nuestro camino como nación?”

De mi artículo en Ynet:  “¿Hemos perdido nuestro camino como nación?”

¿La decisión de negar nuestra relación histórica con el Monte del Templo es sólo una advertencia antes de la inminente deslegitimación del Estado de Israel en el mundo? ¿la razón real de esta decisión es, el conflicto entre palestinos y habitantes de asentamientos en Cisjordania o es, que hemos perdido el camino como la nación de Israel? (Rav Laitman acerca del verdadero legado de la nación judía).

Dr. Michael Laitman

La gran ansiedad con respecto al destino del Estado de Israel no me permite sentarme sin hacer nada. La decisión de la UNESCO que niega la conexión cercana entre el pueblo judío, el Monte del Templo y el Muro del Oeste no es lo que me perturba, sino el hecho de que es un primer paso y un buen camino en la vía de negar la legitimidad del Estado de Israel.

El pueblo judío tiene memoria de largo plazo. Nuestra conexión histórica con el legado judío y la tierra de Israel no será impedida por organizaciones internacionales ni por declaraciones diplomáticas. Aún recordamos el holocausto por el que pasamos, la gran tensión antes de la declaración de Naciones Unidas acerca de la fundación del Estado de Israel, la gran alegría en las plazas de la ciudad y el conmovedor anuncio de Motta Gur que “El Monte del Templo está en nuestras manos”, al final de la guerra de los seis días. Sólo hemos olvidado una cosa importante: nuestra misión en la historia de la humanidad.

Las Naciones Unidas y la nación unida

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la relación entre Israel y las naciones del mundo no ha cambiado en los últimos 3,500 años. La nación judía fue fundada en la antigua Babilonia, con diferentes individuos, familias y tribus alejadas unas de otras, que siguieron la revolucionaria idea espiritual liderada por Abraham, el padre de la nación. La división social, en ese tiempo, llegó a máximos sin precedentes debido al ego que surgía y, el odio mutuo y la repulsión se volvieron parte de la vida diaria. Abraham, un estudioso babilonio único, se negó a aceptar la situación como inevitable y comenzó a explorar la naturaleza y el sistema de la creación. Al estudiarse a sí mismo y tras una búsqueda profunda, descubrió que la humanidad está conectada por una red de enlaces y la base que podemos ver en este sistema, son sólo dos fuerzas: positiva y negativa. La fuerza positiva trabaja constantemente para unir y conectar a los individuos en un todo, mientras que la fuerza negativa trata de separarlos y dividirlos.

Abraham concluyó que la regularidad interna que existe en un individuo es verdad con respecto a los sistemas de la naturaleza. Concluyó que la solución inmediata para la sociedad de Babilonia en crisis, era restaurar el equilibrio en las malas relaciones entre la gente, reforzando la fuerza positiva de la naturaleza. Así, gradualmente guió a los babilonios y les enseñó cómo desarrollar la unidad entre ellos como el valor supremo y elevarse por encima de la naturaleza egoísta que los separa. “Abraham comenzó a llamar a la nación y a hacerles saber que existe un Dios en el mundo. Solían reunirse a su alrededor y hacerle preguntas y él solía hablarle a cada uno de acuerdo a su nivel de entendimiento, hasta que lo regresaba al camino de la verdad, hasta que miles y cientos de miles se reunieron alrededor de él, ellos son el pueblo de la casa de Abraham. Él plantó esta gran idea en sus corazones y escribió libros, esa idea creció y se incrementó entre los hijos de Jacob y sus seguidores y una nación que conoce al Señor, fue fundada en el mundo”. (Rambam, “Mano Fuerte”). Por lo tanto, el método de conexión entre la gente se desarrolló: el método antiguo llamado la sabiduría de la Cabalá.

Los babilonios que escucharon el consejo de Abraham y reforzaron la base de garantía mutua y del amor a otros, descubrieron un fenómeno natural que no conocían antes. Descubrieron que, cuando sus relaciones ascendieron al nivel del amor incondicional, una sensación de armonía y plenitud se propagó entre ellos, una especie de fuerza superior que conecta a todos los individuos separados, en uno, llamaron a esta fuerza, Dios. Los cientos de miles de babilonios que formaron este grupo y que fueron directo a la fuerza de conexión que fue revelada entre ellos, Yashar El, se llamaron a sí mismos, pueblo de Israel.

La fuerza que está oculta en la nación judía

Desde el día en que la nación israelí fue fundada con base en unidad, se les dio la misión de propagar el método de conexión entre las setenta naciones del mundo, los babilonios que eligieron no seguir a Abraham y que se dispersaron por el mundo. Debido a que el mundo está conectado en una red armoniosa de enlaces que anhelan el equilibrio constante, el destino de Israel y de las naciones del mundo -las dos partes opuestas que operan el sistema- son dependientes y están conectadas entre sí. La parte llamada naciones del mundo, constantemente demanda a la parte llamada Israel, que sea luz para las naciones y que de buen ejemplo de unidad por encima de todos los factores que la dividen, “pues el secreto de la unidad del mundo está oculto en Israel”, como dice Rav Kuk.

Mucho ha sido escrito acerca de la conexión directa e indirecta entre Israel y el mundo en las fuentes cabalísticas auténticas y especialmente en El Libro del Zóhar, que fue escrito hace 2,000 años: Mientras Israel conservó la fuerza de conexión, la fuerza positiva fluyó a través de ellos hacia el mundo y fue bueno para todos. Pero cuando comenzaron a pelear uno con otro y perdieron el sentido de unidad y garantía mutua, las naciones del mundo se levantaron contra ellos con la demanda subconsciente de que surgiera la vitalidad de la fuerza oculta en la nación judía.

El mundo, subconscientemente siente que la fuente de todo mal y la raíz del sufrimiento actual, está directamente conectada al hecho de que la nación de Israel no está cumpliendo con su misión. El hecho de que Israel es la nación más odiada en el mundo, ya sea por razones religiosas o raciales o por el capitalismo o por el comunismo o por cosmopolitismo y más, el odio que es la raíz de todas esas razones es que todos justifican su odio de acuerdo a su psicología, como dice Baal HaSulam. Esta sensación de odio arde en muchos y forma una tendencia que se refleja en la actitud hostil hacia Israel. Las decisiones de la UNESCO con respecto al Monte del Templo pueden deteriorarse a decisiones más hostiles, incluso al entendimiento de que el mundo se equivocó cuando votó por el establecimiento del Estado judío, en el corazón del Medio Oriente y que es momento de retractarse en su decisión y actuar para negar la legitimidad del único Estado judío en el mundo.

Rav Yehuda Ashlag nos advirtió acerca de esto, hace cien años, cuando dijo, “Necesitamos dar a los gentiles la sabiduría de conexión, justicia y paz, ya que es sólo en relación a esto que son nuestros alumnos y esto es lo que han esperado desde nuestro regreso a Israel. Y la sabiduría de la Cabalá es atribuida sólo a nosotros, le muestra a todos los gentiles la justificación de Israel para regresar a su tierra e incluso, a los árabes. Pero nuestro regreso no impresiona a los gentiles en absoluto y tenemos que apresurarnos, porque si no lo hacemos, venderán la independencia de Israel para satisfacer sus propias necesidades, sin hablar del regreso a Jerusalén. (Escritos de la última generación de Baal HaSulam).

Nosotros determinamos nuestro propio destino

La UNESCO, las NU, la Unión Europea y otros cuerpos que nos condenan y votan contra nosotros, son un reflejo de nuestro fracaso en cumplir nuestra misión. En otras palabras, le damos a la UNESCO bases para sus decisiones y las naciones del mundo sólo ejecutan esas decisiones. La actitud del mundo hacia nosotros depende sólo de nosotros y nos corresponde determinar si el mundo continuará con odio y antisemitismo ¡o si entenderán y respetarán nuestra presencia en la tierra de Israel!

Hace cerca de dos años, me reuní en París con Irina Bokova, secretaria general de la UNESCO, como parte de mis esfuerzos para estimular un cambio de actitud positiva de la organización hacia el Estado de Israel. Aún cuando ya había previsto el resultado de la reunión antes de mi viaje a París, sentí que era importante intentarlo. Desafortunadamente, el resultado de la reunión probó lo que nuestros maestros, los grandes cabalistas, han dicho: No tiene sentido esperar cambios de parte de los factores políticos. La decisión con respecto al futuro del Estado de Israel, para bien o para mal, está en nuestras manos.

“Y cuando los hijos de Israel tengan conocimiento, sabiduría y superación plena, florecerá más allá de la frontera israelí y se extenderá a todas las naciones”.

“El objetivo de Israel es unir al mundo entero como una familia”, (Rav Kuk). Todo lo que tenemos que hacer es decidirnos a hacer un cambio profundo en nuestras relaciones interpersonales, conectarnos como un hombre con un corazón y dejar de preocuparnos sólo por nosotros mismos. La fuerza positiva que crearemos entre nosotros equilibrará las fuerzas que dividen y traeremos perfección a la red de conexiones entre la gente. La fuerza de conexión permeará a las naciones del mundo y las obligará a iniciar también un proceso similar, a conectarse y a reconocernos como la fuente de conexión y bondad.

“La nación de Israel fue hecha para ser una especie de transmisor por el cual las chispas fluyan hacia la humanidad en todo el mundo, hasta que se desarrollen y puedan entender la alegría y tranquilidad que hay en amar a otros. Y cuando los hijos de Israel estén completos, con conocimiento pleno, el flujo de los manantiales de sabiduría será más fuerte, más allá de la frontera de Israel y saturará a las naciones del mundo” (Escritos de Baal HaSulam).
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Del artículo de Ynet 18/oct/16

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