Ynet: “¿Cómo disfrutar lo mejor de ambos mundos?

De mi columna en Ynet: “¿Cómo disfrutar lo mejor de ambos mundos?”

Parece que precisamente ahora, cuando tenemos todo y en abundancia, las crisis siguen creciendo. Esta es la forma en que el ambiente nos dice: “¡Chicos, ha llegado el momento de crecer!” Rav Michael Laitman explica cómo debemos tratar las leyes globales de la naturaleza y actuar de acuerdo con ellas en la vida cotidiana.

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Había un gran rey que tuvo un hijo en la vejez y lo amó mucho. Por lo tanto, desde el día que nació, sólo pensó en cosas buenas para él. Recogió los mejores, más sabios y más preciosos libros del reino y le construyó una escuela. Buscó a los mejores constructores y construyó palacios de placer. Reunió a los mejores músicos y cantantes y le construyó salas de conciertos, llamó a los mejores panaderos y cocineros para prepararle todas las delicias del mundo.

Pero por desgracia, el hijo creció y fue un necio, sin deseo de educación. Y estaba ciego, no podía ver ni sentir la belleza de los edificios. Y fue sordo, incapaz de oír poemas ni música. Y estaba enfermo, se le permitía comer sólo pan ordinario. (escritos de Baal HaSulam – La esencia de la religión y su propósito).

La sociedad humana de principios del siglo 21, nunca había tenido mejores condiciones desde el inicio de la humanidad en la Tierra. Como el hijo del rey, tenemos todo lo necesario para vivir bien, en paz y con confianza: comida abundante, medicina avanzada, industria desarrollada, agricultura, comercio internacional, una red de transporte en todo el mundo, internet disponible y todo. Y a pesar de los inmensos beneficios y mejoras a nuestra disposición, seguimos absorbiendo golpes y soportando crisis, una tras otra. ¿Cuándo terminará el sufrimiento? Cuando maduremos ….

Una nueva vida está llegando a la Luz

Cuando un bebé nace, es totalmente envuelto en calor y amor. Sus padres lo cuidan fiel y concienzudamente, le dan todo lo necesario para su correcto desarrollo: un techo sobre su cabeza, comida, ropa y juguetes. Incluso cuando el niño crece, no dejan de preocuparse por él ni un momento y lo cuidan hasta que es capaz de sobrevivir por sí mismo. Siguen cuidándolo, juegan con él y lo apoyan hasta que sus emociones maduran y se crean en su cerebro conexiones correctas que le ayudan a reaccionar adecuadamente a la realidad que le rodea.

La adolescencia, la transición entre infancia y juventud, es un período difícil. El joven trata de imitar a los adultos que lo rodean y hace todo para ser como ellos en su comportamiento externo, manteniendo al mismo tiempo, al ‘niño pequeño’ dentro de él que trata de evitar el cambio y asumir responsabilidad, exige que sigan cuidándolo y mimándolo tanto como sea posible. Pero la vida es más fuerte y más rígida: vivir requiere trabajar, tener familia requiere ser proveedor, traer niños al mundo requiere desarrollar devoción. Uno puede optar por seguir disfrutando de juegos y experiencias emocionantes, pero como la mayoría hemos experimentado en carne propia, el ambiente nos empuja y motiva a dejar la guarida cómoda, a asumir responsabilidad y preocuparnos por nuestras necesidades.

La era de la madurez de la humanidad

Hoy, la humanidad se desarrolla como un adolescente. Durante miles de años la naturaleza se ajustó a nosotros y preparó un ambiente cómodo para nuestro desarrollo. Ahora la tarea ha terminado. El mundo se ha vuelto global y la interdependencia entre nosotros ha alcanzado la cumbre. Hemos crecido; ya es tiempo de cambiar. Día a día, nuestra conexión continúa siendo más estricta, nos obliga a aprender las reglas del nuevo mundo global y conectado. Ahora necesitamos ser independientes, adaptarnos a la naturaleza que nos rodea y comenzar a integrarnos al verdadero sistema de vida. Este es precisamente el momento en el que se encuentra la humanidad: la ‘adolescencia’.

Como un adolescente que quiere sentirse adulto y seguir siendo niño, mientras que el medio le obliga a madurar y le incita a actuar, la humanidad también ha recibido todo y ahora soporta una crisis tras otra. Esta es la forma en la que el ambiente nos señala que ha llegado el momento de madurar … ‘La naturaleza, como un juez experto, nos castiga según nuestro desarrollo’, escribe Rav Yehuda Ashlag, Baal HaSulam, en el artículo La Paz. ‘Podemos ver que en la medida en que la humanidad se desarrolla, los dolores y tormentos que rodean nuestro sustento y nuestra existencia también se multiplican’.

El fracaso de las conexiones sociales en todas las áreas de la vida y los intentos artificiales de mantener la conexión entre una persona y otra, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre empleados y empleadores, etc., fallan constantemente. Por esta precisa razón, en nuestros días, la sabiduría de la Cabalá ha sido revelada. Es el método que enseña las leyes globales de la naturaleza y cómo debemos comportarnos en la vida diaria de acuerdo con ellas. Sólo su poder puede ayudarnos a crear aquí un ambiente ideal, bueno y seguro.

Si construimos conexiones aptas para la vida en el mundo conectado de hoy, obtendremos entendimiento y un sentimiento que nos ayudará a tomar las decisiones correctas y tendremos éxito en todos nuestros caminos. Cuando construimos nuestras relaciones con base en preocupación por los demás y responsabilidad mutua, todos los problemas y molestias cesan y ganaremos todos los tesoros que la naturaleza nos ha destinado, como el príncipe en la famosa parábola.

Rav doctor Michael Laitman encabeza el movimiento mundial ‘Cabalá para la gente’ y ofrece lecciones diarias de Cabalá que se transmiten en el canal 66 en Israel y en Internet. El movimiento invita a todos a venir y aprender la sabiduría de la conexión basada en la regla general fundamental de nuestro pueblo: “Y amarás a tu amigo como a ti mismo” (Levítico 19:18)
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Del artículo de Ynet 8/abr/16

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