Haaretz: “La verdadera razón por la que Alepo importa”   

En mi columna regular en el diario Haaretz publiqué mi nuevo artículo: “La verdadera razón por la que Alepo importa”      

   

El dinero no salvará a los niños de Alepo, pero el verdadero amor sí. Aun así, no tendrán ninguno de los dos hasta que lo alimentemos entre nosotros.

En los últimos meses, la horrenda crisis humanitaria en Alepo ha sobrepasado las peores atrocidades que hemos visto generarse en Siria desde el comienzo de la guerra civil ahí en el 2011. Es verdad que “la caída de Alepo es el fracaso de Obama”, como Leon Wieseltier escribió en The Washington Post. Es también verdad, como incluso la directora de Meretz, Zehava Gal-On, admitió en su página de Facebook que; “Debemos dar crédito al primer ministro Benjamin Netanyahu por su insistencia en no involucrarnos en esta guerra”. Sin embargo, existe una inseparable conexión entre Israel y la tragedia en Alepo.

Hoy en Israel, miles de personas se apresuran a asistir a los civiles varados en Alepo. En sólo dos días, los israelíes han donado más de $100,000 para ayudar a los niños sirios cuyas vidas han sido devastadas mientras son usados como peones en el forcejeo entre Assad y los rebeldes, Rusia y los Estados Unidos. Incapaces de huir, han sido blancos fáciles esperando convertirse en otra imagen horrorosa en las páginas de los diarios y las redes sociales.

Yoav Yeivin, uno de los líderes organizadores de la campaña de donaciones, declaró a The Times of israel; “Como un niño israelí crecí preguntandome dónde estaba el mundo cuando más lo necesitábamos [durante el holocausto]. Como judío, siempre supe que se esperaba que estuviera ahí, para ayudar y dar una mano. No hay nación que sepa mejor que nosotros cuán letal puede ser la apatía”. Simpatizo con la compasión de Yeivin y entiendo cómo la memoria del holocausto nos hace más sensibles al sufrimiento de otras personas.

Aun así, ninguna cantidad de dinero puede cambiar lo que está sucediendo en Siria. Incluso peor, ninguna cantidad de compasión puede aliviar el sufrimiento o impedir que empeore hasta que su causa- el mal en la naturaleza humana- sea desarraigada. Esta tarea -transformar la naturaleza humana de maldad a benevolencia- es la única tarea del pueblo judío. Si algo positivo debe haber surgido del terror de los campos de exterminio, es el compromiso de nuestra nación para transformar la naturaleza humana. Mientras sigamos evadiéndonos, estamos de forma inconsciente causando sufrimiento en el mundo. Es por esto que el mundo nos odia.

La principal luminaria de la Cabalá del siglo XX, Rav Yehuda Leib HaLevi Ashlag, conocido como Baal HaSulam (Dueño de la Escalera), por su comentario Sulam (escalera) de El Libro del Zóhar, entendió esta responsabilidad bien e intentó despertar a los judíos para que cumplieran su tarea. En Los escritos de La última generación y La nación, afirmó; “Ya he transmitido los rudimentos de mi percepción en 1933. También le he hablado a los líderes de la generación. Lamentablemente, no hizo ninguna impresión. Ahora, sin embargo, después de las bombas atómicas y de hidrógeno, pienso que el mundo me creerá”. David Ben Gurión, el primer ministro de Israel, expresó su aprecio hacia el compromiso de Baal HaSulam hacia la meta de transformar la sociedad y la naturaleza humana en una carta a su hijo, que además fue mi maestro, Rav Baruj Shalom Ashlag, quien continuó con el trabajo de su padre. Ben Gurión escribió; “Yo quería hablar con él de Cabalá, y él conmigo de socialismo” (Diarios, agosto 11, 1958). En otra ocasión, Ben Gurión escribió (6 de enero de 1960); “Veo con tremenda importancia la finalización de los trabajos del Rav Ashlag (Baal HaSulam)”.

Baal HaSulam no se conformó con sus reuniones sólo con el primer ministro. Se reunió con muchos líderes y activistas sociales en el estado judío. Entre ellos estuvieron Zalman Shazar, Moshe Sharet, Jaim Arlozorov, Moshe Aram, Meir Yaari, Yaakov Hazan, Dov Sadan y el aclamado poeta, Jaim Najman Bialik. Su intención era convencer a esos líderes de opinión para construir el estado de Israel como una sociedad que respalda la unidad y promueve la transformación de la naturaleza humana. Si hubiera tenido éxito, el pueblo judío se hubiera convertido en la luz para las naciones que estamos destinados a ser y la masacre de Alepo, así como todas las otras atrocidades que nuestro mundo ha visto desde el final de la segunda guerra mundial, no hubieran sucedido.

Si le hubiéramos mostrado la luz de unidad al mundo, las personas hubieran sabido cómo trascender sus egos y unirse. En la ausencia de esta habilidad, ellos han inventado el neoliberalismo.

¿Por qué específicamente nosotros?

Existen dos razones por las que Israel y el pueblo judío son los mensajeros involuntarios de la necesidad de modificar la naturaleza humana. La primera, y más obvia, es lo que Yoav Yeinin y Baal HaSulam mencionaron antes -el holocausto. En Los escritos de La última generación y La nación, Baal HaSulam escribe; “Porque sufrimos por la tiranía más que todas las otras naciones, estamos mejor preparados para buscar consejo para erradicar la tiranía de la Tierra”.

Sin embargo, existe una razón más profunda, acerca de la cual he elaborado muchas veces antes.

Hacia donde observes en la naturaleza, existe una armonía perfecta. Toda la realidad funciona en base a la interacción equilibrada entre dos fuerzas, positiva y negativa. Esas fuerzas crean distintos átomos cuyas partículas están sin embargo conectadas, distintas moléculas cuyos átomos están sin embargo conectados, distintas células cuyas moléculas están sin embargo conectadas, y distintos organismos cuyas células están sin embargo, conectadas. El equilibrio armonioso entre conexión y distinción permite que la vida evolucione hacia una unidad más grande y al mismo tiempo hacia una distinción más grande, y le permite a las personas volverse más únicas mientras más conectadas están.

En su artículo, “La paz”, Baal HaSulam define el proceso evolutivo recién descrito como la “Ley de desarrollo”, la cual describe la interacción entre las dos fuerzas recién mencionadas. Notablemente, esta ley además determina que la humanidad, también, consistirá de distintos individuos que sin embargo están conectados.

Pero aún no estamos ahí. En su lugar, estamos tratando lo más que podemos el justificar las palabras de la Torá: “La inclinación del corazón del hombre es malvada desde su juventud” (Génesis 8:21) y, “Toda inclinación de los pensamientos del corazón [del hombre] eran sólo maldad” (Génesis 6:5). En otras palabras, nuestros cuerpos existen a través del mismo equilibrio entre las fuerzas positiva y negativa, pero nuestra psiquis parece operar casi solamente en base a la fuerza negativa. La revelación de las atrocidades en Siria deben advertirnos que hemos extendido el sistema hasta el borde del colapso. Si no añadimos la fuerza positiva por nuestra propia voluntad, la Ley de desarrollo pronto lo hará por nosotros.

En realidad, el sistema ya está extendido tanto que está comenzando a romperse. Los resultados de la elección de los Estados Unidos, el Brexit y el referéndum en Italia, todo apunta al hecho de que ya no podemos tolerar la fachada de la corrección política y el liberalismo.

Ellos necesitan una conexión real

Aquí es donde entran los judíos. Tal vez no nos guste pero, el mundo piensa que sus problemas son nuestra culpa. Es por esto que desde sus comienzos en el 2006, el consejo de derechos humanos de la ONU realizó más resoluciones condenando a Israel que al resto del mundo combinadas. Incluso el secretario general por retirarse Ban Ki-moon admitió en su discurso de despedida que existe un “desproporcionado volumen de resoluciones, reportes y conferencias criticando a Israel”.

Estamos en una posición única para tener éxito, o fracasar

Por una parte, es muy incómodo ser culpado por todo lo que está mal en el mundo. Por otra parte, esto nos pone en una posición única para ayudar al mundo a sanarse del odio que lo está arruinando. Dado que ya estamos bajo escrutinio constante, si prevalecemos por encima de nuestra división y odio que nos tenemos el uno al otro, el mundo se dará cuenta instantáneamente. Más aún, si no estuviéramos divididos, no tendríamos nada que superar y, por lo tanto, no seríamos capaces de servir como un ejemplo de cómo prevalecer sobre las divisiones.

Desde tiempos antiguos, nuestros ancestros han conocido que la Ley de desarrollo conduce hacia la conexión definitiva. Para este propósito, desarrollaron métodos para sobreponerse al odio y crear un cuerpo unificado. Abraham hizo eso a través de la cualidad de misericordia, la cual él y su esposa Sara enseñaron, como nos dice el Midrash (Bereshit Rabá). Moisés sabía esto también y nos sacó de Egipto donde nos unimos “como un hombre con un corazón” y de esa manera nos convertimos en una nación. El rey Salomón escribió acerca de ello cuando dijo; “El odio agita las disputas y el amor cubre todos los crímenes” (Proverbios 10:12) y Rabí Akiva dijo que si amas a tu prójimo como a ti mismo, esta es toda la Torá.

A través de siglos de exilio, nuestros sabios y líderes han escrito acerca del poder de nuestra nación para sanar al mundo a través de la unidad. En Revolución del espíritu, David Ben Gurión escribió, VeAhavta Lere’aja kamoja (Ama a tu prójimo como a ti mismo) es el mayor mandamiento del judaísmo. Con esas tres palabras, la ley humana, eterna del judaísmo se ha formado y toda la literatura acerca de ética y moral en el mundo no podría decir más. El estado de Israel merecerá su nombre sólo si sus políticas social, económica y exterior están basadas en esas tres eternas palabras”.

En su ensayo, “Un discurso por la finalización de El Zóhar” Baal HaSulam escribe que se nos ha entregado la tierra de Israel, “pero no hemos recibido la tierra bajo nuestra propia autoridad”. La única manera en que el mundo reconocerá el valor del estado de Israel y del pueblo judío es si abrazamos la unidad por encima de las diferencias.

Si elegimos hacerlo, el mundo verá que existe un camino para triunfar sobre el odio. Esta será verdaderamente nuestra contribución para las personas sufriendo en Alepo, Yemen, Sudán y los deprimidos y oprimidos en todo el mundo. Como El Libro del Zóhar nos dice (Aharei Mot): “Y ustedes, los amigos que están aquí, como estaban en agrado y amor antes, de aquí en adelante tampoco se apartarán, y mediante su mérito habrá paz en el mundo”.

Y hablando de paz, esta mañana me deleité al ver que Donald Trump fácilmente superó los 270 votos necesarios en el colegio electoral y ha sido oficialmente declarado como el próximo presidente de los Estados Unidos. Le deseo el mejor de los éxitos en llevar a cabo todos sus planes. Hablando desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá, con sus miles de años de antigüedad y su récord de predicciones a prueba de errores a través de toda la historia judía, recomiendo altamente que el presidente electo ayude al pueblo de Israel a unirse. Al hacerlo, provocará una transformación positiva monumental en todo el mundo. Ayudar a Israel a unirse es el más grande obsequio que los Estados Unidos pueden darle al pueblo de Israel.
[199161]
De Haaretz: “La verdadera razón por la que Alepo importa”, 20/dic/16

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