Ynet: “¿Existe un futuro para el capitalismo?”

De mi columna en Ynet: “¿Existe un futuro para el capitalismo?”

En Europa y los Estados Unidos los movimientos de derecha están volviéndose más fuertes, en Asia el islam fundamentalista está creciendo, el nazismo está permeando Rusia.

Aparte de eso, millones de personas están sin trabajo, esta tendencia continúa para volverse más fuerte, y el mundo se dirige hacia una guerra. ¿Qué tanto va a deteriorarse el mundo? El Rav Laitman responde en el espíritu de la sabiduría de la Cabalá.

Una última convulsión antes de la muerte del capitalismo de hoy en día, está floreciendo y prosperando, pero debajo de la superficie, está muriendo. El anuncio ya está en el muro: el poder de compra y la capacidad de venta están disminuyendo, la movilidad social está congelada, la tecnología es liderada por la robótica, la nanotecnología y las impresoras tridimensionales controlan el mercado laboral, y el signo más distintivo de todos es el desempleo cada vez mayor. La organización internacional del trabajo en la ONU estima que el desempleo mundial crecerá hasta al menos otros once millones de personas en los próximos tres años- y esto es sin considerar los datos del desempleo oculto y el desempleo en los jóvenes en todo el mundo, el cual está rompiendo nuevos récords y distorsiona el método de medición.

Está claro que una carencia de trabajos acompañado por bajos salarios incrementará la desigualdad, la cual es probable que fuerce a los jóvenes a posponer el establecer una familia, comprar una casa, y criar hijos e impulsará la migración hacia las naciones desarrolladas. La caída económica causará necesariamente la expansión de la epidemia de depresión y un incremento en el uso de drogas y podría llevar a cientos de miles a salir a las calles en demanda de justicia social- una tendencia global que está creciendo ante nosotros.

En un mundo que continúa cambiando y está en una incertidumbre económica, la pregunta puede ser hecha: ¿Es posible prevenir el éxodo masivo hacia las enormes protestas violentas? ¿Quién proporcionará trabajo para los millones de desempleados? ¿Y hacia dónde se está deteriorando la economía del mundo?

El canto de cisne del capitalismo

La presunción fundamental de la economía es que las personas aspiran al máximo beneficio con la mínima inversión (la presunción de expectativas racionales) con motivos egoístas. Aun así las personas que se ganan la vida el uno del otro no pueden existir separados de otros individuos en la sociedad. A través de la historia, el desarrollo humano refleja el desarrollo de las conexiones y la interdependencia entre las personas. Es decir, la economía es sólo una copia del sistema de conexiones y relaciones entre nosotros.

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, esas relaciones entre las personas son una expresión más profunda de la naturaleza egoísta de la humanidad- el deseo de recibir máximo placer y disfrute incluso si son a expensas de otros. La naturaleza egoísta comenzó a crecer incluso en los días del antiguo reino de Babilonia hace alrededor de 3500 años. Entonces las bases para los métodos del comercio y el uso de dinero e impuestos fueron establecidas por primera vez,  la agricultura moderna comenzó a tomar forma y, junto con ello, los métodos de gobierno y control y los procesos clásicos de orden y manejo fueron descubiertos por primera vez.

La civilización, la cual había sido conducida como una sola familia, fue derrocada en un instante. El ego, el cual impulsó a los babilonios a desarrollarse, los transformó y los volvió más centrados en sí mismos y los separó. Los cambios sociales provocaron el nacimiento de la disparidad de clases entre la población y comenzó el fenómeno de la explotación de otros.

Eso creó periodos de esclavitud y feudalismo uno tras otro, basados en la agricultura, y eso dividió a la sociedad en dos clases en la Edad Media, los nobles prominentes y lo siervos. La naturaleza egoísta intensificó la búsqueda de retorcidas maneras de obtener más ganancias, y las personas comenzaron a desarrollar nuevas medidas que trajeron cambios de largo alcance, conocidos como la Revolución Industrial.

En vísperas de la revolución, al final del siglo XVIII en Inglaterra, fue inventada la máquina de vapor. Para la industria, este fue un trampolín hacia el mundo moderno. La mecanización e industrialización continuó desarrollándose a un ritmo vertiginoso y causó que las masas abandonaran sus villas rurales y se mudaran a las grandes ciudades en Inglaterra, Francia, y más tarde, los Estados Unidos- ciudades que se desarrollaron alrededor de la industria moderna.

El error de Marx

La revolución industrial gradualmente cambió la naturaleza de la sociedad. Esto provocó el desarrollo de dos nuevas clases urbanas: los burgueses- los financieros, que eran los líderes de las empresas, los bancos, y el comercio, y la clase trabajadora (el proletariado)- simples campesinos que llegaron a la ciudad sin ninguna educación, trabajaban duro para los ricos y sufrían de condiciones de trabajo alienantes y explotadoras.

Karl Marx, el padre de la doctrina del socialismo, quien se vio expuesto de primera mano a este fenómeno, lo describió de esta manera: “Toda la historia de la sociedad existente hasta ahora es la historia de la lucha de clases.

“Hombre libre y esclavo, patricio y plebeyo, señor y siervo, capitán y marinero, en una palabra, opresor y oprimido, están en constante oposición entre sí, llevados por una pelea ininterrumpida, a veces oculta, a veces abierta, una pelea que cada vez termina, ya sea en una reconstitución revolucionaria de la sociedad en general, o en la ruina común de las clases en contienda” (El manifiesto comunista).

El proceso de desarrollo del egoísmo no se detuvo, y a mediados del siglo XIX llegó a la cima de su prosperidad y estaba vistiendo el nuevo nombre socioeconómico de capitalismo. Los capitalistas demandaban su propia propiedad privada y comercio de libre mercado. Ellos colocaron al individuo al centro y formaron una posición liberal para justificar su estatus más alto. Su afirmación de que cuando el ingreso se incrementara y sus impuestos fueran reducidos, la riqueza gotearía hacia abajo y le proporcionaría beneficios a los estratos menos establecidos, se ha convertido en una ficción. Marx creía que cuando la generación de masas trabajadora entendiera que su situación era muy mala, se unirían, harían una revolución violenta en contra del régimen burgués y traerían una nueva sociedad igualitaria. Pero estaba equivocado acerca de este punto de quiebre…

Hace cien años, Baal HaSulam escribió que: “Sin embargo, este último punto, donde nos promete que tras la ruina del actual gobierno burgués, inmediatamente será instalado un gobierno proletario, aquí está el defecto en su método: La nueva realidad ante nosotros lo niega. Él pensó que el gobierno del proletariado sería el paso siguiente después del gobierno burgués, y por lo tanto determinó que mediante negar al gobierno burgués, un gobierno del proletariado sería establecido instantáneamente. Pero, la realidad prueba que el paso que sigue a la ruina del gobierno presente es el de los nazis y fascistas. Evidentemente, aún estamos en las etapas intermedias del desarrollo humano. La humanidad aún no ha llegado al nivel más elevado de la escalera de evolución.

¿Quién puede asumir cuántos ríos de sangre aún están por ser derramados antes de que la humanidad llegue al nivel deseado?” (Baal HaSulam, el diario, La Nación).

La fuerza negativa de la naturaleza egoísta está operando como de costumbre, y si no la contenemos, nos llevará hacia la unión dentro de movimientos neonazis y fascistas, una tendencia que está teniendo lugar en estos días en Europa y los Estados Unidos. Si bien la economía nos ayuda a vivir, no es la vida en sí. Debemos ver cómo construimos una nueva sociedad de acuerdo al proceso de desarrollo a través del cual la humanidad se está moviendo, y así como cambia la sociedad- la economía cambia.

Mientras los economistas y los que hacen las políticas piensan en cómo dar marcha atrás al ciclo y regresar al capitalismo a su era dorada, aprendemos de la sabiduría de la Cabalá que esto es algo que es imposible. El capitalismo hizo sus propias leyes, y las leyes de la naturaleza están haciéndonos avanzar hacia un nuevo modelo socioeconómico, y es bueno que así sea.

Una nueva industria humana

Hay un interés cada vez mayor en el modelo del ingreso universal, a través del cual un país paga a cada ciudadano una asignación para su subsistencia básica sin ninguna conexión con su estatus laboral; la separación del pago y la labor, no es accidental. Refleja los titubeantes intentos por prepararnos para una era en la cual no habrá trabajo, sino que la provisión será en abundancia gracias a la robótica avanzada. Pero el fracaso de un referéndum nacional para asegurar un ingreso en Suiza a principios del año y la oposición del nuevo modelo a través de todo el mundo refleja una falta de madurez o incluso una negación del hecho de que todo el mercado laboral está ante cambios dramáticos que probablemente pueden socavar todo el orden socio-político-económico, y nos concierne prepararnos por adelantado para evitar conmociones y mucho sufrimiento humano.

¿Cómo hacemos esto? Justo como hoy, somos todos el producto de un sistema educativo formal e informal, que a través de conferencias y la memorización de principios nos prepara para la vida en un sistema capitalista, tanto que este acaba por parecernos natural. Así tenemos simplemente que ajustar las relaciones entre nosotros, las cuales son la base de todo sistema económico, para la nueva realidad y retos del siglo XXI. Tal ajuste puede ser llevado a cabo sólo mediante los medios de educación masivos. El sistema escolar público fue establecido con el surgimiento de la revolución industrial en el siglo XIX con el fin de capacitar trabajadores para el trabajo en las líneas de producción de las fábricas. Entonces depende precisamente de nosotros generar una revolución educativa sin precedentes en el siglo XXI, hacia la formación de la nueva sociedad.

Imaginen que cada mañana saldremos hacia el lugar de trabajo donde trabajábamos en el pasado o hacia un centro comunitario cercano a nuestras casas, y a través de todo el día nos sentamos en una mesa redonda aprendiendo acerca del mundo global y la naturaleza humana y discutimos cómo reforzar las relaciones positivas entre nosotros. El poder positivo de conexión que es creado y estabilizado entre nosotros equilibrará la fuerza negativa del egoísmo y le proporcionará vida a cada persona, emocional y psicológicamente, en la forma de felicidad, alegría, serenidad y paz. “La unidad social…puede ser la fuente de toda alegría y éxito” es lo que escribió Baal HaSulam en el artículo, “La libertad”.

Con la ayuda de promover una ideología que haga un llamado a la unidad, ponemos un fin al problema del incremento del desempleo: serán creados muchos puestos de trabajo, como ya he especificado aquí ampliamente, cuyo propósito por entero será generar el poder de la conexión positiva. Los ciudadanos no estarán preocupados en absoluto por comida, ropa, salud, educación, casa, carros, entretenimiento o cualquier servicio social adicional. La nación se convertirá en una gran comunidad familiar; los problemas del nacionalismo y la privacía serán resueltos gradualmente, y el poder de conexión sanará a la agonizante sociedad humana hasta su completa recuperación. La nueva economía social finalmente nos liberará de la constante preocupación acerca de ganarse la vida, ocuparnos en el excesivo materialismo y liberará nuestro tiempo para el desarrollo personal, social y espiritual.
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Ynet: “¿Existe un futuro para el capitalismo?” 6/dic/16

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