En el punto de elección

En cualquier punto de nuestro estado espiritual hay dos caminos. Por lo tanto, la frase “He aquí, les propongo hoy una bendición y una maldición” (Deuteronomio, 11:26) se repite muchas veces en la Torá.

Esta frase es relevante en un momento dado porque la gente está dotada de libre albedrío. Un hombre es una criatura que entiende, siente, sabe y es capaz de darse cuenta de la libre elección.

Si en todo momento de su existencia no ve que hay dos caminos frente a él y no tiene certeza de cuál es una bendición y cuál es una maldición, entonces no es un hombre, sino un animal  impulsado por un desarrollo evolutivo como con un palo golpeándole desde atrás.  

Pero se considera un hombre porque está en ocultación y ni siquiera se da cuenta que no decide nada por sí mismo. Es como una marioneta en las manos de su titiritero.

Por lo tanto, las palabras “He aquí, les propongo hoy una bendición y una maldición” están dirigidas sólo hacia la persona que a través del estudio y la implementación de la Cabalá ha alcanzado una comprensión de los caminos que tiene enfrente: una bendición y una maldición, y puede elegir sólo uno de ellos. No tiene otra alternativa si está en el nivel de implementar su libre albedrío. Y si no se da cuenta de ello, no es un hombre.

Por lo tanto, está escrito sobre todas las personas en el mundo, que son como animales, salvo aquellos que con la ayuda de la Cabalá, alcanzan el nivel del libre albedrío.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 10/ago/16

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