Janucá es una celebración de la victoria sobre nosotros mismos

Janucá parece una festividad infantil, no muy seria. Pero, en realidad, es la festividad más importante porque nos habla de la entrada de una persona en el trabajo espiritual, su primer paso, cuando cruza la frontera entre los mundos material y espiritual.

Con el fin de cruzar esta frontera, una persona debe ir en contra de los “griegos” que están en ella, en contra de su egoísmo. La persona derrota esas fuerzas impuras, egoístas porque se enfrenta a ellas y no tiene miedo.

Aun así, revelamos que no tenemos fuerzas para enfrentarnos al deseo egoísta. De dónde pueden venir si somos un producto completo de este egoísmo y todo lo que tenemos es una diminuta chispa que se opone a este.

Pero si nos aferramos y no retrocedemos, entonces sucede un milagro -una y otra vez llega la Luz Superior, hace su trabajo y “transporta al fuerte en las manos del débil”. Nuestro deseo de otorgar es hasta ahora muy débil, casi imperceptible. Sin embargo, el milagro sucede y viene la ayuda de arriba, dándonos la fuerza de otorgamiento, la intención altruista y fe, a través de la cual podemos ganar.

La victoria viene cuando una persona, por una parte siente que está obligada a ganar esta guerra, pero por otra parte no tiene fuerzas y llega a la impotencia, habiendo agotado todas sus posibilidades. Vemos de la historia que muchos judíos abandonaron el camino de la luz y adoptaron el enfoque griego hacia la vida. Sólo los macabeos permanecieron, un puñado de personas que comenzaron la guerra.

“Los griegos me atacaron”, y al mismo tiempo la persona siente que debe continuar peleando con sus últimas fuerzas, sin ninguna esperanza de éxito. Ella no puede rendirse, porque de otra manera permanecerá esclavizada por el egoísmo. Entonces sucede un milagro y gana esta guerra. El éxodo de Egipto y Janucá, la victoria de los macabeos sobre los griegos, todas son etapas de la misma guerra.

Toda esta guerra está en el límite de los mundos material y espiritual, entre las fuerzas egoístas y las fuerzas de otorgamiento y amor. Una persona ve que entre ella y el mundo espiritual hay una barrera. Sólo si puede renunciar a sus deseos y pensamientos egoístas, comenzará a sentir el mundo espiritual en este espacio vacante.

Esta realización no viene inmediatamente sino después de un largo tiempo y mucho esfuerzo porque es necesario encontrar nuevas medidas y nuevas sensaciones para que la persona obtenga la conexión con lo espiritual. Entonces descubre a los “griegos” que no veía antes y cae en cuenta de que tendrá una guerra con ellos.

Es una gran alegría porque finalmente descubre que enfrenta una barrera formidable. Esta barrera está dentro de la persona, en su percepción del mundo y la realidad, y en sus valores previos en la vida.

Ahora necesita vestirse en una nueva persona que piensa y ve diferente, prefiere otros valores, y adquiere sensaciones, mente y percepción del mundo completamente nuevas. Entonces comienza la guerra de los macabeos con nuestros “griegos” internos.
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De la lección sobre el tema: “Janucá mediante la sabiduría de la Cabalá” 20/dic/16

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