Haaretz: “Por qué el activismo político judío conduce al antisemitismo”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Por qué el activismo político judío conduce al antisemitismo

Por siglos, nos han dicho que nuestra unidad nos salvará tanto a nosotros como a la humanidad. No escuchamos y por eso, el mundo nos odia.

Después de las elecciones estadounidenses, las voces de muchos judíos prominentes se escuchan alto y casi siempre con el mismo estribillo: ‘Trump es fanático, racista y no es apto para ser nuestro presidente’. La comediante Sarah Silverman pidió un golpe de estado para derrocar al presidente Trump. El cantante israelí Noah, llamó al presidente, Hitler. Otros judíos han pedido a los estadounidenses ‘movilizarse solidariamente contra Trump’. Así mismo, la Voz Judía por la Paz lanzó una campaña ofreciendo ‘Herramientas para resistir a la islamofobia de Trump’. Como la revista Tablet lo expresó: ‘De la unión ortodoxa al movimiento de reforma, ‘comentario’ a la calle J, los judíos de EUA hablan en defensa de refugiados y musulmanes’ y contra el presidente Trump.

A primera vista, es perfectamente legítimo y democrático protestar por lo que se piensa que está mal. Es un derecho consagrado en la Primera Enmienda. Pero es diferente cuando viene de judíos. Queremos encajar; queremos pertenecer, pero nadie nos trata como gente común.

“Si nos pinchan, ¿no sangramos?, si nos hacen cosquillas, ¿no reímos?, si nos envenenan, ¿no morimos?”, pregunta Shylock el judío en El mercader de Venecia de Shakespeare. Hoy, todos somos como Shylock, siempre tratando de demostrar nuestra identidad, pero siempre, encontrando incredulidad. Incluso si hay declaraciones favorables, como las recientemente hechas por la primera ministra británica, Theresa May, cuando se trata de acciones, como en el Consejo de Seguridad de la ONU, el Reino Unido vota contra nosotros.

Como en EUA, los judíos de Europa, por décadas, han votado por partidos demócratas liberales. Pero, precisamente estos partidos se han convertido en viveros del antisemitismo más siniestro. Los judíos europeos despertaron, pero es demasiado tarde. Pueden, ya sea, salir de Europa o quedarse y esperar que las cosas empeoren y sean físicamente mucho más peligrosas.

Estados Unidos atraviesa la misma ruta. La inteligentsia, dominada por la mentalidad opresiva izquierdista, ha utilizado la astuta herramienta de corrección política para limpiar, ideológicamente, cualquier idea que no sea ultra-liberal. Los medios, igual que la inteligentsia, ha estado recreando asesinatos de personajes contra Trump desde el día en que anunció su intención de postularse para presidente. Juntos, los medios y el mundo académico presentan una imagen falsa de un presidente sin apoyo del pueblo estadounidense. Esta campaña de difamación guiada, contra un presidente legal y honestamente elegido ha profundizado la brecha dentro de la sociedad estadounidense a nivel demasiado parecido a disturbios y muy poco, a protesta legítima.

Una cosa es que los judíos tomen partido. Otra es que condenen enérgicamente a los otros usando vulgaridad, blasfemia y deslegitimación sin base, como en el acalorado debate que se desarrolla en Estados Unidos. Así como sucedió después del tweet de Sarah Silverman, cuando los judíos incitamos separación, invocamos antisemitismo.

¿Qué hay de malo en el activismo judío?

La respuesta a la pregunta en el subtítulo es que no hay nada malo en el activismo judío, siempre y cuando promueva unidad y no división. El pueblo judío se forjó en la unidad, cuando millones de personas de diferente ascendencia se comprometieron entre sí, prometiendo ser ‘como un sólo hombre con un sólo corazón’. Una vez que hicieron ese voto, se les encargó transmitir la unidad al resto del mundo, convirtiéndose así, en ‘luz para las naciones’. Tal vez no se aprecie en la superficie, pero si los judíos mantienen su unidad, son apreciados. Cuando se desvinculan y, por lo tanto abandonan su compromiso con la humanidad, dejan de ser luz para las naciones y al hacerlo, invocan odio.

Con frecuencia he sido criticado por expresar esta opinión. Sin embargo, no es mi visión personal, sino la visión de nuestros sabios, a través de las generaciones. En ese sentido, yo soy sólo mensajero.

El Midrash (Beresheet Rabah, 66) escribe sobre los judíos: ‘Esta nación, la paz del mundo mora dentro de ella’ El Talmud escribe en Masejet Yevamot: ‘Ninguna calamidad viene al mundo, sino por causa de Israel’. Midrash Tanhuma (porción Devarim, Nitzavim) escribe: ‘Israel no será redimido hasta que sea un solo manojo’. Mishná (Okatzin 3:12) afirma: “El Señor no encontró una vasija que contenga una bendición para Israel, sino la paz, como se dijo (Salmos 29), ‘El Señor dará fuerza a su pueblo, el Señor bendecirá a su pueblo con paz'”.

El libro del Zohar escribe en la parte, Aharei Mot: ‘He aquí, cuán bueno y cuán agradable es cuando los hermanos se sientan juntos’. Estos son los amigos que se sientan juntos y no se separan unos de otros. Al principio, parecen gente en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal. Y ustedes, los amigos que están aquí, como estaban antes en cariño y amor, de ahora en adelante tampoco partirán. Y por tu mérito habrá paz en el mundo.

No sólo nuestras fuentes antiguas hablaron de la importancia de la unidad para el pueblo de Israel y para el mundo entero. Nuestros sabios continuaron hablando de ello a través de las generaciones.

‘Cuando Israel tiene unidad, no hay fin para su logro’, escribe el libro, Noam Elimelej (El agrado de Elimelej). ‘La principal defensa contra la calamidad es amor y unidad. Cuando hay amor, unidad y amistad entre todos en Israel, ninguna calamidad puede venir sobre ellos’, agrega el rabino Kalonymus Halevi Epstein en Maor VaShemesh (Luz y Sol). Rabi Eliyahu Ki Tov en El libro de la conciencia, escribió ‘En cada generación se nos ordena fortalecer nuestra unidad para que nuestros enemigos no nos dominen’. Ramjal también escribió en Comentario de Ramchal sobre la Torá: ‘Moisés deseó completar la corrección del mundo en ese tiempo…. Sin embargo, no tuvo éxito por la corrupción que se produjo en el camino’.

El siglo anterior, los dos mayores líderes espirituales de la generación, Rav Kook y Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario Sulam (Escalera) de El libro del Zohar, escribieron extensamente sobre la misión de Israel hacia el mundo y la parte vital que la unidad de Israel juega en el logro de su tarea. En Orot (Luces), Rav Kook escribió: “La construcción del mundo, que actualmente está arruinado por las espantosas tormentas de una espada llena de sangre, requiere de la construcción de la nación israelí… anticipando una fuerza llena de unidad que se encuentra en Israel’. También, Rav Ashlag afirmó: ‘corresponde a la nación israelí capacitar a sí misma y a toda la gente del mundo para que se desarrolle hasta que tome sobre sí esa sublime obra de amor a los demás, que es la escalera al propósito de la Creación’ (Arvut, garantía mutua).

Volviendo al Libro del Zohar, el famoso Tikkun número 30 subraya que cuando Israel no está unido, ‘provoca la existencia de pobreza, ruina, robo, saqueo, matanza y destrucciones en el mundo’.

Estableciendo un activismo constructivo

Si los judíos queremos ayudar a sanar la sociedad estadounidense, ciertamente una aspiración encomiable, debemos regresar a nuestras raíces. Sólo con unidad por encima de nuestras diferencias -sin suprimir ninguna posición, sino abrazando la diversidad por encima de disputas y desdén mutuos- daremos un ejemplo digno de ser seguido. Abusar de la gente en favor de opiniones políticas, no nos traerá estima. Ni nos dará aceptación en la sociedad estadounidense. Lo que las naciones quieren de nosotros es liderazgo por medio del ejemplo, no de la retribución.

Sorprendentemente, algunos de los peores enemigos del pueblo judío eran conscientes del poder de la sociedad judía y de nuestra misión hacia la humanidad. El famoso industrial antisemita, Henry Ford, escribió en su infame libro, El judío internacional, el principal problema del mundo: “Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo en papel, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual los judíos primitivos estaban organizados”. En otra parte del libro, Ford escribió: “La sociedad tiene una gran demanda contra el judío … que empiece a cumplir … la antigua profecía que, a través de él, todas las naciones de la tierra deberían ser bendecidas”.

Rav Yehuda Leib Arieh Altar (ADMOR de Gur) escribió en Sefat Emet (Lenguaje de la verdad): “Porque pecaron, esa fuerza de unidad fue tomada de los impíos y dada a los hijos de Israel … Debemos confiar en ella porque nuestra intención es buena, estamos seguros de tener éxito, ya que la fuerza de unidad nos ayuda”. De igual forma, Rav Yehuda Ashlag agregó en su ensayo, Arvut (Garantía Mutua), cuando explicó el significado de ser ‘luz para las naciones’: ‘Serás mi Segula [remedio/virtud] de entre todos los pueblos. Esto significa que chispas de purificación y de limpieza [del odio infundado] pasarán a través de ustedes a todos los pueblos y naciones del mundo’.

Eliezer Ben Yehuda, quien revivió la lengua hebrea, escribió en Obras completas de Eliezer Ben Yehuda (volumen 1): “Aún tenemos que abrir los ojos y ver que sólo la unidad puede salvarnos. Sólo si nos unimos … para trabajar en favor de la nación, nuestro trabajo no será en vano’. Así mismo, AD Gordon, el principal ideólogo del sionismo, afirmó en Luz de la vida en el día de pequeñez: Todos en Israel son responsables unos de otros’… Sólo donde cada uno es responsable de todos, existe Israel. Por lo tanto, todos son responsables unos de otros y sólo cuando la gente es responsable de otros, hay personas (y eso es una nación, una nación humana). Si nadie es responsable del otro, ¿qué hay? Nosotros, que estamos empezando a construir [el Estado de Israel], ciertamente no construiremos con base en relaciones de la generación de la separación [generación de Babilonia, cuando la gente fue separada]’.

Y finalmente, David Ben Gurion, primer primer ministro de Israel, declaró en Revolución del espíritu: “Amar a tu prójimo como a ti mismo es el mandamiento superior en el judaísmo. Con estas tres palabras se formó la eterna ley humana del judaísmo … El estado de Israel será digno de su nombre, sólo si su estructura social, económica, política y judicial se basa en estas tres palabras eternas”.

Con estas pocas citas entre muchas otras, de numerosos escritos de nuestros sabios, traté de transmitir un mensaje simple, que la misión del pueblo judío no es ser activista político. Es ser modelo de unidad. Si lo hacemos, traeremos paz sobre nosotros mismos y sobre el mundo, ya que seremos ‘luz para las naciones’
[201643]

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