Once años después de Arosa, Parte 4

Lo más importante hoy en día es reconocer que hay una crisis y entender que no es sólo destrucción, sino el nacimiento de una nueva humanidad.

Del folleto “La crisis y su solución” (Foro en Arosa 2006)

Egoísmo-Toda la materia en el mundo

Toda materia constituye diferentes medidas del deseo de ser llenado con poder, vida y placer. La magnitud del deseo de ser llenado crea varios niveles de la naturaleza: inanimado, vegetativo, animado y humano y este determina todos los procesos que se producen en ellos.

Toda la naturaleza -inanimada, vegetativa, animada y humana- debe ser considerada como un todo. Recientemente se está revelando cada vez más en nuestro mundo debido a la investigación científica y a toda la experiencia de vida. La naturaleza de cada material es su egoísmo y su deseo de existir a expensas de los demás.

Es la ley de la naturaleza que no puede ser evitada. Sólo necesitamos comprobar cómo funciona esta ley, lo que está roto en ella y, por qué no podemos llegar a la conexión correcta. ¿Estamos totalmente a merced de las leyes de la naturaleza sin ninguna salida? ¿Sólo podemos aceptar el hecho de que cada uno se come al otro, o todavía es posible corregirlo?

Peculiaridades del egoísmo humano

Con excepción del hombre, toda la naturaleza sólo consume lo que necesita para su existencia. El hombre desea más de lo que necesita en comida, sexo, comodidad física y sobre todo en deseos que sólo son inherentes a él: la riqueza, el poder, el honor, la fama y el conocimiento.

El egoísmo humano está creciendo continuamente, hiperbólicamente. Su crecimiento estimula y determina el progreso de la humanidad, pero al mismo tiempo, se conduce a un callejón sin salida, a una crisis global.

Por el egoísmo que domina al hombre, le priva de instintos que aseguran su supervivencia. El egoísmo que crece en los niveles inanimado, vegetativo y animado se desarrolla correctamente para apoyar la existencia de la especie. Sin embargo, el egoísmo que se desarrolla desde el nivel de un simio a la dirección del ser humano comienza a destruir la especie humana. Después de todo, la gente se preocupa no sólo de las necesidades de la existencia, sino de los excesos que siempre vienen a expensas de los demás.

Si vivimos en la naturaleza integral, en el sistema cerrado, y luego tomamos demasiado, más allá de lo que es necesario para la vida, lo robamos a los demás, al sistema general. No importa si lo sabemos o actuamos inconscientemente, sin embargo, perjudicamos el sistema.

Por lo tanto, todo el desarrollo de los seres humanos en la Tierra era, de hecho, egoísta, desde el deseo de usar el medio ambiente más allá de sus necesidades naturales.

Significa que el comportamiento humano está definido por leyes completamente diferentes en comparación con la naturaleza inanimada, vegetativa y animada. El egoísmo humano no tiene límites y cuando ve algo que el otro tiene, comienza de inmediato a querer lo mismo, aunque no lo necesite.

Esto no sucede en los animales; ellos son absolutamente indiferentes el uno al otro y sólo sienten sus propias necesidades. Sin embargo, el humano se diferencia de los animales exactamente por su deseo excesivo que no pertenece al nivel animado. Estamos hablando de este exceso, por qué se nos dio y cómo usarlo correctamente.

El problema de la persona es que no se asocia con el sistema general, no considera a toda la Tierra como su hogar y a la humanidad como su familia. Simplemente no es capaz de tal actitud debido a su naturaleza egoísta; requiere de una educación integral.
[200330]
De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá 10/ene/17, Lección sobre el Tema, “Mismah Arosa”, (Documento Arosa).    

Material relacionado:
Once años después de Arosa, parte 1
Once años después de Arosa, parte 2
Once años después de Arosa, parte 3

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