Once años después de Arosa, parte 6

Vida que nunca acaba

Pregunta: ¿El mundo se desarrolla sólo de acuerdo al programa grabado en él o hay lugar para la probabilidad?

Respuesta: Nada es accidental en nuestro desarrollo. El comienzo de la creación y su fin están enlazados, como está escrito, “El fin de la acción yace en el pensamiento inicial”. Por lo tanto, no puede haber error ni imprecisión alguna en el proceso de evolución. Estadísticas y finanzas utilizan cálculos aproximados y proyecciones, pero es sólo porque no conocemos los hechos exactos.

En la naturaleza no hay nada aproximado, todo está determinado por el estado final que se fija desde el principio. La persona avanza en la oscuridad y desconoce lo que le espera. Pero esto es imposible en la evolución de la naturaleza. Al contrario, el fin está predeterminado y por lo tanto se sabe cómo alcanzarlo.

El ejemplo que demuestra ésto, es la anguila eléctrica que atrapa a su presa con descargas eléctricas de 500 voltios. Parecería que esta propiedad tuvo que desarrollarse gradualmente en el curso de la evolución.

Pero si la carga original de la anguila no fueran los 500 voltios, sino 1, 5 o 100, no le ayudarían a atrapar a la presa, ¡dado que se requieren los 500 voltios! ¿Cómo fué desarrollada esta cualidad en ella, si el poco voltaje no le proporcionará ningún beneficio?

Sin embargo, “el fin de la acción yace en el pensamiento inicial”; esta regla es válida siempre y dondequiera. Por lo tanto, la naturaleza avanza en forma inequívoca, pero es la forma de sufrimiento debido a los golpes que obligan a la transición hacia el nuevo estado. Todas las criaturas vivientes y las células son forzadas a anularse y a morir, pero no hay pérdida.

En la naturaleza, opera la ley de altruismo, conforme a la cual cada criatura se anula para el bien del sistema general. Sucede automáticamente de forma inconsciente. Solo cuando alcanzamos el nivel del humano vemos el problema.

Pues, se debe cumplir con estas leyes de conexión altruista y cancelar el egoísmo de la propia voluntad. Así se vuelve similar a la fuerza superior, al Creador.

La vida es conexión y la persona aspira a esta conexión tanto como a la esencia de la vida. Debido a su anulación por el bien de la conexión con los demás, como una célula en el cuerpo sano, comienza a sentir y a revelar la fuerza superior. En esta forma alcanza equivalencia de forma con el Creador.

Por lo tanto, el Creador inicialmente creó el deseo de disfrutar y lo destruyó para que la persona tuviera la oportunidad de renunciar a su egoísmo y se volviera semejante a su hacedor, al grado superior. Cuando más nos anulamos, renunciando a nuestro egoísmo, más progresamos en el alcance de la equivalencia con el grado superior.  

Al destruir nuestro deseo egoísta, nos liberamos de él y podemos ascender al siguiente grado. Quien puede hacerlo, revela que la vida está precisamente en la anulación y en el alcance de una existencia cada vez más elevada. No hay muerte, hay auto sacrificio en bien de la conexión. La unificación es la meta principal y la idea de la vida.

Por lo tanto, la destrucción fue necesaria. El reconocimiento de nuestra destrucción es la base para implementar la corrección, es decir, la unificación.

Me anulo por el bien de la existencia en un grado elevado en el que sigo viviendo. Después de todo, mi idea, mi deseo y todo lo que hago existe ahí, como si yo continuara viviendo en mis hijos y ellos en sus hijos y así sucesivamente. Aquél que destruye su egoísmo actual recibe el siguiente grado -la continuación eterna.
[200566]
De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá nov/1/17, lección sobre “Mismah Arosa” (Documento de Arosa)

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