Altruismo – Ley fundamental de la naturaleza

Estamos dentro del sistema especial llamado “naturaleza” o “Creador”, que es uno y el mismo. Este sistema es cerrado, perfecto, constante y la humanidad recibe reacciones e influencia de él y se desarrolla cada vez más.

El sistema trabaja en nosotros, tratando de ponernos en conformidad con él, de modo que sintamos, alcancemos y seamos semejantes a la naturaleza, al convertirnos conscientemente en partes activas, de acuerdo con nuestra decisión y a través de nuestro trabajo.

Debemos convertirnos en maestros de este sistema -todos como una sola criatura. Para llegar a ser tan perfecto como el sistema de la naturaleza, debemos conectarnos como un solo hombre.

Otorgamiento, conexión y apoyo mutuos, hasta amar a tu prójimo como a ti mismo, es la ley del sistema único en el que existimos. Este sistema trabaja en nosotros para llevarnos a su estado.

Por lo tanto, la ley sobre amar al prójimo es una ley obligatoria de desarrollo que actúa sobre nosotros sin importar nuestro deseo o renuencia. La sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo cumplir esta ley para que el avance vaya por un buen camino, de acuerdo con el consentimiento mutuo del Creador y la criatura. Así nuestro desarrollo será rápido y agradable.

Por un camino bueno o malo, tarde o temprano, avanzamos acercándonos a las cualidades del sistema de la naturaleza. Vemos que el mundo cambian todo el tiempo, cada vez revelando estados más avanzados para cumplir finalmente con el requisito obligatorio. Altruismo, la conexión general por encima de todas las diferencias, es la ley básica de la naturaleza, por lo que debe llevarse a cabo entre las personas también.

La materia inanimada, las plantas y los animales existen sin libertad de elección, pero el hombre debe entender esta ley y estar de acuerdo con ella, tanto que si tiene la oportunidad de elegir otra cosa, prefiere esta ley altruista de conexión completa con otros.

Altruismo es el estado final de la evolución de la naturaleza a la que llegaremos. En el camino, siempre pasamos por dos estados, dos líneas. En la línea izquierda, hay sufrimientos y problemas y así entendemos que es necesario conectarse e ir a la línea derecha.

La humanidad se mueve así: a veces surgen regímenes brutales y a veces otros más amables y misericordiosos. Una y otra vez, mal y bien se reemplazan, hasta que finalmente, después de todo ese sufrimiento, digamos “¡suficiente!” y podremos unirnos por completo.

Pregunta: ¿Por qué la reacción del sistema sobre el comportamiento humano es no lineal y complicado? Una nación no actúa de forma integral y el sistema golpea a otra nación. Todo es tan confuso que es difícil avanzar.

Respuesta: De hecho, el progreso no se lleva a cabo de acuerdo con nuestra comprensión y sentimientos, sino de acuerdo con la razón y el sentido del grado superior llamado “fe por encima de la razón”. Después de todo, avanzamos debido a las fuerzas superiores de la naturaleza ¿por qué se organizó de manera que no podemos ver nada en este camino?

Los cabalistas explican que si tuviéramos la oportunidad de verlo todo, nunca ascenderíamos al grado superior. Sólo extenderíamos los horizontes materiales en nuestro grado.

Sin embargo, para ascender al siguiente nivel, es necesario cambiar nuestro programa de trabajo interno, nuestros deseos, intenciones y pensamientos. Esto es imposible mientras nos mantengamos en el mismo sentido y razón. Necesitamos recibir fuerza de arriba y mejorar constantemente con su ayuda.

No podemos recibir desarrollo espiritual adicional con las herramientas que tenemos actualmente. Es posible recibir desarrollo material, porque sucede en el mismo nivel. Hay personas inteligentes y estúpidas, fuertes y débiles, exitosas y perdedoras, pero todo esto no se relaciona con el desarrollo cualitativo.

El desarrollo cualitativo es la transición al siguiente nivel, como la diferencia entre los niveles inanimado, vegetal y animal o entre un pez, un escarabajo, un perro y un hombre. Es decir, se trata de un desarrollo cualitativo en la percepción de la realidad o para ser más preciso, la aproximación a la fuerza superior que controla todo.

Tal desarrollo asume la renuncia del grado actual para ser incluido cada vez más y más en el grado superior. Por lo tanto, no podemos realizar el ascenso cualitativo por nosotros mismos. No podemos entender el grado superior antes de subir a él porque está por encima de nosotros. Nosotros no lo sentimos.

Una piedra no puede sentir cómo vive una planta. Hay una conexión entre los grados, pero no en sentido ni razón. Precisamente al anular mi sentido y razón, puedo recibir algún tipo de anticipo del siguiente grado.

La forma en que una piedra no puede sentir una planta y una planta no puede sentir un animal, la persona no puede sentir la fuerza superior. Sólo si trabajamos para acercarnos, causamos su reacción y eventualmente estaremos en contacto.

Por primera vez en la historia, el ser humano comienza a subir la escalera de la naturaleza, desde nuestro mundo hasta el mundo superior. La diferencia aquí no es la misma que entre una piedra y una planta, pero es mucho más cualitativa.
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De la 3ª parte de la lección diaria de Cabalá 12/ene/17, Lección con el tema, “Mismah Arosa“, (Documento Arosa)

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