¿De dónde vino la Torá?

Pregunta: ¿Cómo y de dónde apareció la Torá?

Respuesta: Hace miles de años, un ser humano empezó a buscar, por primera vez, el propósito de su existencia, no sólo de su cuerpo perecedero y cómo alimentarlo y organizar el mundo que lo rodea.

Un deseo se despertó en los seres humanos para llegar a sus raíces y descubrir qué lo forma, esculpe, crea y organiza biológicamente.

La comprensión de la naturaleza biológica de los humanos no es el problema. El problema es entender según qué leyes y con qué intención operan las fuerzas que la crearon.

La gente sigue haciendo estas preguntas de generación en generación. De la pregunta básica sobre el sentido de la vida, ha penetrado cada vez más profundo en la naturaleza y, la naturaleza le ayudó a hacerlo.

Su intención fue simple; quería llegar al origen de la vida. Tratamos de entender por qué existimos en este mundo y cómo podemos ver nuestro estado futuro, ¿avanzamos de manera deseable o hay otra dirección? ¿podría ser que todo lo que hacemos sea automático?

Aparecieron dudas con respecto a los diferentes modos de vida, si es preferible avanzar en el marco de una vida personal, limitada o avanzar con toda la humanidad. No es importante que el progreso consistiera en la invención de clubes, ollas de arcilla o cabañas. Lo más importante es que nos movemos internamente, ¿cómo podemos crear nuestro futuro destino? y ¿tenemos libertad de elección?

Estas preguntas llevaron a la humanidad a comenzar a descubrir las fuerzas de la evolución, a las que llamaron el “poder oculto” o “el ángel Raziel“.

Los seres humanos comenzaron a investigar gradualmente por qué las habilidades y el conocimiento aparecieron en ellos, por qué hoy es diferente en comparación con ayer y qué está sucediendo en la naturaleza, que los obliga a cambiar.

El proceso evolutivo también es típico de los simios, pero la gente lo percibe y los simios no. Los simios no cambian ni a sí mismos ni al mundo que los rodea, pero la gente tiene necesidad de hacerlo. En otras palabras, desde el principio hay conocimiento que es inherente a los seres humanos y que los lleva adelante.

Las preguntas estimuladas por esto, son: ¿hay una fuerza superior que siempre despierta nuevos pensamientos y acciones en mí?, ¿puedo decidir a dónde dirigir mis pensamientos y determinar mis acciones? ¿puedo lograr un resultado final que no era el esperado por la fuerza que me maneja?. Si ese resultado es inesperado, ¿significa que con base en mis conclusiones personales yo soy el que dirige?. La gente debe saber si están avanzando y si lo están haciendo correctamente.

La pregunta de la libertad de elección aparece con el entendimiento de que las personas están completamente encerradas dentro de una naturaleza determinista que maneja sus pensamientos y emociones.

La gente no tiene nada propio, sino que todo lo que existe en el intelecto y las emociones, les llega de una fuente poco clara y no pueden hacer nada al respecto. Es parte de un “dispositivo”, que le envía señales y la pone en acción. Esto es aunque la gente no perciba este dispositivo y no piensa que es sólo parte de él.

Si aceptamos la suposición de que todo funciona así, todo se vuelve más simple. Actuar de acuerdo con instintos y deseos, crear sistemas industriales, económicos y políticos; hacer cualquier cosa que viene a la mente.

No pienses de dónde vienen tus pensamientos y deseos ni con qué propósito te fueron dados, porque eres es el mecanismo de su implementación. No sentimos que estamos implementando un programa “extraño” porque sentimos que es nuestro, que vive dentro de nosotros y así es como existe la humanidad.

Aunque no hay libertad de elección, la metaprogramación le da a la gente la ilusión de libertad de elección. Sin embargo, algunos comenzaron a preguntarse, “¿De dónde estoy recibiendo estas señales? ¿aparecen en mí espontáneamente o provienen de un programa de un poder superior? “

El punto de vista religioso dice que si la gente fue creada por el programa de la naturaleza, pueden confiar en que el programa funcione para su beneficio. Puesto que la naturaleza superior está por encima de los humanos, es buena, razonable y compasiva, es decir, que todo se deriva de la gracia divina y lo que será, será.

Existe otro punto de vista adicional que dice que si somos manejados por la naturaleza, tenemos la posibilidad de investigar el sistema que nos dirige, conectándonos a él y comprendiendo hasta qué punto y cómo podemos cooperar recíprocamente, puesto que la naturaleza creó dentro de nosotros los prerrequisitos para que lo entendamos.

Este es el punto de vista que fue formulado en la Torá que Moisés escribió, pero incluso antes de su creación, había escritos idénticos de otros cabalistas. Desde “Adam“, todos los que alcanzaron el mundo espiritual describieron el poder superior de dirección, el mecanismo que activa toda la creación.

Moisés escribió el libro más completo, de la A a la Z, de “Bereshit” (“en el principio”, la primera palabra de la Torá) a “Israel” (la última palabra de la Torá). Todo lo que sucede en la criatura, desde sus primeros fundamentos hasta que se materializa en nuestro mundo, así como su estado futuro final, están expresados en la Torá.

La Torá se considera fundamental. Aunque está escrita en un lenguaje único, no hay nada en ella que tenga significado literario. La Torá no habla de personas que trabajan en el mundo, sino sólo de las fuerzas que manejan la creación, las fuerzas que manejan el enorme sistema que está más allá de nuestro logro y en el que nosotros e incluso el mundo, estamos  incluidos como una pequeña parte.

La Torá es el sistema de dirección general de la creación e incluye los niveles de naturaleza, inanimado, vegetal, animal y hablante, desde su creación espiritual hasta la victoriosa conclusión de su desarrollo futuro, llamada fin de la corrección.
[201079]
De la lección de Cábala en ruso 4/sep/16

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