Las eras de dos mesías

Mashíaj ben Yosef es un estado espiritual que el gran cabalista Ari introdujo en el alma colectiva rota, llamada ‘Adam después del pecado’, incluye a la humanidad.

Por sus correcciones, el Ari lo llevó a un estado especial que prepara a todas las almas individuales, partes del alma colectiva de Adam, para que puedan restaurar la conexión correcta con la ayuda del método de Cabalá.

Por eso, a partir del tiempo de Ari (siglo 16) en adelante, está permitido estudiar y usar la sabiduría de la Cabalá para conectar las almas humanas y construir el Tercer Templo.

La humanidad tiene que construir una conexión en la que todas las almas se mezclen correctamente: aquéllas que, junto con Abraham, Moisés y Josué, pasaron por todas las etapas de descenso, corrección y ascenso al Primer y Segundo Templos y las que dejaron el sistema en la antigua Babilonia.

Así, cuando la mezcla de almas alcance el resultado correcto, cada uno logra la posibilidad de estudiar la sabiduría de la Cabalá, corregirse y ensamblar el alma colectiva, igual a como se junta un rompecabezas.

Después del Ari, su gran seguidor, Baal Shem Tov y sus discípulos, estubieron en el mismo estado. Hicieron todo lo posible para corregir la parte judía de la humanidad o al menos, la parte que más tarde se llamaría ‘jasidismo’, porque el primer grado que todos tienen que alcanzar es Hesed.

Para ello fue necesario elevarse por encima del ego, para que el ego no rija sobre la persona, sino que ella rija a su ego desde la altura que alcanzó por encima de él.

Por eso hay dos mesías. El primero es el mesías Ben Yosef (grado de Yesod). Su misión es elevar a la humanidad a nivel de otorgar en bien del otorgamiento, propiedad de Bina, del jasidismo. Yosef es el justo (Tzadik) que no trabaja con las propiedades egoístas y corrige sólo las altruistas. Con su ayuda no logramos el amor, sino la relación correcta entre nosotros, sin integración mutua.

El segundo, es el mesías ben David (grado de Maljut) que nos permite corregir nuestros deseos más egoístas de recepción en bien del otorgamiento, es decir, alcanzar amor, adhesión entre sí y con el Creador. Ya tenemos que estar en este estado. Sin embargo, para alcanzarlo plenamente, todavía queda mucho por hacer.
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De Kabtv ‘Secretos del Libro Eterno’, 14/sep/16

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