Los grandes cabalistas son almas especiales

Pregunta: ¿Cómo pudieron los grandes cabalistas como el Ari, Baal HaSulam, Rabash y otros, ingresar solos a la percepción del mundo superior, sin un grupo, sin un maestro? Hoy hay mucho material que antes no estaba disponible y buenas condiciones que no existían en el pasado. Y, a pesar de todo, es muy difícil cruzar la frontera entre nuestro mundo y el mundo espiritual.

Respuesta: Primero, no podemos compararnos con el Ari, Ramjal y Baal HaSulam. Hay almas especiales que vienen a este mundo porque ocupan lugares particulares en el alma colectiva, como, por ejemplo, corazón, pulmones o hígado en el cuerpo humano. Estas son partes sin las cuales el cuerpo no podría sostenerse por sí sólo.

También hay órganos de importancia secundaria, cuya función no es imperativa para la operación del cuerpo y que básicamente cumplen con las instrucciones del resto de los órganos.

Aprendemos que el cuerpo está construido y organizado como el alma. Tiene cerebro, huesos, tendones, carne y piel, en general todas las partes del cuerpo, de arriba a abajo y dentro y fuera, precisamente conforme a la estructura del alma.

Así que, hay almas que descienden a nuestro mundo y son desarrolladas aquí de acuerdo a leyes especiales para ellas. Si consideramos como el feto se desarrolla en el útero de su madre, primero se desarrolla una parte, luego otra, después esa otra, luego la primera de nuevo, en forma general, es un orden muy interesante.

La sabiduría de la Cabalá examina detalladamente este orden y lo explica. La medicina simplemente indica los hechos que ve, pero no más que ésto, mientras que la sabiduría de la Cabalá proporciona una explicación precisa de por qué las diferentes partes del cuerpo se desarrollan de esa forma y en distintos tiempos y siguen un orden secuencial particular.

Así, el Ari, Baal HaSulam, Rashbi, Rabash y otros grandes cabalistas son almas especiales que vinieron a nuestro mundo para dejar su continuidad en él, en forma de cimientos del alma colectiva, nosotros no podemos considerarnos como ellos.  

Si tuviéramos las mismas condiciones previas que ellos tuvieron, podríamos comportarnos y sentir este mundo completamente diferente. Somos simplemente partes del alma colectiva y todo nuestro trabajo puede resumirse en estar mutuamente conectados como fue descrito por Moisés.  

Está escrito en la Torá, que Moisés se desarrolló en forma especial. Batya, la hija del Faraón, lo encontró en una cuna flotando en el agua. Por eso, lo nombró “Moisés”, que significa “sacado”, que lo tomó del Nilo. Ella lo llevó al palacio real y fue criado como príncipe, nieto del Faraón.

Cuando Moisés creció, se volvió un gran cabalista y sacó a sus hermanos de Egipto. En el momento en que lo hizo, su suegro, Jetro, rey de Madián, gran líder y sacerdote de los madianitas, fue hacia él. Le enseñó cómo reconstruir todo el sistema y Moisés le escuchó y dividió a toda la gente en decenas, cientos, miles, etc. Cada uno tenía que saber su lugar y trabajar en la conexión con los demás. Desde entonces, ha sido costumbre hacer ésto.

Seres especiales como Moisés, lograron llegar al mundo superior de forma completamente especial, en la cual el descubrimiento del Creador existe, mientras nosotros trabajamos según los mandamientos de la Torá, reuniéndolos en decenas, las decenas en cientos, los cientos en miles, etc. De esta forma, invitamos a la Luz Superior para que influya en nosotros. Nos eleve. purifique y logremos descubrir el mundo superior.
[202708]
De la lección de Cabalá en ruso 30/oct/16

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