Sobre el deseo principal de la mujer

La naturaleza, desde arriba, nos ha dado, a hombres y mujeres, un verdadero regalo -nuestras diferencias. Debido a estas diferencias, al conectarnos correctamente, no sólo podemos vivir felizmente, sino que también podemos resolver el “enigma número uno”, para qué fue creado este mundo…

Es muy simbólico que estemos celebrando dos días festivos simultáneamente, Purim y 8 de marzo, [Día Internacional de la Mujer], en cuyo centro está una mujer. Esther, de hecho, es una imagen maravillosa de la mujer, que descubre lo profundo de su naturaleza dentro de sí misma.

Con modestia, sin hacer énfasis en sí misma, ocultando sus deseos, se preocupa no sólo por su marido, sus hijos y su casa, sino también por el mundo entero. Ella es la causa, el eje central, a través de sus deseos conduce todo el mecanismo de la creación, desea su perfección y ella misma, se perfecciona.

La naturaleza dotó a la mujer con la propiedad principal, el inmenso deseo de toda la creación. Pero para satisfacer su deseo, necesita un hombre. Un verdadero hombre, que como representante del Creador, está dispuesto a satisfacer el deseo ilimitado de la mujer.   

La mujer quiere que su hombre sea como el Creador, que se eleve a Su nivel, que sea proveedor, amoroso, que posea sólo una intención, sin pensar en sí mismo, sino que desee satisfacer su deseo y de hecho, el deseo del Creador. La mujer apoya al hombre en su verdadero trabajo masculino de sobreponerse a su naturaleza egoísta. La mujer, delicada pero persistentemente, inspira al hombre, lo impulsa al crecimiento y desarrollo, para acomodar sus deseos y los deseos del hombre, transformarlos y hacerlos armónicos, que se complementen uno con otro.

Hoy, no siempre y no todos, pueden tener éxito en la vida conforme a nuestras características naturales inherentes. La mujer controla la sociedad, apuntando sus deseos para compensar las deficiencias del hombre en todas las áreas de la actividad humana. La mujer siempre puede dar al hombre un consejo útil, porque ella tiene mucho mejor intuición que él.

Sin embargo, independientemente de los éxitos o fallas externas, la mujer siente profundamente la necesidad de una verdadera satisfacción. Su deseo incontrolable volverá necesariamente a la fuente de esta satisfacción y la sabiduría de la Cabalá, es el método para que ella sea verdaderamente feliz, proporcionando felicidad a su hombre, hijos, parientes y al mundo entero.
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