El trabajo del hombre y el del Creador

Pregunta: ¿Cuál es la obra interior del hombre, la obra del alma? ‘

Respuesta: Los cabalistas llaman trabajo al esfuerzo en contra del deseo.

Digamos que quiero seguir acostado, pero a pesar de eso me levanto y voy a trabajar. En nuestro mundo, esto es lo que llamamos hacer un esfuerzo. Pero olvidamos que si me levanto y voy a trabajar, ya es mi voluntad. Es decir, superé mi deseo de acostarme en el sofá y ver fútbol y decidí que era mejor ir a trabajar y ganar dinero. De lo contrario, no habría podido levantarme y salir a trabajar para gastar mi energía allí. Incluso si lo superé, usé mi deseo.

Es decir, cambio un deseo por otro, porque lo veo como un claro beneficio. Este es el trabajo físico en nuestro mundo, el trabajo que todos hacen: atletas, artistas, trabajadores, no importa quién ni cómo. Si la persona puede superarse y lograr algo, es su trabajo material y físico ¿y si no quiere? Llega un látigo y querrá.

En otras palabras, al avergonzar, condenar, hacer sufrir o afectar a alguien, de algún modo, puede cambiar su deseo y forzarlo a realizar una actividad particular, esto se llama trabajo en nuestro mundo. Al final, querrá hacer el trabajo para evitar sufrimiento.

Por definición, el trabajo espiritual es imposible de hacer. Por naturaleza, el hombre no puede hacerlo por sí mismo, la Luz superior o el Creador lo hace por él. Por eso esta obra se llama la obra del Creador.

La verdad es que tengo que pedir al Creador que haga el trabajo por mí. Es decir, mi petición y súplica es la preparación para que Él me corrija, esta es mi obra.

Él tiene que realizar el trabajo porque las propiedades de otorgamiento y amor absolutos, son totalmente inexistentes en el marco de mi naturaleza. Y de acuerdo con la forma en que soy creado, no puedo realizar la obra espiritual.

Por eso debo persuadir a la Luz superior, de que realmente quiero que lo haga en mi nombre. Y, ¿por qué este trabajo debe quedar en mi nombre? Porque logré persuadir al Creador. Hice todo para que sucediera y por eso se considera mi trabajo, aunque se llame ‘la obra del Creador’. Es decir, Él la realiza, pero yo le ruego y suplico que lo haga.

Es la única posibilidad del libre albedrío del hombre en nuestro mundo, en nuestra condición.
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De la lección de Cabalá en ruso 18/dic/16

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