Plan para salir de la crisis, parte 4

La fortaleza de la sociedad depende de la evaluación de la persona.

Del folleto La crisis y su solución (Fórum de Arosa, 2006): la meta de las fuerzas altruistas es formar nuevos valores altruistas, sociales y humanos.

Esta conclusión se basa el supuesto de que la naturaleza es un sólo sistema, un organismo, un cuerpo. Esto es lo que afirma la sabiduría de la Cabalá y lo ratifica, no sólo la sabiduría espiritual, sino también la ciencia ordinaria, corporal.

A pesar de que todos los niveles de este organismo, desde el inanimado, vegetal y animal hasta el humano, son diferentes y separados uno de otro, todas sus partes están conectadas por millones de lazos y finalmente, todo se acumula en un sistema integral.

El sistema de la naturaleza opera bajo leyes altruistas. Es decir, ninguna parte de este sistema piensa en sí, porque, por naturaleza, no puede existir en aislamiento, sólo en sinergia, en una buena conexión mutua y completa con las otras partes.  

El altruismo es una conexión buena y correcta, entre elementos, en la cual ninguno se separa de los otros, sino que cumple su papel por el bien del sistema general. Así es como todo se conecta.

La salida de esta crisis involucra “formación de nuevos valores (altruistas) sociales y humanos”. En otras palabras, es necesario educar a todas las naciones, a toda la humanidad, en los valores del sistema común de la naturaleza. Si no empezamos a observar sus leyes altruistas y si no dejamos de destruir la naturaleza, nunca saldremos de la crisis.

La crisis continuará en todas las formas posibles. Sólo pasaremos de una forma a otra y después, a la tercera. Así hemos pasado por dos guerras mundiales. Aunque son “guerras mundiales” sólo figurativamente, en comparación con la verdadera guerra global que puede estallar.

Por lo tanto, la única solución para la crisis es; educar, explicar el sistema general en el cual existimos. Es la naturaleza que nos obliga a cumplir sus leyes altruistas, no la invención de algún filósofo, político o partido, que busca tomar el poder y gobernar sobre otros.

La naturaleza nos obliga a alcanzar una forma integral, la cual, de acuerdo a nuestras acciones internas, es llamada “altruista”, es decir, en el beneficio de otros. En la ley general del sistema integral, cada uno trabaja en beneficio de los demás.

Para cambiar el comportamiento; de egoísta a altruista, se deben cambiar las prioridades, la jerarquía de valores y, asegurarse de que otorgar a la sociedad, es mucho más importante y benéfico que recibir de ella.

Al recibir, sólo nos preocupamos por nosotros, esto es imposible porque estamos completamente atados a la sociedad. Y para recibir de la sociedad, primero necesitamos conectarnos correctamente a ella.

El problema es que nuestra conexión a la sociedad no es altruista sino egoísta y en consecuencia, no podemos recibir de ella, lo que nos puede dar. La sociedad puede darnos todo. Si nos conectamos correctamente a la naturaleza, hay  abundancia total, porque todos nuestros deseos se derivan de la naturaleza y ella tiene todos los medios para satisfacernos.

Nuestro único problema es que no sabemos cómo conectarnos correctamente al sistema de la naturaleza. La educación correcta es enseñar a la persona cómo conectarse con todo el sistema de la naturaleza, que incluye los niveles inanimado, vegetal, animal y humano en forma integral, altruista.

Así, el hombre logra armonía con el entorno, se incluye en él y recibe, de esa armonía, todo lo que necesita.

Esto no es recepción de cualquier cosa que el egoísmo pueda desear, sino de satisfacer las necesidades reales

El hombre debe sentir mucha más satisfacción al dar a la sociedad que de cualquier adquisición egoísta. Para lograr esta meta sólo tenemos un medio, la opinión pública. Nada es más importante para el hombre que la opinión de otros. Merecer la aprobación de la sociedad, es la meta de la vida personal.

Mientras más valoremos y elevemos nuestro entorno, más conectados estaremos y ahí podremos obtener el sustento. La fortaleza y el poder de la sociedad dependen sólo de la evaluación que hace la persona. Si despreciamos a la sociedad, considerándola insignificante, entonces casi nada podremos tomar de ella. Pero si la valoramos infinitamente, recibiremos satisfacción infinita de ella.

Todo depende sólo de cuánto se valore el entorno y nos integremos en él -a ese grado podemos recibir de ella.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 29/ene/17. Clase con el tema: “Mismáj Arosa (Documento de Arosa), “Plan para salir de la crisis”

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